De Hispania a Al-Andalus
La Caída del Reino Visigodo y la Conquista Musulmana (Fin del Estado Visigodo)
En febrero del año 710 muere Vitiza, penúltimo rey visigodo. Los nobles que habían formado su séquito de “fieles” pretendieron repartir el reino entre los hijos del monarca. Sin embargo, la asamblea visigoda que entendía de la sucesión al trono se negó a legalizar semejante novedad. En su lugar, el Senatus elige como monarca a Rodrigo, quien accede al trono cuando los partidarios e hijos de Vitiza se habían adueñado de él. Don Rodrigo tuvo que ocupar el reino por la fuerza. Se inicia así una guerra civil en la que los vitizanos apelan a la ayuda de los musulmanes.
Como intermediario intervino Don Julián, quien gestionó con Musa ibn Nusair el apoyo extranjero. Tras una expedición de reconocimiento al mando de Tarif (quien posteriormente daría su nombre a Tarifa), Musa envía a Tariq ibn Ziyad con un ejército que desembarca en la Península Ibérica en abril del año 711.
Las tropas de Tariq y las de Don Rodrigo se encontraron en un lugar de localización discutida, en el río Barbate según algunos historiadores y según otros en el río Guadalete (Batalla de Guadalete). Traicionado el rey visigodo por los propios hermanos de Vitiza, Don Rodrigo perdió en el combate el trono y la vida. Los musulmanes prosiguieron la conquista en provecho propio y se produjo el derrumbamiento de la monarquía visigoda. Ocupado así todo el territorio peninsular, ese Islam español fue designado con el nombre de Al-Andalus.
Régimen Jurídico de la Conquista Islámica
Contexto Religioso: Mahoma y la Yihad
Cuando los musulmanes ocupan España apenas ha transcurrido un siglo desde la predicación de Mahoma. La actividad religiosa de Mahoma y sus seguidores inicia la era islámica, convierte a los musulmanes en una homogénea comunidad político-religiosa y les incita a predicar y practicar la Guerra Santa (Yihad). Esta auténtica obligación religiosa va dirigida contra los infieles o no creyentes.
Pactos de Sometimiento
El régimen jurídico de la conquista se tradujo en un doble tipo de pactos:
- De un lado, el acuerdo de capitulación (suhl), consecuencia de la guerra y que significaba el sometimiento absoluto a las autoridades del Islam. Las heredades de los así sojuzgados dejaron de pertenecer a sus propietarios y se convirtieron en bienes de la comunidad musulmana (fai).
- Por otro lado, el tratado de paz (ahd), suscrito con pueblos aliados que quedaban en condición de protegidos, respetó la autonomía política, la propiedad de las tierras y la libertad religiosa. Convenios de esta naturaleza fueron acordados con cristianos del norte.
Los hispanogodos quedaron en ambos casos sujetos al pago de los impuestos personal (yizya) y territorial (jarach).
La Cesión y Régimen de Tierras
El régimen islámico regulador de la naturaleza de tierras fue ya esbozado por el propio Mahoma y concretado luego por Omar I. Este califa dispuso que los dominios territoriales quedaran totalmente excluidos del botín guerrero, permaneciendo como bienes de la comunidad. Sin embargo, la prescripción no logró avenirse con el afán de los guerreros por establecerse en las tierras que sometían. Tales cesiones transmitieron a veces el pleno dominio, pero en muchos casos se limitaron a adjudicar al concesionario unos amplios derechos de disfrute mediante la investidura de la tierra (iqtá). Los concesionarios debían satisfacer el censo correspondiente al predio adjudicado. La entrega de tierras en propiedad y en iqtá determinó su segregación. Tal sistema hizo posible que los musulmanes se convirtieran en dueños de los territorios que ocupaban.
Evolución Política y Cultural de Al-Andalus
Etapas Políticas Principales
La descomposición de la monarquía visigoda facilitó la rapidez de la conquista musulmana. Desapareció la Hispania romano-goda, reemplazada por el nuevo Al-Andalus. Las etapas de constitución, consolidación y crisis de Al-Andalus fueron:
a) Periodo de los Gobernadores (Wulāt)
Tras la presencia de Tariq, su jefe Musa acude a España realizando ambos diversas expediciones militares que concluyen al recibir órdenes del califa de regresar a Siria. Ya se había conquistado la capital visigoda, Toledo, la Andalucía Occidental, Zaragoza y buena parte del valle del Ebro. El hijo de Musa, Abd al-Aziz, ocupa en el bienio siguiente las regiones subpirenaicas, Cataluña, Andalucía Oriental, Levante e importantes plazas portuguesas.
b) Emirato Omeya de Córdoba (Independiente)
Se inicia con Abd al-Rahman I, quien en las tres décadas de su reinado consolida un emirato independiente en lo político, aunque subordinado en lo religioso al califa de Damasco. El Estado se organiza conforme al modelo sirio, hasta que Abd al-Rahman II lo transforma imitando el modelo de la monarquía abasí. La etapa del emirato contempla el auge de su capital, Córdoba.
c) Califato Omeya de Córdoba
En el año 929, Abd al-Rahman III adopta el título de califa y Príncipe de los Creyentes, convirtiéndose en una suprema autoridad política y religiosa a la que incluso algunos reyes cristianos pagaban tributos. Abd al-Rahman III extiende su dominio al Magreb, donde organiza un protectorado omeya. Córdoba llega a ser la ciudad más importante de Occidente y aparece como un centro del mundo cultural, tutelado y potenciado luego por al-Hakam II, sucesor del primer califa. Los últimos años del siglo X contemplan las hazañas bélicas de Almanzor ante una cristiandad amedrentada por la caída de Santiago de Compostela en manos del caudillo musulmán, precipitándose así la disgregación del califato cuyo último titular fue Hisham II, príncipe con el que concluye la dinastía omeya.
d) Los Reinos de Taifas y las Dinastías Norteafricanas
En el 1031 cae el califato y se descompone en unas veinte unidades políticas conocidas como Reinos de Taifas. Las taifas bereberes se localizan en la zona andaluza, y fuera de ella en Badajoz, Albarracín y sobre todo en Toledo. Las taifas árabes aparecen establecidas también en Andalucía, y en Zaragoza, Tudela y Lérida. Las taifas de eslavos (saqaliba) ocupan territorios del sureste y Levante, así como las Islas Baleares.
Los reinos más fuertes se imponen a las taifas satélites y terminan por absorberlas. A finales del siglo XI el mapa se redujo a las familias árabes de Sevilla y Zaragoza, a las bereberes de Granada, Toledo, Badajoz y Albarracín, y a la de los descendientes de Almanzor en Valencia. La supremacía correspondió al reino de Sevilla. Ese y otros reinos tuvieron que soportar el permanente acoso cristiano, superando su disgregación por el estímulo unificador de las invasiones africanas de Almorávides y Almohades. Estos últimos dominaron el Islam español al despuntar el siglo XII. El ocaso almohade fue seguido por la formación del Reino nazarí de Granada, cuya existencia se prolongará más de dos siglos y medio para constituir el último reducto musulmán en España. La entrada de los Reyes Católicos en la capital el 2 de enero de 1492 puso término al reino nazarí y concluyó la Reconquista.