Contexto y Proclamación de la República
España empieza a cambiar. Se producen una serie de avances: los trenes ganan velocidad, aparecen metros en las ciudades. Se extiende el uso de la fotografía y los teléfonos. La información puede viajar más rápido. Todo ello propicia la llegada de la radio. Es una España diferente, que inicialmente había recibido de buena gana la dictadura de Primo de Rivera, aunque esta no duró mucho. Alfonso XIII, en lugar de convocar nuevas Cortes, nombra al General Berenguer jefe de gobierno en 1930. Esto se convierte en la gota que colma el vaso. Ortega y Gasset publica el 15 de noviembre de 1930 el artículo El error Berenguer, en el que critica el sistema español e incluso propone la abolición de la monarquía. El artículo genera fuertes presiones, incluso por parte de los accionistas del periódico El Sol, donde se publicó. Figuras importantes de El Sol, como Ortega y Gasset y Azorín, abandonan el periódico para no aceptar el cambio ideológico y las presiones. Ponen en marcha el periódico Crisol. El error Berenguer se convirtió en un símbolo del descontento que culminaría en las elecciones convocadas por el Rey, las cuales llevarían a la proclamación de la II República. Se habla incluso del llamado ‘Motín de la prensa’, reflejo de la ruptura política de abril de 1931. Todo ello desemboca en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que dan la victoria a los partidos republicanos en las principales capitales de provincia. Alfonso XIII interpreta el resultado como un rechazo popular y parte al exilio con su familia. El 14 de abril de 1931 se proclama la II República.
El Bienio Reformista (1931-1933)
Esta fue la primera etapa de la República. El programa político del gobierno (integrado exclusivamente por republicanos de izquierda y socialistas) se centró en profundas reformas en el ejército, la propiedad agraria (Reforma Agraria), las relaciones con la Iglesia Católica, la enseñanza y el modelo territorial del Estado (Estatuto de Autonomía de Cataluña). El gobierno presidido por Manuel Azaña impulsa la aprobación de la Constitución de 1931, que establece amplios derechos y libertades. Sin embargo, la oposición de numerosos sectores conservadores y las tensiones internas condujeron a una crisis que acabó con el ejecutivo dos años después de su constitución. Las reformas generan oposición tanto entre quienes se oponían a ellas como entre quienes, considerándolas necesarias, criticaban al gobierno por el ritmo, a su juicio demasiado rápido o demasiado lento, con el que se implementaban.
El suceso de Casas Viejas
Dentro de este bienio tiene lugar el trágico suceso de Casas Viejas (enero de 1933). Se produce un levantamiento anarquista en este pueblo de Cádiz, saldándose con la muerte de campesinos y miembros de las fuerzas de orden público (Guardia Civil y Guardia de Asalto). Aunque grave, su magnitud no fue comparable a los intentos de golpe de Estado que sufriría la República ni a la posterior Revolución de Asturias. La represión gubernamental de esta revuelta fue especialmente dura y generó una gran polémica. Se dio el caso de una familia que, atrincherada en su vivienda, murió cuando esta fue incendiada por las fuerzas de asalto. Esta crisis contribuyó significativamente al desgaste del gobierno de Azaña, que no logró superarla y acabó perdiendo las elecciones de noviembre de 1933. Periódicos vinculados al anarquismo, como La Tierra y Libertad, dieron amplia cobertura al suceso, magnificando la represión.
La combinación de las presiones generadas por las reformas, el impacto del suceso de Casas Viejas y otras cuestiones, condujo a la convocatoria de elecciones, en las que triunfaron los partidos de centro-derecha y derechas (Partido Radical de Lerroux y la CEDA), dando paso al llamado Bienio Radical-Cedista.
El Bienio Radical-Cedista (1933-1935)
Esta fue la segunda etapa principal de la República, también conocida como Bienio Conservador o Rectificador. Se caracterizó por gobiernos del Partido Republicano Radical liderado por Alejandro Lerroux, con el apoyo parlamentario de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), liderada por José María Gil-Robles. Se paralizaron o rectificaron muchas de las reformas iniciadas en el bienio anterior, lo que conllevó la suspensión de la Reforma Agraria, la devolución de tierras a sus antiguos propietarios y la restauración de las subvenciones al culto católico. Esta nueva política se completó con la amnistía concedida a los participantes en el golpe de Estado del general Sanjurjo de 1932. Estas acciones generaron una fuerte reacción en sentido contrario por parte de los sectores progresistas y de izquierda.
La Revolución de Asturias (1934)
Durante este segundo bienio tuvo lugar la Revolución de Octubre de 1934, un levantamiento obrero especialmente virulento en Asturias (aunque con focos en otras regiones como Cataluña), motivado por la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno. Puso en jaque al gobierno de la República y es considerado por muchos historiadores como un preludio de la Guerra Civil. La represión de la revolución fue muy dura. El general encargado por el gobierno republicano de coordinar las operaciones militares para sofocar la revolución fue Francisco Franco.
El Frente Popular (Febrero-Julio 1936)
El Frente Popular fue una coalición política formada a principios de 1936. Ganó las elecciones de febrero de 1936. Estaba integrada por partidos de izquierda (Izquierda Republicana, Unión Republicana, PSOE, PCE, POUM) y sindicatos (UGT), contando también con el apoyo externo de la CNT y del nacionalismo catalán (ERC). Su triunfo electoral se tradujo en la amnistía de los represaliados tras la Revolución de 1934, el restablecimiento de la Reforma Agraria y la restauración plena del gobierno de la Generalitat de Cataluña. El clima de polarización política y social se intensificó. El Frente Popular tuvo que hacer frente a la sublevación militar que se produjo los días 17 y 18 de julio de 1936, que terminaría desembocando en la Guerra Civil. Era el gobierno en el poder al inicio de la contienda.
Marco Legal y Medios de Comunicación en la Segunda República
Desde el punto de vista legal, es fundamental examinar la Constitución y las leyes aprobadas durante la Segunda República, aunque las tensiones políticas internas y el contexto europeo limitaron en ocasiones su aplicación efectiva.
La Constitución de 1931
Una de las primeras medidas del gobierno provisional republicano fue convocar Cortes Constituyentes para elaborar una constitución. Aprobada el 9 de diciembre de 1931, la nueva Carta Magna se consideró una de las más avanzadas de su época, recogiendo un amplio catálogo de derechos y libertades individuales. Entre ellos destacan:
- El sufragio universal (incluyendo el femenino, aprobado tras un intenso debate en el que destacó la figura de Clara Campoamor) y la igualdad legal entre hombres y mujeres.
- El compromiso del Estado para proporcionar los medios que garantizaran un acceso general a la educación, la sanidad y la vivienda.
- La aconfesionalidad del Estado (separación Iglesia-Estado y ausencia de religión oficial).
- El reconocimiento de la libertad de opinión y publicación por cualquier medio, sin censura previa.
Aunque la Constitución de 1931 estableció este marco democrático, la inestabilidad política y la aplicación de leyes excepcionales (como la Ley de Defensa de la República) en determinados momentos limitaron su plena efectividad.
El Papel de la Radio
El rápido crecimiento de la radio desde su aparición y el aumento del número de receptores (de unos 83.000 en 1932 a más de 300.000 en 1936) generaron cierto recelo entre la clase política. El principal desafío que presentaba la radio era su inmediatez, que dificultaba el control de la información por parte del poder. Por ello, los políticos no fueron inicialmente muy partidarios de utilizarla. Un ejemplo es que en las primeras elecciones no se permitió la propaganda política radiofónica; se emitieron anuncios oficiales animando al voto, pero sin espacios para los partidos. El Estado tampoco permitió a Unión Radio (la principal cadena privada) cubrir las sesiones de las Cortes Constituyentes que elaboraron la Constitución de 1931. Con el estallido de la Guerra Civil, la radio se convertiría en un arma propagandística fundamental para ambos bandos.
El Inicio de la Guerra Civil y los Medios
En julio de 1936, se produce un intento de golpe de Estado militar contra el gobierno del Frente Popular que, aunque no triunfa inicialmente en todo el país, obtiene respaldo en parte de la población y del ejército, desembocando en la Guerra Civil (1936-1939). A medida que el bando sublevado avanzaba y ocupaba ciudades, tomaba el control de los medios de comunicación locales. Un caso paradigmático fue el del diario ABC: su edición de Sevilla quedó bajo control sublevado (franquista), mientras que la de Madrid permaneció leal a la República.
Propaganda y Control de Medios Durante la Guerra Civil (1936-1939)
Ambos bandos libraron una intensa batalla propagandística, organizando estructuras de medios al servicio de sus respectivas causas. Sin embargo, instituciones clave para el futuro control informativo como Radio Nacional de España (RNE), la Agencia EFE y la Ley de Prensa de 1938 nacerían en el bando sublevado durante la guerra, siendo la radio un elemento central.
En la radio de ambos bandos hubo una intensa propaganda. Destacaron las alocuciones del general Queipo de Llano desde Unión Radio Sevilla (controlada por los sublevados), convirtiendo la radio en un elemento estratégico de la guerra. Sus mensajes radiofónicos tuvieron un gran impacto propagandístico.
Propaganda Audiovisual y Control Franquista
La propaganda también se extendió al ámbito audiovisual. Aunque no existía la televisión, el cine sí estaba presente. Por primera vez en España, hubo un interés significativo por documentar cinematográficamente el conflicto, utilizándolo como herramienta propagandística. A lo largo de la guerra, el bando franquista fue sentando las bases de su futuro sistema de propaganda y control de medios. Actuaron desde el inicio del conflicto como si la victoria fuera segura, estableciendo estructuras de control duraderas. Esto se hizo tanto con fines propagandísticos inmediatos como con la vista puesta en la configuración de España tras la guerra. La divergencia editorial del ABC de Madrid y Sevilla es un ejemplo de esta división mediática. En la zona republicana, organizaciones políticas y sindicales como la CNT o el PCE (Partido Comunista de España) tomaron el control de diversos medios. De forma similar, a medida que avanzaba el bando franquista, la Falange Española tomaba el control de los medios republicanos, a menudo cambiando sus nombres (por ejemplo, algunos periódicos adoptaron la cabecera Arriba España). Este proceso de incautación y cambio de línea editorial ocurrió en ambos bandos. Desde una perspectiva estratégica, el bando franquista demostró una mayor planificación a largo plazo en el uso y control de los medios de comunicación.
La Ley de Prensa de 1938
Un claro ejemplo es la Ley de Prensa de 1938, impulsada por Ramón Serrano Súñer (cuñado de Franco y figura clave del régimen en sus inicios). Promulgada en plena guerra (en Burgos, capital de la España sublevada), establecía un férreo control gubernamental sobre la prensa. Aunque el Estado franquista aún no estaba plenamente constituido, la ley se aplicó en los territorios controlados por los sublevados. Esta ley estuvo vigente hasta 1966, cuando fue sustituida por la ley impulsada por Manuel Fraga Iribarne.
Creación de RNE y Agencia EFE
Otro hito importante fue la creación de Radio Nacional de España (RNE) en Salamanca en enero de 1937. Fue creada por el bando sublevado en plena guerra con una clara vocación nacional y propagandística. Se convirtió en la base de la radio pública española y ostentaría el monopolio de la información radiofónica en España. Hasta 1977, fue la única emisora autorizada a emitir informativos propios. Las emisoras privadas estaban obligadas a conectar con RNE para la difusión de los noticiarios, conocidos como ‘el parte’. La propaganda franquista a través de la radio también se dirigió al público infantil, con espacios como ‘Vidas Ilustres’ que presentaban figuras ejemplares según el régimen, incluyendo al propio Franco.
Otro ejemplo de la estrategia mediática del bando sublevado fue la creación de la Agencia EFE en Burgos en enero de 1939, poco antes del fin de la guerra. Su creación permitió controlar tanto la información distribuida a los medios nacionales como la imagen de España proyectada al exterior.
El Final de la Guerra y el Inicio del Franquismo
Con el fin de la guerra en abril de 1939 y la victoria del bando sublevado, se consolidó la dictadura franquista. Las principales ‘familias’ ideológicas que sustentaron el régimen fueron la Iglesia Católica, los sectores monárquicos y Falange Española Tradicionalista y de las JONS (partido único). Franco mantuvo el equilibrio entre ellas, otorgando cuotas de poder variables a cada una según las circunstancias. Poco después del fin de la Guerra Civil española, estalló la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939. En sus primeros años, la dictadura española adoptó rasgos de corte fascista, en sintonía con las potencias del Eje. Aunque España se declaró oficialmente ‘no beligerante’ en la Segunda Guerra Mundial (una posición distinta a la neutralidad estricta), apoyó diplomática y materialmente a las potencias del Eje (envío de la División Azul al frente ruso).
Panorama Mediático en la Segunda República
Esquema Ideológico de Diarios Madrileños
- Tradicionalistas: El Siglo Futuro.
- Monárquicos: ABC, La Época, La Nación.
- CEDA / Católicos Conservadores: El Debate, Ya, Informaciones.
- Conservadores / Derecha Republicana: El Imparcial, Diario de Madrid.
- Republicanos (Centro / Moderados): La Voz, Ahora, El Sol, Crisol.
- Republicanos de Izquierda: El Liberal, Heraldo de Madrid, Luz, La Libertad, Política.
- Obreros (Socialistas, Comunistas, Anarquistas): El Socialista, Claridad (PSOE); Mundo Obrero (PCE); CNT, Solidaridad Obrera, La Tierra y Libertad (Anarquistas).
Esquema Ideológico de Agencias de Prensa
- Católicas: Logos, Prensa Asociada, Fides.
- Pro Monárquicas: Mencheta.
- Republicanas / Generales: Fabra (asociada a Havas), Febus.
Figuras Relevantes del Periodismo Republicano
Josefina Carabias
Josefina Carabias (1908-1980) fue una destacada periodista, corresponsal, escritora y locutora de radio. Fue una de las primeras mujeres periodistas profesionales en España y trabajó durante la II República, el franquismo y la Transición. Trabajó en diarios como Ahora y La Voz, y como locutora en Unión Radio. Ejerció como corresponsal desde Estados Unidos y Francia para diversos medios como Informaciones, Noticiero Universal, La Gaceta del Norte y el diario YA. Escribió obras de ficción como De Oro y Azul y Sucedió como en el cine, y de no ficción como Las mujeres en la universidad o Azaña. Los que le llamábamos Don Manuel. Fue pionera en el periodismo de calle, siendo una de las primeras mujeres en nómina en una redacción y la primera corresponsal española en Washington y París. Defendió activamente los derechos de las mujeres en muchos de sus artículos.
Manuel Chaves Nogales
Manuel Chaves Nogales (1897-1944) fue un periodista y escritor español fundamental, crítico temprano con el nazismo y el comunismo estalinista, defensor del orden democrático republicano y denunciante de las injusticias y los extremismos. Defendió la libertad y los derechos humanos por encima de ideologías o fronteras. Su visión periodística trascendía España, preocupándose por la situación internacional. Fue uno de los pioneros del periodismo de reportaje moderno, yendo a ‘buscar la noticia’ sobre el terreno. Comenzó como redactor en El Noticiero Sevillano, fue redactor jefe de El Heraldo de Madrid y dirigió el diario Ahora, que bajo su dirección alcanzó gran difusión y prestigio. Se especializó en la crónica y el gran reportaje. En 1933 viajó a la Alemania nazi para informar sobre la opresión del régimen, especialmente contra los judíos, llegando a entrevistar a Joseph Goebbels. Durante la Guerra Civil, mantuvo una postura crítica con los extremismos de ambos bandos (recogida en su obra cumbre A sangre y fuego), anhelando el fin del conflicto, lo que le valió incomprensiones. Se exilió al constatar la deriva de la guerra. Fue una figura independiente, sin el respaldo explícito de ningún partido político. Desde el exilio en Francia y luego en Londres, Chaves Nogales escribió sobre la caída de Francia y la Segunda Guerra Mundial. Trabajó para agencias de noticias y colaboró con la BBC. Murió en Londres en 1944, antes de ver la derrota del fascismo en Europa.
El Diario Ahora
El diario Ahora es considerado uno de los periódicos más característicos de la Segunda República por la relevancia que alcanzó. Fue fundado el 16 de diciembre de 1930. Su creador, Luis Montiel, fue un importante empresario de prensa que en los años veinte ya había lanzado diversas publicaciones (literarias, humorísticas, gráficas, deportivas e infantiles). Inicialmente se presentaba como un medio informativo moderno, caracterizado por la calidad de sus fotografías (huecograbado), sus ágiles reportajes, sus excelentes colaboradores (incluyendo a Chaves Nogales como director y a Josefina Carabias) y su atractivo diseño. Evolucionó hacia posiciones republicanas de centro moderado, lo que le ayudó a navegar las complejidades políticas de la época. Fue incautado en Madrid al inicio de la Guerra Civil y desapareció formalmente en 1939 con la derrota republicana.