De Trafalgar a la Constitución de 1812: El Inicio del Liberalismo en España

Tras el ascenso al poder de Napoleón Bonaparte, continuó la alianza francesa. La derrota marítima franco-española en Trafalgar (1805) consolidó el hundimiento del potencial marítimo español y agravó la crisis comercial con las colonias hispánicas. Napoleón exigió a Godoy su ayuda para conquistar Portugal, tradicional aliada de los británicos. Este apoyo se concretó en el Tratado de Fontainebleau (1807). Sin embargo, Napoleón engañó al rey Carlos IV para invadir España.

La Guerra de la Independencia y el Estatuto de Bayona

La entrada de las tropas napoleónicas en España provocó el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808. Este conflicto fue el escenario donde se introdujeron las ideas liberales nacidas en la Revolución Francesa.

Durante la guerra, se promulgó el Estatuto de Bayona, una carta otorgada redactada en la ciudad francesa de Bayona en 1808 por José Bonaparte (apodado «Pepe Botella»), quien fue proclamado rey de España. Este estatuto se inspiraba en el modelo de estado constitucional francés.

El Estatuto de Bayona, como se refleja en sus artículos 14, 15, 16 y 17, establecía una división de poderes:

  • Poder Legislativo: Correspondía a las Cortes, encargadas de proponer leyes.
  • Poder Ejecutivo: Residía en el Rey y sus ministros. El Rey tenía la potestad de aprobar o rechazar las leyes propuestas por las Cortes.
  • Poder Judicial: Se atribuía a los Tribunales de Justicia, es decir, a los jueces.

La revuelta popular contra las tropas francesas, iniciada el 2 de mayo de 1808, fue inmortalizada por Goya en sus pinturas. Este levantamiento marcó el inicio de la resistencia española contra la ocupación francesa.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Durante la Guerra de la Independencia, la Junta Central Suprema convocó a las Cortes para dirigir el país en ausencia del monarca. Las tropas francesas solo llegaron hasta Madrid, y la debilidad de Napoleón facilitó la celebración de las Cortes en Cádiz, ciudad con un fuerte talante liberal y protegida por la marina británica.

En las Cortes se reunieron principalmente miembros de las clases medias e intelectuales, junto con algunos representantes del clero y la nobleza. La mayoría de los diputados legislaron una nueva constitución que no hacía referencia a los fueros y que reflejaba principios liberales modernos.

Las Cortes de Cádiz sentaron las bases para acabar con el Antiguo Régimen al proclamar una amplia variedad de derechos, como:

  • Igualdad jurídica ante la ley.
  • Libertad de imprenta.
  • Derecho a la educación.

También se suprimieron la censura, los derechos señoriales de la nobleza y el clero, las aduanas interiores y los gremios. A pesar de la novedad de esta legislación, el nuevo Estado se declaró confesional, defendiendo el catolicismo como religión única, y reconoció las propiedades privadas.

Los principios fundamentales de la Constitución de Cádiz fueron:

  • Reconocimiento de la soberanía nacional (artículo 3), representada en las Cortes.
  • Establecimiento de la división de poderes, teoría defendida por Montesquieu.

Otro pensador clave de la Ilustración francesa fue Rousseau, cuyas ideas influyeron en el pensamiento liberal de la época.

La Constitución no hacía alusión a los regímenes forales, ni confirmándolos ni derogándolos.

El Retorno de Fernando VII y la Abolición de la Constitución

Desde 1812, las fuerzas militares de Napoleón se debilitaron debido a la invasión de Rusia y la guerra de guerrillas en España. Con el apoyo del ejército británico, dirigido por el duque de Wellington, las tropas hispano-británicas y las guerrillas consiguieron que Napoleón se replegara hacia los Pirineos. Fernando VII recuperó la Corona mediante el Tratado de Valençay (13 de enero de 1813).

El Manifiesto de los Persas fue un documento presentado a Fernando VII por diputados absolutistas, solicitando el retorno al Antiguo Régimen. Fernando VII, que había estado confinado en Francia, abolió la Constitución de Cádiz en marzo de 1814, priorizando la conservación de su poder absoluto. Este período absolutista duraría seis años.

Legado de la Constitución de 1812

La Constitución de Cádiz, conocida popularmente como «La Pepa», es fundamental en la historia de España por ser la primera carta magna que acepta el sufragio universal masculino indirecto y una amplia garantía de derechos. Aunque Fernando VII la anuló, fue una referencia clave para el liberalismo posterior, especialmente durante el Trienio Liberal (1820-1823). Además, su influencia fue decisiva en otras constituciones de América del Sur y de Europa (Italia y Portugal).

La Constitución de 1812 supuso un cambio significativo en la historia de España. A pesar de su posterior fracaso, representó un avance en el sistema político. Los principios aprobados en las Cortes de Cádiz, como la soberanía nacional, la separación de poderes y la educación pública, siguen siendo pilares fundamentales de la constitución española actual.

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