Dictadura de Primo de Rivera, Fin del Reinado de Alfonso XIII y Proclamación de la Segunda República

La Dictadura de Primo de Rivera y el final del reinado de Alfonso XIII

La dictadura militar comenzó a verse como una solución a la crisis en el país por:

  • Descontento del ejército tras el desastre de Annual y la evitación de las consecuencias del expediente Picasso
  • Auge de los nacionalismos periféricos y ascenso de los republicanos y del movimiento obrero
  • El reemplazo de regímenes democráticos por dictatoriales o fascistas (Italia el primero en 1922 con Mussolini)

Primo de Rivera se sublevó el 13 de septiembre de 1923, e inmediatamente contó con el apoyo del rey Alfonso XIII. Los sublevados declararon el Estado de Guerra, la suspensión de las garantías constitucionales y la disolución de las Cortes. El régimen se sustituyó por una dictadura a la que apenas se opuso resistencia. La dictadura se dividió en dos periodos:

Directorio Militar (1923-1925)

Tras el golpe, Primo de Rivera pasó a ser ministro único, asesorado por un Directorio Militar que tomó rápidamente medidas:

  • Persecución contra los nacionalismos vascos y catalanes restringiendo sus lenguas, himnos, banderas…
  • Política de “mano dura” en lo referente al orden público donde suspendieron las libertades constitucionales, impulsando la censura de prensa…
  • Formación de la Unión Patriótica como partido único que trataba de seguir el modelo fascista de Mussolini.
  • Militarización del Estado, nombramiento de oficiales del ejército en la política

En esta etapa se resolvió el problema marroquí. Primo de Rivera colaboró con Francia, donde las tropas españolas efectuaron un desembarco en la costa de Alhucemas, en septiembre de 1925, ocupando así el territorio marroquí.

Directorio Civil (1925-1930)

A finales de 1925 el gobierno civil de Primo de Rivera sustituyó al Directorio militar. Entre sus colaboradores destaca Calvo Sotelo y Aunós. Se trataba de institucionalizar la Dictadura:

  • Se constituyó la Asamblea Nacional Consultiva formada por miembros de la Unión Patriótica en 1927
  • Se estableció la Organización Corporativa del Trabajo que trataba de arbitrar entre patrones y obreros.
  • Se crearon los Comités Paritarios para resolver conflictos laborales
  • Se elaboró un anteproyecto para un nuevo texto constitucional incluyendo el voto a la mujer terminado en 1929
  • Fuerte intervención del Estado en la economía reforzando el proteccionismo, creando monopolios e incrementando las inversiones públicas

Como consecuencia de estas medidas, disminuyeron las huelgas, pero el Estado se endeudó surgiendo grandes escándalos de corrupción.

La oposición a la dictadura y la caída de Primo de Rivera

A mediados de 1928 el régimen entró en declive. Algunos factores que contribuyeron a ello fueron: distanciamiento entre Alfonso XIII y Primo de Rivera, pérdida de apoyos del ejército, agravamiento de las dificultades financieras del Estado, incremento de huelgas, desconfianza ante el exceso intervencionismo, problemas del dictador y la creciente oposición.

En 1929 reaparecieron los conflictos sociales y en enero de 1930 el general Primo de Rivera dimite. El rey decidió nombrar nuevo jefe de gobierno a Damasco Berenguer dando comienzo a la “dictablanda”.

En agosto de 1930 republicanos, socialistas y otros grupos de oposición firmaron el Pacto de San Sebastián donde se comprometían a acabar con la monarquía e instaurar un régimen democrático. Para coordinar esta labor crearon el Comité Revolucionario presidido por Alcalá Zamora, republicano conservador.

El 15 de diciembre de 1930, fracasó una sublevación militar republicana en Jaca cuyos líderes fueron juzgados y ejecutados.

Berenguer dimitió el 14 de febrero de 1931 dando paso al gobierno del almirante Aznar, que convocó elecciones municipales, en las cuales se produjo un triunfo aplastante de las candidaturas republicanas y socialistas que precipitaron la abdicación del rey y la proclamación de la república el 14 de abril de 1931.

La proclamación de la Segunda República, el Gobierno provisional y la Constitución de 1931. El sufragio femenino

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República. Alfonso XIII se exilia a Italia.

Inmediatamente se creó un gobierno provisional en España (abril-diciembre 1931) presidido por Alcalá-Zamora y formado por republicanos de izquierda y de derecha, socialistas y nacionalistas. El nuevo gobierno tuvo que responder al ansia general de reformas. La primera fue la agraria, luego las laborales, militares, educativas y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña.

A la vez que la CNT anarquista promovía una campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la iglesia encabezada por el Cardenal Segura y el gobierno fueron inmediatos. En mayo del 31 diversas iglesias y conventos fueron asaltados y quemados debido al anticlericalismo.

En junio de 1931 tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes donde las mujeres de más de 23 años pudieron presentarse como candidatas: Clara Campoamor (Partido Republicano Radical), Victoria Kent (Partido Radical Socialista) y Margarita Nelken (PSOE). En las urnas triunfaron de forma aplastante los grupos republicanos de izquierda y el PSOE.

La nueva constitución aprobada en diciembre de 1931 reflejó las ideas de la mayoría. Una vez aprobada la constitución, las Cortes eligieron a Alcalá-Zamora como presidente de la República y a Manuel Azaña como presidente del Gobierno. Entre sus rasgos destacan:

  • Soberanía popular
  • Sufragio universal masculino y femenino
  • Declaración de derechos y libertades extensa (divorcio, educación)
  • Reorganización de los poderes del Estado: el jefe del estado era el presidente de la república elegido por los diputados cada seis años; el poder ejecutivo (gobierno) era responsable ante las Cortes, establecimiento de un Parlamento Unicameral (suprimiendo el Senado); creación de Tribunal de Garantía Constitucionales
  • Limitación del derecho a la propiedad privada
  • Descentralización territorial, estableciendo Estatutos de Autonomía
  • Establecimiento de un estado laico

El movimiento sufragista tuvo menos desarrollo en España que en otros países. Durante la dictadura de Primo de Rivera hubo un primer intento de reconocer el voto femenino, aunque solo se llegó a aprobar para las elecciones municipales. El debate fue difícil debido a que muchas fuerzas políticas no veían conveniente el sufragio femenino ya que estas votarían a los partidos conservadores, lo cual a la larga perjudicaría a la república.

Finalmente se decidió incluir el voto femenino en la Constitución por 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones.

La primera vez que pudieron ejercer el derecho al voto en todo el territorio español fue en las elecciones municipales celebradas el 23 de abril de 1933. En unas elecciones generales votarían unos meses más tarde en las celebradas el 19 de noviembre de 1933.

La Nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y Alcance de Reformas

El cambio dinástico con los Borbones introdujo ideas de monarquía absoluta, centralista y unificada. Los Decretos de Nueva Planta (1711-1716) suprimieron los fueros e instituciones de la Corona de Aragón, salvo en Navarra y el País Vasco. Se sustituyeron los Consejos por Secretarías de Despacho, salvo el de Castilla que se convirtió en Consejo de Estado. Las Cortes nacionales fueron clausuradas, quedando solo las de Navarra y se instauraron las Cortes Generales. Se impuso la Ley Sálica, favoreciendo la sucesión masculina. La nobleza perdió protagonismo frente a los burócratas.

La administración territorial se reformó: los virreyes fueron reemplazados por Capitanes Generales, se dividió el reino en provincias gobernadas por intendentes, y en América se crearon dos nuevos virreinatos (Nueva Granada y Río de la Plata) y cuatro Capitanías Generales. En Hacienda, se implantó un impuesto único basado en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1750). La economía adoptó un modelo mercantilista con manufacturas reales para impulsar la producción y el comercio. El Patronato Universal fue reconocido por el Concordato de 1753, dando control al rey sobre los asuntos eclesiásticos.

Las Reformas Borbónicas en los Virreinatos Americanos

Las reformas borbónicas buscaron reforzar el control y aprovechar las riquezas de América para revitalizar la economía española. La sociedad americana seguía dividida entre la república de españoles y la de indios, mientras la burguesía criolla crecía. La minería, especialmente de plata en Potosí (Perú) y Zacatecas (México), siguió siendo la principal actividad económica. La liberalización del comercio permitió el auge de plantaciones de tabaco, azúcar y frutas en el Caribe, impulsando también el mercado esclavista con la llegada de miles de africanos. La ganadería creció en extensas haciendas y surgió una industria orientada a suplir las carencias que la metrópoli no cubría. Carlos III liberalizó el comercio en 1778, permitiendo operar desde cualquier puerto español y rompiendo el monopolio de Cádiz y Sevilla. La Casa de Contratación se trasladó a Cádiz y se fundaron compañías como la Guipuzcoana de Caracas para dinamizar el comercio. En lo territorial, se crearon los virreinatos de Nueva Granada (1717) y Río de la Plata (1776), nuevas audiencias e intendencias, mejorando la administración y reduciendo la piratería y la influencia de rivales como Inglaterra.

BLOQUE II 2.1 Al-Andalus: Evolución Política

En 711, los musulmanes, liderados por Tariq, cruzan el estrecho de Gibraltar y derrotan al rey visigodo Don Rodrigo en la batalla de Guadalete, lo que facilita la rápida conquista de la península ibérica. La debilidad interna de la monarquía visigoda y las capitulaciones con la nobleza favorecen la expansión musulmana. En 722, son derrotados en Covadonga y en 732 en Poitiers, pero Al-Andalus queda bajo control musulmán hasta 1492. Este periodo incluye etapas clave: el emirato dependiente del califato de Damasco (711-756), el emirato independiente (756-929) con Abd-al-Rahman I, y el esplendor del califato de Córdoba (929-1031), fundado por Abd-al-Rahmán III. Tras su disolución en 1031, surgen los reinos de Taifa, que debilitan Al-Andalus frente al avance cristiano. Los imperios almorávide y almohade logran frenar momentáneamente este avance, pero tras la derrota en las Navas de Tolosa (1212), el territorio musulmán se reduce al reino nazarí de Granada, que perdura hasta 1492.

Al-Andalus: Economía, Sociedad y Cultura. El Legado Judío

La economía de Al-Andalus fue predominantemente agrícola, con la introducción de nuevas técnicas y cultivos como el arroz y los cítricos, y el impulso del regadío mediante norias y acequias. En la ganadería destacaba la cría de caballos y ovejas. La producción artesanal se centró en la industria textil y armamentística, y el comercio, tanto interior en los zocos como exterior con África y Asia, tuvo un notable desarrollo. La sociedad andalusí era diversa, con musulmanes (árabes, bereberes, sirios y muladíes) y no musulmanes (mozárabes y judíos). Su estructura social estaba encabezada por la aristocracia musulmana propietaria de tierras, seguida por una clase media de comerciantes y militares, y las clases populares compuestas por campesinos, artesanos y esclavos. Al-Andalus fue un centro cultural de la Edad Media, destacando en ciencias como las matemáticas, medicina y astronomía, con figuras como Averroes y Maimónides en filosofía. Los judíos sefardíes contribuyeron al desarrollo científico y comercial. La Escuela de Traductores de Toledo, fundada por Alfonso X, fomentó la convivencia y la traducción de textos clásicos por musulmanes, judíos y cristianos.

Los Reinos Cristianos: Evolución de la Conquista de la Península y Organización Política

Tras la conquista musulmana de la Península, comienzan a surgir núcleos de resistencia cristiana entre los siglos VIII y X. El Reino de Asturias se establece tras la victoria de Don Pelayo en Covadonga (722), y bajo el reinado de Alfonso II, la corte se traslada a Oviedo. Durante el siglo X, el conde Fernán González logra la independencia del condado de Castilla. El Reino de Navarra alcanza su esplendor en el siglo XI bajo Sancho III el Mayor, mientras que Aragón, formado por los condados de Sobrarbe, Ribagorza y Aragón, se independiza en el siglo IX. En los condados catalanes, Wilfredo el Velloso unifica la Marca Hispánica, que se independiza con Borrell II en el siglo X. La conquista de tierras al sur comienza en el siglo XI, con la toma de Toledo por Alfonso VI de Castilla en 1085 y Zaragoza en 1118 por Alfonso I de Aragón. Para evitar conflictos, ambos reinos firman los Pactos de Reparto, estableciendo fronteras. Tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Castilla avanza hacia el Reino Nazarí de Granada y Aragón conquista Mallorca con Jaime I. La estructura política de estos reinos es similar, basada en la monarquía, aunque Aragón tiene un origen pactista.

Repoblación y Sociedad Estamental

La repoblación de los territorios conquistados a los musulmanes fue un proceso clave en la ocupación de áreas deshabitadas. Durante los siglos VIII y X, el modelo de repoblación predominante fue el de presura, que otorgaba la titularidad de la tierra a quienes se asentaban en ella, especialmente en el valle del Duero, Galicia y los Pirineos. En el valle del Duero y del Tajo, hasta el siglo XI, se desarrolló la repoblación concejil, donde la Corona concedía fueros y privilegios a los nuevos pobladores. Entre los siglos XII y XIII, las Órdenes Militares ocuparon la submeseta sur y el Valle del Ebro, recibiendo latifundios para su protección. En la segunda mitad del siglo XIII, el valle del Guadalquivir y el levante se repoblaron mediante el Repartimiento, que otorgó donadíos a la alta nobleza y heredamientos a la baja nobleza. La sociedad era feudal, dividida en tres estamentos inmóviles: nobleza, clero y estado llano, siendo este último el más numeroso, formado mayormente por campesinos supeditados a los señores feudales.

Organización Política de la Corona de Castilla, Corona de Aragón y el Reino de Navarra al fin de la Edad Media

En Castilla, la máxima autoridad política la ejerce el rey, quien fortalece su poder en el siglo XIII mediante la introducción del derecho romano. Este proceso se inicia con las Siete Partidas de Alfonso X y se consolida con el Ordenamiento de Alcalá de Alfonso XI. El rey se apoya en un consejo real, integrado por nobles y letrados, así como en una audiencia que se centra en la administración de justicia y en la Real Hacienda, encargada de la recaudación de impuestos. A finales del siglo XII, surgen las Cortes, una asamblea compuesta por la nobleza, el clero y representantes de las ciudades, encargada de discutir cuestiones fiscales.

En contraste, la organización política en Aragón es más compleja, ya que se trata de una confederación de territorios bajo una misma corona, pero con instituciones independientes. Aquí, la monarquía es de carácter pactista, lo que significa que el rey debe negociar con los estamentos privilegiados de cada reino. Aragón cuenta con unas Cortes independientes y unas Cortes Generales que representan a los cuatro reinos. En Cataluña, la Generalitat se encarga de velar por el cumplimiento de las leyes, mientras que en Aragón, el Justicia Mayor asegura la justicia y la legalidad. En Navarra, el rey gobierna junto a un consejo real y Cortes, y el territorio se divide en diputaciones que gestionan la recaudación de impuestos.

El Bienio Reformista: Reformas Estructurales y Realizaciones Sociales, Culturales y Territoriales. Reacciones desde los Diversos Posicionamientos

Tras aprobarse la constitución, se inició un nuevo periodo con un gobierno presidido por Manuel Azaña formado por republicanos de izquierda y socialistas. En diciembre Alcalá Zamora fue elegido presidente de la república.

El gobierno republicano-socialista emprendió un amplio programa de reformas basadas en el regeneracionismo, aunque el contexto económico no era nada favorable. Las principales medidas fueron:

  • Reformas educativas y culturales: construcción de nuevas escuelas con nuevos profesores, fomento de la enseñanza secundaria, potenciar la investigación universitaria.
  • Reforma militar por Azaña para someter a los mandos del Ejército e impedir nuevas intervenciones militares: redujeron el número de oficiales, obligación a los militares a realizar estudios universitarios, creación de Guardia de Asalto.
  • Reforma agraria: en 1932 se aprobó la Ley de Reforma Agraria, aunque su aplicación fue un fracaso lo cual provocó una decepción generalizada entre el campesinado.
  • Reforma religiosa: supresión de la obligatoriedad de la enseñanza de la religión, disolución de la orden de los jesuitas, expulsión del Cardenal Segura, retirada de crucifijos y símbolos religiosos en aulas y dependencias oficiales.
  • Reforma territorial: aprobación del Estatuto catalán aunque en 1932, el vasco fue rechazado por las Cortes.
  • Reformas laborales por Largo Caballero: salario mínimo, creación de Jurados Mixtos, Ley de términos Municipales…

En cuanto a las reacciones al reformismo, la oposición conservadora quedó restringida a las Asociaciones Patronales como el Partido Radical de Lerroux.

Por otro lado, en la izquierda, la Confederación Nacional de Trabajo (CNT) siguió su extremismo marcado por los militantes de la Federación Anarquistas Ibérica (FAI). El Partido Comunista de España (PCE) también se hallaba en línea radical defendido por Stalin y el Komintem.

La crisis económica, la línea radical propiciada por la CNT y la negativa de la patronal a las reformas llevaron a un marco de fuertes tensiones sociales.

En agosto de 1932 el general Sanjurjo de derecha intentó llevar a cabo un golpe de estado militar, que fracasó.

Las Cortes aprobaron la Ley de Reforma Agraria y del Estatuto de Autonomía de Cataluña en la cual, Esquerra Republicana de Catalunya, triunfó en las primeras elecciones autonómicas.

En 1933 cada vez era más notable el desgaste del gobierno y los efectos de la crisis económica mundial. En enero de 1933 se produjeron los graves incidentes de Casas Viejas (Cádiz).

En noviembre de 1933 se convocaron nuevas elecciones en las cuales la derecha se había reorganizado, se presentaron tres nuevos grupos: la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) dirigida por Gil Robles, Renovación Española dirigida por Calvo Sotelo y la Falange Española dirigida por José Antonio Primo de Rivera.

Las elecciones dieron la victoria de los grupos conservadores: Partido Republicano Radical y la CEDA.

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