Conflicto Español (1936-1939): Un Estudio Detallado

La Guerra Civil (1936-1939)

I. Los inicios de la guerra y la internacionalización del conflicto

1. La sublevación militar

Durante la Segunda República, se abrió una brecha entre la izquierda y la derecha, ya que ambas tenían un proyecto de país opuesto y comenzaron a oponerse mediante el uso de las armas.

a) La chispa del conflicto

Al clima de radicalización, violencia callejera y bipolarización de la vida política española, desde las elecciones de febrero de 1936, se unieron dos asesinatos: El día 12 de julio fue asesinado el teniente de la Guardia de Asalto, José del Castillo, por la extrema derecha; en respuesta, el 13 de julio fue asesinado Calvo Sotelo, uno de los líderes monárquicos.

El asesinato de Calvo Sotelo precipitó los hechos para los militares que, desde las elecciones de febrero, estaban tramando una conspiración para acabar con la República. El acontecimiento adelantó los planes y el 17 de julio de 1936 se sublevó la guarnición de Melilla, extendiéndose la rebelión al resto de Marruecos español y a la península al día siguiente.

El golpe militar no consiguió triunfar en las principales ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, y buena parte del Ejército y las fuerzas del orden, como la Guardia Civil y la Guardia de Asalto, permanecieron fieles a la República.

La sublevación triunfó en amplias zonas de la España rural: Galicia, Castilla y León, Navarra, y en ciudades importantes como Sevilla, Córdoba, Granada y Zaragoza. Toda la franja cantábrica quedó leal a la República.

b) Dos interpretaciones diferentes sobre la Guerra Civil

Surgieron en aquel julio de 1936 dos Españas que defendían principios contrapuestos e irreconciliables.

Para unos, fue el glorioso alzamiento nacional necesario para salvar a España de la anarquía, para restablecer el orden y acabar con los enemigos del país, calificados todos ellos de rojos.

Para la otra España, la que permaneció fiel al gobierno legal de la República, había que luchar para defender los logros de una república democrática y para terminar con el fascismo.

Para muchísimos españoles, el unirse a uno u otro bando se debió no a una ideología clara, sino a una cuestión geográfica: en la zona en que ellos vivían, hubiese triunfado o no la rebelión.

2. Balance de los dos bandos enfrentados

a) Las fuerzas militares de los dos bandos

Del lado de la República quedó la mayor parte de las zonas mineras e industriales. En la España rebelde o nacional, los recursos agrícolas eran mayores.

Los recursos financieros quedaron en manos de la República: el oro depositado en el Banco de España en Madrid serviría para financiar la compra de armamento, especialmente de la URSS.

En cuanto a las tropas, no hay cifras exactas. De los 18 generales, solo cuatro se sublevaron, entre ellos Cabanellas, Goded, Queipo de Llano y Franco. Quedaron con la República el 66% de la aviación, un 65% de los efectivos de la Marina, el 47% del Ejército de Tierra, el 51% de la Guardia Civil y el 70% de la Guardia de Asalto. Para la República fue un grave problema la falta de grados intermedios, el 80% de los oficiales se mantuvieron con la España sublevada.

Los sublevados contaban con el disciplinado y profesional ejército de Marruecos, mandados por Franco. En el lado republicano, ante la ausencia de oficiales hubo que improvisar y nombrar nuevos oficiales; surgieron también jefes de milicias, sin demasiada experiencia militar, como los nombrados generales Líster y Modesto.

La República tuvo que improvisar un nuevo ejército para incluir en él a las milicias populares, es decir, a voluntarios procedentes de sindicatos y partidos políticos que eran encuadrados en batallones militares en los primeros momentos de la Guerra.

La efectividad de un ejército así era muy dudosa si lo comparamos con la gran disciplina del Ejército Rebelde.

b) Población civil y distribución geográfica de los dos bandos

En cuanto a la población civil de cada zona, puede decirse, sin generalizar, que las clases altas y el campesino medio apoyaron el levantamiento; las clases trabajadoras del campo y la ciudad fueron el soporte y la defensa de la República. Una buena mayoría silenciosa y apolítica de la población tuvo que ocultar su ideología, si en un pueblo o ciudad había triunfado el rival. Los sublevados cuentan con el apoyo de falangistas, carlistas, sectores del Ejército, la Iglesia y la CEDA, mientras que la República cuenta con el apoyo de socialistas, comunistas, sectores de las clases medias republicanas y anarquistas.

3. La internacionalización y prolongación del conflicto

a) El fallido Comité de No Intervención

Francia y Gran Bretaña, estados democráticos, crearon un comité de no intervención del que formaban parte 30 países que se comprometían, en teoría, a no ayudar a ninguno de los dos bandos. Todo fue mera teoría y papel mojado.

b) La ayuda extranjera a la España republicana

La República recibió inmediata ayuda de material militar de la URSS y, en menor cantidad, de Francia y México. Por este apoyo soviético, la España republicana quedaba vinculada al comunismo según la opinión pública internacional. Llegaron consejeros militares para organizar el ejército. La ayuda soviética tuvo que ser pagada con el oro del Banco de España, el llamado oro de Moscú.

La ayuda humana le llegó a través de las Brigadas Internacionales: 60.000 voluntarios de 30 países, sin demasiada experiencia militar, pero disciplinados, que vinieron bajo el lema: «España será la tumba del fascismo». Estos jóvenes eran de ideología comunista, socialista o liberal. Vinieron a España para luchar contra la propagación del totalitarismo en el continente europeo y para salvar la democracia republicana en España.

Su intervención ayudó a detener al ejército franquista en las puertas de Madrid en el otoño de 1936 y unos 18.000 de ellos quedaron enterrados.

c) La ayuda extranjera a la España rebelde

El bando sublevado recibió ayuda de Italia y Alemania de forma masiva y pagadera en materias primas. Alemania envió fuerzas de aviación organizadas en la llamada Legión Cóndor, también asesores militares y tanquistas. Italia envió a sus 40.000 soldados del Corpo di Truppe Volontarie. Portugal apoyó a los rebeldes proporcionando un millar de combatientes, e Irlanda con la llamada Legión de San Patricio. Fueron importantes los suministros petrolíferos que llegaron de Estados Unidos, en concreto de la empresa Texaco.

II. El desarrollo bélico

1. Primera fase: desde la primavera de 1936 hasta el verano de 1937

a) La guerra de columnas

Podría hablarse primero de una fase de guerra de columnas, grupos de tropas formados con pequeñas unidades de diversas armas, de escaso volumen y mucha movilidad. En los primeros meses, la guerra es claramente favorable para la República. Navarra y Sevilla son los dos grandes centros difusores de columnas rebeldes, que forman respectivamente, y el ámbito de mando de Mola y Franco. El objetivo esencial para los dos generales citados era Madrid. En la zona sur, el éxito de un ejército tan entrenado como el de África, con la Legión y las unidades de marroquíes, es mucho más fulminante. Con centro en Sevilla, los sublevados, dirigidos por Queipo de Llano, amplían y consolidan su dominio de la Andalucía del Guadalquivir y establecen conexión con los sublevados de Granada. Decisivo para la marcha de la Guerra es el paso del Ejército de África a la península por el estrecho de Gibraltar, gracias a la primera ayuda exterior a uno de los combatientes, en este caso la de Alemania e Italia. Es el puente aéreo, que se inicia el 5 de agosto; 2 días después Franco estaba en Sevilla. Sus tropas fueron avanzando con el objetivo final de conquistar Madrid. Siguiendo el plan, columnas mandadas por Yagüe avanzan hacia el norte por Extremadura. Ocupan Mérida y Badajoz. Consiguen a su vez enlazar las dos zonas sublevadas. Penetran después en la provincia de Toledo. El 3 de septiembre ocupan Talavera. Pero entonces Franco decide desviar el avance y acudir en socorro de los sitiados en el Alcázar de Toledo, donde el Coronel Moscardó aguanta el asedio republicano. Liberado el Alcázar, en septiembre ponía la designación de un mando único en las fuerzas rebeldes. El elegido fue Franco: Franco se convierte en Jefe de Gobierno del Estado español y Generalísimo de los Ejércitos. Paralelamente, en otros frentes, desde Navarra se efectúa el ataque de Guipúzcoa, dónde cae Irún y San Sebastián.

b) La batalla de Madrid (de otoño del 36 a la primavera del 37)

La batalla de Madrid fue un conjunto de acciones durante 5 meses de combate. La lucha en torno a Madrid supuso el primer gran revés para los sublevados y condiciona la prolongación del conflicto. La ayuda extranjera jugaba ya su papel y traería una capacidad de resistencia insospechada poco antes. El ataque frontal de las fuerzas de Franco se produciría entre el noroeste y suroeste de la capital. La batalla por Madrid comenzó en el otoño del 36. Los ataques llegaron a cruzar el Manzanares y ocupar parte de la Ciudad Universitaria, pero ahí fueron detenidos. Se ensayó entonces por Franco la alternativa de las maniobras envolventes para el aislamiento de la capital. Por el Jarama para cortar la carretera de Valencia.

Fracasado este objetivo, se monta una operación desde la zona de Guadalajara. Los republicanos lanzan una contraofensiva que hace fracasar la operación. El descalabro italiano era una victoria moral para la República.

2. La caída de la franja cantábrica (abril – octubre de 1937)

El primer gran revés republicano es la conquista por Franco de toda la cornisa cantábrica: Vizcaya, Santander y Asturias. Al final de marzo empieza el ataque de Vizcaya con un ejército en el que juega un gran papel los requetés carlistas, artillería y aviación alemana y las tropas italianas.

Sucede el célebre hecho de la destrucción de Guernica por la aviación de la Legión Cóndor. Se toma Bilbao. Después Santander y Asturias.

Para contribuir a la disminución de la presión franquista en el norte, la República emprende ofensivas en otros frentes. Tiene lugar la operación sobre Brunete, en julio de 1937, y en Aragón, en agosto, donde los republicanos desencadenaron un fuerte ataque a la altura de Belchite. Perdido el norte para la República, la guerra se reanuda en diciembre de 1937.

b) La guerra en la primera mitad de 1938: De Teruel al Mediterráneo

En el año crucial de 1938, el Estado Mayor del Ejército Republicano tiene a su frente a un gran estratega, el general Vicente Rojo.

La nueva etapa comienza con la lucha en torno a Teruel. La batalla de Teruel comienza el 15 de diciembre con iniciales éxitos republicanos, que toman la ciudad el 7 de enero. Franco ordenaba la contraofensiva y el 22 de febrero reconquista Teruel.

Tras la toma de Teruel, el plan de Franco consistió en el objetivo de alcanzar las costas del Mediterráneo y dividir en dos el territorio republicano. Así, el 14 de abril llegaron al Mediterráneo por Vinaroz.

El territorio republicano quedaba de nuevo partido, dejando a Cataluña aislada. El 14 de junio se ocupa Castellón.

c) La batalla del Ebro (verano del 38 – otoño del 38)

La última gran batalla de la guerra comienza con el paso del río Ebro. El avance republicano sigue hasta el día 30, pero entonces se detiene sin resultados. Tras 4 meses de batalla, el ejército republicano queda agotado y en ese momento las brigadas internacionales se despedían de España.

Concluía la batalla más encarnizada de la Guerra, un ejemplo de batalla de desgaste que terminó con buena parte de las reservas republicanas.

3. La última etapa (otoño del 38 – primavera del 39)

Se entraba en el último ciclo de la Guerra, que culminaría con la descomposición política interna de la República, hasta concluir con el golpe de Estado del coronel Casado.

El 23 de diciembre de 1938 inició Franco su ofensiva final en Cataluña. Ocupada ya Lérida, Tarragona cae el 15 de enero y Barcelona el día 26. Después, en febrero, caía Gerona. Al día siguiente, Azaña cruzaba la frontera. Pero febrero fue un mes dramático, por la sorda lucha entre los partidarios de continuar la guerra a todo trance, con la esperanza de contar con un conflicto generalizado en Europa que se preveía inminente, y los que querían pactar con Franco una paz humanitaria al menos. Pero este promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, que no daba pie a la esperanza precisamente.

En la región centro ya no se combatió. El coronel Casado desea pasar y entregar sus tropas sin combatir. En pocos días Franco lanza una nueva ofensiva y conquista el territorio restante, terminando oficialmente la guerra el 1 de abril de 1939.

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