Rusia Zarista e Italia Fascista: Crisis Políticas y Ascenso del Totalitarismo a Principios del Siglo XX

La Rusia Zarista a Comienzos del Siglo XX

Inmovilismo Político y Dificultades para la Modernización

Rusia presentaba un notable atraso político, económico y social. En el ámbito político, existía un poder absoluto del Zar, que se sustentaba sobre tres pilares fundamentales:

  • La nobleza terrateniente.
  • La compleja administración burocrática y el ejército.
  • La Iglesia Ortodoxa Rusa.

Se intentaron algunas reformas, como la abolición del régimen feudal y de la servidumbre campesina en 1861, aunque esta medida dio escasos resultados prácticos para mejorar la vida del campesinado.

Oposición al Zarismo

Aunque los partidos políticos estaban prohibidos, la oposición al régimen fue organizándose gradualmente. Surgieron los populistas (narodniks), que buscaban una vía rusa al socialismo basada en las comunidades campesinas. El populismo fracasó y se fracturó en diversas corrientes:

  • Los anarquistas formaron la organización terrorista «La Voluntad del Pueblo» (Naródnaya Volia), que asesinaría al zar Alejandro II en 1881.
  • El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), fundado en 1898 y de inspiración marxista, se dividió en 1903 en:
    • Mencheviques: Partidarios de una revolución burguesa previa a la socialista.
    • Bolcheviques: Liderados por Lenin, abogaban por una revolución socialista directa y la instauración de la «dictadura del proletariado».
  • El Partido Socialista Revolucionario (PSR) o eseritas: Proponían un socialismo agrario basado en el reparto de tierras, aunque consideraban necesaria una fase capitalista previa.
  • El Partido Constitucional Demócrata (PCD) o Kadetes: De ideología liberal, aspiraban a instaurar un régimen constitucional parlamentario.

La Revolución de 1905

El descontento social y la crisis económica, agravados por la derrota en la guerra ruso-japonesa (1904-1905), desembocaron en un estallido revolucionario. En enero de 1905, una manifestación pacífica de obreros en San Petersburgo fue duramente reprimida. La guardia del zar abrió fuego contra la multitud, causando centenares de muertos y heridos. Este trágico evento se conoce como el Domingo Sangriento.

La revolución se extendió rápidamente a las zonas rurales, otras ciudades, sectores del ejército (como el motín del acorazado Potemkin) y fue impulsada por los partidos clandestinos y los recién creados sóviets (consejos de obreros y soldados). Ante la presión, el zar Nicolás II promulgó el Manifiesto de Octubre, en el que concedía un conjunto de libertades civiles y prometía un régimen representativo con un parlamento electo, la Duma. Sin embargo, las reformas fueron limitadas y el poder real del zar apenas disminuyó. El fracaso de esta vía reformista y la posterior participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial sentarían las bases para la Revolución de 1917.


La Italia Fascista

La Crisis del Régimen Liberal Italiano

La Primera Guerra Mundial había acrecentado la profunda crisis del sistema de monarquía liberal parlamentaria y de los partidos tradicionales en Italia. A la inestabilidad social (huelgas, ocupaciones de fábricas y tierras) se sumaba una intensa frustración nacionalista por los resultados de la guerra. A pesar de estar en el bando vencedor, Italia no obtuvo todos los territorios prometidos por los Aliados, lo que generó el mito de la “victoria mutilada”.

La Marcha al Poder del Fascismo

El fundador del fascismo fue Benito Mussolini, un antiguo socialista que en 1919 fundó en Milán los Fasci Italiani di Combattimento (Fascios Italianos de Combate), un grupo paramilitar ultranacionalista y antiliberal, cuyos miembros, los camisas negras, utilizaban la violencia contra socialistas, comunistas y sindicalistas.

Ante la creciente desconfianza de amplios sectores sociales (burguesía industrial y agraria, clases medias, excombatientes) hacia el régimen parlamentario y el miedo a una revolución socialista, Mussolini logró aumentar sus apoyos. Estratégicamente:

  • Abandonó su retórica más radicalmente revolucionaria y preparó al fascismo para la lucha parlamentaria, transformando en 1921 los fasci en el Partido Nacional Fascista (PNF).
  • Intensificó el uso de la violencia escuadrista como herramienta de represión contra las organizaciones obreras y campesinas, presentándose como garante del orden.

En octubre de 1922, en una reunión del mando fascista en Nápoles, se decidió organizar la “Marcha sobre Roma”: miles de escuadristas se dirigieron a la capital para exigir un gobierno con participación fascista. Los fascistas no habrían logrado el poder sin la connivencia de importantes sectores del Estado (ejército, policía) y de la clase política liberal, pero la responsabilidad directa recayó en el rey Víctor Manuel III, quien se negó a firmar el decreto de estado de sitio propuesto por el gobierno y, en cambio, encargó a Mussolini la formación de un nuevo ejecutivo.

La Etapa Parlamentaria (1922-1924)

Inicialmente, Mussolini gobernó en coalición con otros partidos. En 1924, tras la aprobación de una nueva ley electoral (Ley Acerbo) que otorgaba una enorme prima de escaños al partido más votado, los fascistas y sus aliados lograron en las elecciones el 64% de los votos, en un clima de intimidación y violencia. Tras las elecciones, se produjo una grave crisis política a raíz del secuestro y asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti, quien había denunciado en el Parlamento el fraude y la violencia fascistas durante la campaña electoral.


La Dictadura Fascista (1925-1943)

A partir de 1925-1926, Mussolini, ya sin oposición efectiva tras el abandono del Parlamento por parte de la mayoría de los diputados no fascistas (la «secesión del Aventino»), desarrolló las llamadas “leyes fascistísimas”. Estas leyes suprimieron las libertades, ilegalizaron a los partidos políticos y sindicatos no fascistas, e instauraron un régimen dictatorial. Se crearon un tribunal especial para delitos políticos y una policía secreta, la OVRA (Organización para la Vigilancia y la Represión del Antifascismo).

La fascistización del Estado condujo a un régimen totalitario de partido único, el Partido Nacional Fascista (PNF). Sin embargo, el partido era, en gran medida, un órgano burocrático, de propaganda y de control ideológico de las masas; el poder real residía en la figura carismática de Mussolini, el Duce (caudillo).

Los Pactos de Letrán (1929) entre el Estado italiano y la Santa Sede consolidaron el régimen al poner fin al largo litigio entre ambos poderes (la «Cuestión Romana») y obtener el apoyo de la Iglesia Católica.

Control Social e Ideológico

El Estado fascista aspiró a controlar todos los aspectos de la vida, la forma de pensar y las actividades de la población. Por ello, otorgó una gran importancia a la propaganda, la educación (adoctrinamiento desde la infancia a través de organizaciones juveniles como la Opera Nazionale Balilla) y el control de los medios de comunicación.

Política Económica y Corporativismo

El Estado fascista pretendía organizar la economía y gestionar las relaciones sociales bajo el principio de la «colaboración de clases», superando la lucha de clases marxista. Este sistema se denominó corporativismo y se inició con leyes laborales como la Carta del Lavoro (Carta del Trabajo, 1927), que solo permitía los sindicatos fascistas (organizados por ramas de producción junto a los patronos) y declaró ilegal la huelga.

En cuanto a la política económica, se pasó de una fase inicial liberal (favorable a las grandes empresas) a una política cada vez más intervencionista. El régimen impulsó un conjunto de iniciativas propagandísticas presentadas como “Batallas” (como la «Batalla del Trigo» para aumentar la producción cerealista o la «Batalla por la Lira» para revaluar la moneda). Tras la crisis de 1929, se acentuó el intervencionismo estatal (creación del IRI – Instituto para la Reconstrucción Industrial) y se optó por la autarquía (autosuficiencia económica). Progresivamente, se diseñó una economía orientada a la guerra que sustentara el expansionismo militar fascista de los años 30.


Glosario de Términos Históricos y Económicos

Inflación

Descenso en el valor del dinero debido al alza persistente y generalizada de los precios. Generalmente, esta subida de precios no suele ir acompañada de un aumento equivalente de los salarios, con lo que se reduce el poder adquisitivo de quienes perciben ingresos fijos.

Sistema Monetario del Patrón Oro

Conjunto de reglas que definen el valor de la moneda de un país en relación con una cantidad de oro determinada. Bajo este sistema, el oro (o divisas convertibles en oro) se constituye como la base de la emisión monetaria, se utiliza en los intercambios internacionales y se emplea como principal medio de reserva monetaria de los países. Por ello, el valor de la moneda de un Estado depende de la cantidad de oro de que este disponga en sus reservas.

Política Deflacionista

Política económica cuyo principal objetivo es frenar el alza de precios (inflación) o incluso provocar una bajada. Para lograrlo, se suelen aplicar medidas como limitar la cantidad de dinero en circulación (política monetaria restrictiva), dificultar la concesión de créditos (subida de tipos de interés) y reducir el gasto público.

Tasas Aduaneras o Aranceles

Impuestos que deben pagar los bienes importados al cruzar la frontera de un país. Suelen tener una finalidad recaudatoria y/o proteccionista (para encarecer los productos extranjeros y favorecer la producción nacional).

Consumo de Masas

Consumo de productos o servicios estandarizados que, gracias a la producción a gran escala y a precios relativamente bajos, pretenden ser accesibles a la mayoría de la población.

Especulación Bursátil

Práctica financiera que consiste en la compra de acciones u otros valores mobiliarios con la expectativa de que su precio subirá a corto plazo. Si eso ocurre, las acciones se venden rápidamente para obtener beneficios derivados de la diferencia de precio. Sin embargo, si el precio baja, se producen pérdidas.

Autarquía Económica

Política económica que persigue que un país consiga producir con sus propios recursos todo (o la mayor parte de) lo necesario para abastecer su mercado interno, reduciendo al mínimo la dependencia del exterior (importaciones).

Neoliberalismo

Corriente de pensamiento económico y político, inspirada en el liberalismo clásico del siglo XIX, que resurgió en el último tercio del siglo XX. Defiende la liberalización del comercio internacional, el libre mercado como asignador eficiente de recursos y la disminución de los impuestos. Propone reducir al mínimo la intervención y el tamaño del Estado en la economía, dejando la mayor parte de la actividad económica en manos de la iniciativa privada y las empresas, y promueve la flexibilidad laboral.

Cuarto Poder

Expresión que hace referencia a la gran capacidad de influencia que tienen los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, y hoy en día, internet y redes sociales) sobre la sociedad y a su papel como conformadores de la opinión pública, equiparando este poder al de los tres poderes tradicionales del Estado democrático (legislativo, ejecutivo y judicial).

Fascismo

Doctrina política y sistema de dictadura implantados por Benito Mussolini en Italia a partir de 1922. Se caracteriza por una concepción totalitaria del Estado (el individuo se subordina completamente al Estado), el ultranacionalismo, el autoritarismo, el liderazgo carismático (culto al líder), el militarismo, el expansionismo y la supresión violenta de la oposición y las libertades democráticas. Por extensión, el término se aplica a otros movimientos y dictaduras del siglo XX que se inspiraron en el fascismo italiano.

Nazismo (Nacionalsocialismo)

Movimiento político y sistema totalitario implantado en Alemania por Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en 1933. Sus principios ideológicos son similares a los del fascismo (totalitarismo, ultranacionalismo, culto al líder, expansionismo, anticomunismo, antiliberalismo), pero además exalta de forma extrema la supuesta superioridad de la raza aria y es virulentamente antisemita, considerando a los judíos responsables de los males de Alemania y del mundo, lo que condujo al Holocausto.

Totalitarismo

Régimen político dictatorial que aspira a controlar todos los órdenes de la vida de un Estado (político, económico, social, cultural, personal), concentrando todos los poderes en la figura de un líder carismático o en un partido único. Suprime las libertades individuales y utiliza la propaganda masiva, el adoctrinamiento y la represión policial para asegurar la obediencia y la conformidad de la población.

Escuadristas

Miembros de las milicias armadas (squadre d’azione) organizadas por los jefes locales fascistas (conocidos como ras) en Italia. Se distinguían por su uniforme de camisa negra y utilizaban la violencia sistemática contra sus oponentes políticos (socialistas, comunistas, anarquistas, sindicalistas, liberales).

Estado de Sitio

Régimen jurídico excepcional que puede declarar el gobierno de un país ante ciertas situaciones extraordinarias que supongan una grave alteración del orden público, como una insurrección violenta, una guerra o una catástrofe. Durante el estado de sitio, se suspenden temporalmente ciertas garantías constitucionales y libertades individuales, y las autoridades civiles pueden ceder parte de sus funciones a las autoridades militares para restablecer el orden.

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