Crecimiento Económico Acelerado de Estados Unidos en el Siglo XIX: Factores Clave

El Auge Económico de Estados Unidos en el Siglo XIX

Estados Unidos experimentó en el siglo XIX un crecimiento económico nacional rápido y espectacular. Este desarrollo se fundamentó en una serie de factores históricos, demográficos, tecnológicos y políticos que transformaron al país en una potencia industrial.

Fundamentos del Crecimiento

En primer lugar, EEUU se constituyó como estado independiente en 1776, tras la declaración de derechos y la victoria en la guerra de la independencia, y formó un gobierno federal democrático en 1789. A partir de ese momento, la población de origen europeo comenzó el proceso de colonización hacia el oeste. Desplazada la población indígena, los colonizadores de origen europeo pudieron disfrutar de una abundancia de recursos que redujo los conflictos distributivos característicos de Europa.

Crecimiento Demográfico y la Inmigración

Tras una serie de antecedentes históricos, estos favorecieron un crecimiento de la población muy destacado. Aunque EEUU fue el punto de destino de la mayor parte de los emigrantes europeos, el elemento que más contribuyó al crecimiento demográfico fue la tasa alta de crecimiento vegetativo. La política americana de inmigración, casi sin restricciones hasta después de la primera guerra mundial, marcó definitivamente la vida nacional. Desde la época colonial, la escasez de mano de obra en relación con la tierra y otros recursos había supuesto salarios y nivel de vida más altos que en Europa. Fue ese factor lo que atrajo a los inmigrantes europeos. El número de inmigrantes anuales aumentó con rapidez, de menos de 10000 en 1820-1825 a más de un millón en los primeros años del siglo XX. Hasta la década de 1890 la gran mayoría procedía del noroeste de Europa. En 1900, la población nacida fuera de sus fronteras era de 13.500.000, un 15% aproximadamente del total.

Renta, Riqueza y Recursos Naturales

La renta y la riqueza crecieron todavía más rápidamente que la población. La renta media per cápita, cuando menos, se dobló entre la adopción de la constitución de 1789 y el estallido de la guerra civil 1861-1865. La abundancia de tierras y la riqueza de recursos naturales ayudan a explicar por qué los EEUU tenían mayor renta per cápita que Europa. Las razones son las mismas que en la Europa occidental: el rápido progreso tecnológico y la creciente especialización regional, si bien en EEUU existían factores laborales especiales.

Innovación Tecnológica y Especialización Regional

En la agricultura como en la industria, la escasez continua. Hay que destacar el desarrollo de la segadora-atadora de Cyrus Hall McCormick, patentada en 1834. En la industria, la situación era parecida. En el momento de su independencia, casi el 90% de la mano de obra estaba ocupada en la agricultura, y muchas de las restantes en el comercio, la nueva nación no tardó en diversificarse. En el norte y en el este se establecería el principal centro industrial moderno. En 1793 el invento de la desmotadora de algodón de Eli Whitney marcó el rumbo al sur de EEUU como principal proveedor de materia prima. El centro y el oeste se especializarían en una agricultura extensiva y en una actividad ganadera que produciría alimento para una población creciente.

Política Comercial y Desarrollo Industrial

Las diferencias entre mercados exteriores y mercados interiores generaron una divergencia permanente respecto a la política comercial. El norte fue partidario de una política proteccionista, mientras que el sur librecambista. Finalmente, triunfaron las tesis de Alexander Hamilton, que estaba a favor de una política proteccionista. La industria algodonera de Nueva Inglaterra se emergió en 1820 como la principal industria de América y una de las más productivas del mundo hasta 1860.

Mercado Interno y Desarrollo del Transporte

Otra ventaja del gran tamaño de los EEUU era ofrecer un gran mercado doméstico en potencia, libre de barreras comerciales artificiales. A principios del siglo XIX, la comunicación se llevaba mediante buques, los ríos proporcionaban el único acceso al interior. La construcción de canales alcanzó su cima en las décadas de 1820 y 1830. En este contexto, el ferrocarril se convierte en un gran competidor. La era del ferrocarril empezó en Gran Bretaña y EEUU. Al igual que ocurrió en Gran Bretaña, el ferrocarril en América fue importante no solo como productor de servicios de transportes, sino también por sus eslabonamientos hacia atrás con otras industrias, sobre todo la siderúrgica. En 1860 el hierro ocupaba el cuarto lugar en valor añadido por industrias. Con la adopción generalizada de la función de coque, la introducción de los procedimientos de Bessemer y la enorme expansión de la demanda a causa de los ferrocarriles transcontinentales, no tardó en convertirse en la industria mayor de América en términos de valor añadido.

Transición a una Nación Industrial

En el siglo XIX EEUU seguía siendo una nación rural. La urbana nunca la superó hasta después de la Primera Guerra Mundial. Esto se debió a que la producción fabril tenía lugar en áreas esencialmente rurales. El movimiento hacia el oeste continuó después de la guerra civil, alentado por la Ley de asentamiento en las tierras colonizadas y la brecha hacia el oeste de Mississippi abierta por el ferrocarril. En la década de 1880 la renta proveniente de la industria empezó a superar a la de la agricultura. Para 1890 los EEUU se habían convertido ya en la primera nación industrial del mundo.

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