Características Principales de la Constitución Española de 1931
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes, donde la conjunción republicano-socialista obtuvo una victoria indiscutible. La principal tarea de los diputados fue redactar una nueva constitución, que se basó en los siguientes pilares:
Organización Nacional
Se reconoció el derecho de las provincias a constituirse en regiones autónomas, recogiendo así la antigua aspiración del regionalismo catalán.
Derechos y Deberes de los Españoles
Se reconocieron los derechos de reunión, asociación y libertad de imprenta. Por primera vez, se concedió el voto a la mujer. Se suprimió la nobleza y se estableció la separación entre Iglesia y Estado, implementando la libertad de culto, el matrimonio civil, la secularización de los cementerios, el divorcio y la supresión del presupuesto de culto y clero. Además, se prohibió la enseñanza a las órdenes religiosas y se expulsó a los jesuitas.
División de Poderes
La Constitución privilegiaba el poder legislativo sobre el ejecutivo. Las Cortes, unicamerales, poseían capacidad de iniciativa legislativa. Se instituyó la figura del Presidente de la República como jefe del Estado.
La Constitución no contó con el respaldo de los católicos, quienes comenzaron a pedir su revisión. Además, establecía un sistema con un gobierno débil a merced de las Cortes. Las Cortes Constituyentes se complementaron con la Ley de Defensa de la República. Se llevaron a cabo dos grandes reformas adicionales: la agraria y la educativa.
La Reforma Agraria y Educativa Durante la Segunda República
La Cuestión Agraria
España en 1931 era un país predominantemente rural. El problema de la desequilibrada estructura de la propiedad de la tierra, arrastrado desde la desamortización del siglo XIX, seguía sin resolverse. La crisis económica de los años 30 elevó dramáticamente los niveles de paro y provocó una polarización del campesinado.
El debate sobre la reforma agraria, considerada imprescindible por todos, suscitó serias tensiones dentro del gobierno. Las dudas y divergencias retrasaron el proyecto, siendo el golpe de Sanjurjo el que permitió desbloquear la situación.
La reforma consistió en la expropiación de fincas no explotadas directamente por sus propietarios y su entrega a los campesinos en régimen de arriendo. Se creó el Instituto de Reforma Agraria para aplicar la ley.
Los resultados fueron muy limitados: de los 60.000 campesinos previstos, la reforma solo llegó a unos 10.000. Este proceso asustó a los grandes propietarios y decepcionó a los jornaleros.
La Reforma Educativa
La política educativa fue uno de los campos de acción más intensos de los gobiernos republicanos, muy influida por la Institución Libre de Enseñanza. Hasta entonces, la educación había tenido un carácter elitista. Las principales reformas fueron:
- Enseñanza Laica: La Constitución prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza y declaró la voluntariedad de la enseñanza religiosa.
- Reforma Pedagógica: Se implantó la coeducación (niños y niñas juntos), se introdujeron cambios en los planes de estudio y métodos docentes, y se prestó especial atención a la formación de maestros, reformando las Escuelas Normales de Magisterio.
Se construyeron más de 6.500 escuelas y 30 institutos, se aumentó el salario de los profesores hasta en un 50%, se incrementó el número de becas y se crearon misiones pedagógicas para extender la cultura en los ámbitos rurales. El balance de las reformas fue globalmente positivo, aunque hubo puntos oscuros, como la insuficiencia de edificios y la falta de preparación de algunos maestros.
El Bienio Reformista (1931-1933): Desafíos y Reformas
El Bienio Reformista se extendió desde diciembre de 1931 hasta noviembre de 1933. Niceto Alcalá Zamora se convirtió en el primer presidente de la Segunda República.
El gobierno de Manuel Azaña, constituido por partidos republicanos de izquierda y socialistas, planteó un ambicioso programa de reformas para modernizar el país. Azaña fue atacado desde la derecha por el Partido Radical Republicano, la CEDA y los monárquicos. La heterogeneidad de las fuerzas gubernamentales se debía a un contexto difícil.
Factores de Tensión Política y Social
- Falta de cultura política democrática en los partidos de izquierda y derecha, que desembocaron en reacciones violentas.
- Estructura social muy polarizada, debido a la inexistencia de una clase media urbana que pudiera haber servido de amortiguador.
- Escasa base social sobre la que se sostenía la República.
Los anarquistas de la CNT y la FAI buscaron la destrucción de la República. Los socialistas, inicialmente a favor, se desencantaron por la lentitud de las reformas. Los comunistas oscilaron entre la oposición abierta y la colaboración.
La derecha tampoco ofrecía un panorama mejor: algunos grupos, como los monárquicos o los falangistas, no aceptaban el régimen. La CEDA, inicialmente opuesta al sistema, luego colaboró, con resultados poco satisfactorios.
La Cuestión Religiosa
La quema de conventos de mayo de 1931 abrió una brecha entre la República y los católicos. El gobierno de Azaña desarrolló preceptos constitucionales en materia religiosa, como el Decreto de disolución de los jesuitas y la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, que prohibía al clero dedicarse a la enseñanza.
Esta política antirreligiosa tuvo consecuencias principalmente políticas, creando la cuestión que más enemigos generó a la República. La defensa de la religión se convirtió en el aglutinante de las fuerzas políticas de la derecha, que en 1933 fundaron la CEDA, dirigida por José María Gil Robles.
La postura de la CEDA en relación con el régimen fue el *accidentismo*: no importaba tanto la forma de gobierno, sino las políticas que desarrollaba.
La Cuestión Autonómica: Cataluña y el País Vasco
La cuestión territorial, y en particular el encaje de Cataluña dentro del Estado, fue un problema notable. Los regeneracionistas consideraban imperiosa la descentralización, y el catalanismo moderado fue sustituido por el más radical de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Tras la proclamación de la República Catalana y el compromiso con el gobierno, los nacionalistas catalanes presentaron un proyecto de Estatuto ante las Cortes.
Los debates fueron enconados, con socialistas y derechas en contra, y Azaña a favor, como única solución viable. El acuerdo se logró tras el golpe de Sanjurjo. La Generalitat se convirtió en la máxima representación del Estado en Cataluña. En las primeras elecciones al *Parlament*, la izquierda obtuvo un gran triunfo.
Mientras tanto, las limitaciones del modelo autonómico republicano se mostraron en el caso vasco, donde se bloqueó la posibilidad de un Estatuto hasta 1936.