El Revisionismo Político Durante el Reinado de Alfonso XIII (1902-1931)
Alfonso XIII sucedió en el trono a su madre María Cristina. Durante su reinado, el sistema político de Cánovas siguió vigente, apoyándose en una monarquía liberal, aunque no democrática. Se enfrentó a muchos problemas heredados y otros nuevos. Alfonso no fue capaz de realizar las reformas necesarias para salvar el abismo que separaba a la España oficial, oligárquica y caciquil, de la España real, mayoritariamente campesina. Su reinado significó la crisis del sistema de la Restauración Canovista (1874-1923).
El Regeneracionismo y el Revisionismo
Tras el desastre, surgió el Regeneracionismo, una corriente política y cultural de crítica al sistema de la Restauración, dirigida por Joaquín Costa, que proponía modernizar el país con reformas educativas, económicas y culturales. Esto es lo que se conoce como revisionismo. Cuando Alfonso accedió al trono en 1902, los partidos dinásticos optaron por dos líderes regeneracionistas: Antonio Maura y José Canalejas, que aspiraban a sanear la vida política, pero sin alterar las bases del funcionamiento del sistema canovista.
Reformas de Maura y Canalejas
En el llamado gobierno largo del conservador Antonio Maura (1907-1909), se pusieron en marcha reformas sin alterar las bases del régimen. Se creó el Instituto Nacional de Previsión (futura Seguridad Social), una ley de reforma electoral para eliminar el fraude y garantizar la limpieza de las elecciones, aunque no logró su objetivo. También se fomentó la industria nacional y se implementaron medidas sociales como la ley de descanso dominical, el derecho a huelga, y leyes sobre las condiciones de trabajo de mujeres y niños.
Por su parte, el liberal José Canalejas emprendió el intento más importante de regeneración del sistema para lograr su progresiva democratización y ampliar sus bases sociales. Tuvo una amplia intervención en materia social, pero la labor más importante fue la ley de reclutamiento, que establecía el servicio militar obligatorio y acababa con el sistema de pago de cuotas o el de la sustitución.
A pesar de las reformas del revisionismo, el sistema canovista contó con la oposición, cada vez más fuerte, del movimiento obrero, de los nacionalistas y de los republicanos. El asesinato de Canalejas a manos de un anarquista marcó el final de la etapa de reformas.
Fuerzas Políticas de Oposición
Cuando Alfonso llega al trono, se inicia la segunda etapa de la Restauración, en la que se intentó modernizar el sistema político, pero el miedo a la democratización plena frenó la reforma del sistema. Así, los partidos marginados del sistema de la Restauración iniciaron un progresivo apoyo social que les hizo ganar protagonismo en la nueva escena política.
El republicanismo era la posición más importante, defendiendo el progreso, la justicia social, la renovación ideológica, las reformas sociales y la enseñanza con un carácter anticlerical, pero menos radicales que los socialistas monárquicos. Había dos grandes partidos republicanos: el Partido Radical y el Partido Reformista.
En cuanto a los nacionalistas, en el nacionalismo catalán dominaba la Lliga Regionalista, que pedía la regeneración política, económica y autonomía para Cataluña. El nacionalismo vasco sufrió un enfrentamiento entre el sector independentista y el sector más moderado liberal, triunfando el sector moderado autonomista.
El Partido Socialista Obrero Español, desde la izquierda, pactaba con el republicanismo y participaba del juego político parlamentario sin renunciar al evolucionismo social. Los anarquistas crearon el sindicato Confederación Nacional del Trabajo (CNT), usando la huelga general revolucionaria y los actos terroristas. Su implantación en el campo fue fulgurante y su número de afiliados creció espectacularmente.
La Intervención de España en Marruecos
España inició su penetración en el norte de África con la Conferencia Internacional de Algeciras, donde obtuvo el reconocimiento internacional a los derechos sobre el norte de Marruecos y estableció un protectorado franco-español en Marruecos. La presencia española en esta zona produjo ataques de tribus rifeñas, los cuales obligaron a mantener un fuerte contingente militar.
La cuestión de Marruecos provocó un descontento popular, pues solo interesaba a un sector del ejército para recuperar el prestigio profesional perdido y a los capitalistas. El envío de las tropas reservistas provocó movimientos de protesta que se iniciaron en el puerto de Barcelona. En 1909, mientras se realizaba su embarque a Marruecos, provocó la Semana Trágica de Barcelona. Se convocó una huelga general, se declaró el estado de guerra y se envió refuerzos. Cuando el ejército puso fin a la revuelta, la represión fue muy dura y numerosos anarquistas fueron responsabilizados.
La impopularidad de la guerra aumentó en julio de 1921 cuando el general Silvestre, gobernador de Melilla, llevó a cabo una imprudente campaña para ocupar la zona separada de Ceuta de Melilla. Las tropas españolas sufrieron una desastrosa derrota en Annual. El desastre tuvo un enorme efecto sobre la opinión pública. Socialistas y republicanos atacaron la figura del rey como responsable por su conocimiento y aprobación de los hechos. Se inició una investigación, pero el informe no llegó a ser conocido por el golpe de Estado del General Primo de Rivera.
Este organizó el desembarco de Alhucemas en una actuación militar hispano-francesa y derrotó a Abd el-Krim. Su rendición despejó el camino para la finalización de la guerra dos años después, en 1927. Este fue el mayor éxito del dictador y satisfizo la demanda generada de acabar con la guerra, elevando al mismo tiempo el prestigio de los militares africanistas.
La Crisis General de 1917
Se desarrolló en un panorama internacional presidido por la Primera Guerra Mundial, en la cual España fue un país neutral. Los beneficios económicos generados por los negocios durante los años de la guerra fueron muy desigualmente distribuidos. Mientras la burguesía de los empresarios se enriquecía rápidamente, las clases populares y el proletariado resultaron perjudicados por la escasez y el incremento de precios en los alimentos de primera necesidad.
Esta grave crisis se originó al producirse tres problemas diferentes:
- La protesta militar: Las juntas militares de defensa, formadas por oficiales del ejército, se enfrentaron al gobierno para presionar por mejoras salariales. A pesar de arrestos iniciales, lograron aumentos salariales y terminaron apoyando al régimen.
- La protesta política: La asamblea de parlamentarios, compuesta por diputados y senadores de grupos políticos marginados del sistema, se reunió en Barcelona para desafiar al gobierno y exigir la renovación y reforma del sistema. El movimiento se desarticuló por divergencias internas.
- El problema obrero: La huelga general de 1917, convocada por una alianza entre sindicatos socialistas y anarcosindicalistas, buscaba una revolución contra el régimen político y mejorar el nivel de vida de los trabajadores. Fracasó al no movilizar a los trabajadores del campo, dividiendo al movimiento obrero español.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
En septiembre, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado. Dos días después, el rey Alfonso mandó formar gobierno a Primo de Rivera, que se convirtió en dictador militar único y contó con la asistencia del Directorio Militar. La dictadura se presentó al país como un proyecto de regeneración de los males del país.
Las circunstancias que llevaron a la dictadura son de diverso orden:
- El auge del nacionalismo en Cataluña y el País Vasco era visto con recelo por los grupos más derechistas, que lo consideraban separatista.
- La división de los partidos conservador y liberal, y el acceso de socialistas y republicanos a la opinión pública.
- El desengaño del régimen y la desesperación por la corrupción política, el alza de precios y la cuestión marroquí.
La dictadura contó con el apoyo del rey, del ejército y del empresariado catalán.
Fases de la Dictadura
La dictadura se desarrolló en dos fases:
- Directorio Militar (1923-1925): Fue un gobierno formado exclusivamente por militares que tomó las siguientes medidas: suspensión temporal del régimen constitucional y militarización del orden público. Sin duda, el gran éxito del Directorio Militar fue terminar con la guerra de Marruecos.
- Directorio Civil (1925-1930): A finales de 1925, Primo de Rivera propuso al rey la sustitución del Directorio Militar por un gobierno civil. Este cambio demostraba la intención del dictador de perpetuarse en el poder. Para ello, necesitaba transformar la dictadura en un nuevo régimen a su medida. El proceso de institucionalización de la dictadura se realizó mediante la formación del partido político Unión Patriótica, sin ideología, para dar apoyo a la dictadura. Al final, el Directorio Civil demostró ser un fracaso, no obtuvo respaldo popular ni era una alternativa viable a la dictadura.
La dictadura se mantuvo hasta 1930, y las causas hay que buscarlas en la prosperidad de la época. El gobierno lo aprovechó para realizar una política de intervencionismo económico. Alfonso retiró su apoyo a Primo de Rivera, que dimitió en enero de 1930, y decidió restablecer el viejo sistema parlamentario, pero los dos gobiernos que se sucedieron fueron incapaces de resucitar el sistema de la Restauración.
Finalmente, la caída de la monarquía se produjo por los resultados de las elecciones municipales que tuvieron lugar el 12 de abril de 1931, donde los partidos monárquicos fueron derrotados. Se formó un gobierno provisional.