El Fin del Imperio Español: Cuba, Filipinas y el Desastre del 98

Tras la independencia de la mayor parte del imperio a inicios del siglo XIX, solo Cuba y Puerto Rico, y las Filipinas continuaron formando parte del imperio español. Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la agricultura de exportación, esencialmente basada en el azúcar y el tabaco, en la que trabajaba mano de obra negra esclava. Eran unas colonias que alcanzaron un importante desarrollo. Cuba se convirtió en la primera productora de azúcar del mundo. Las duras leyes arancelarias impuestas por el gobierno convirtieron estos territorios en un «mercado cautivo» de los textiles catalanes o las harinas castellanas. El caso filipino era bien diferente. El dominio español se sustentaba en una pequeña presencia militar y en el poder de las órdenes religiosas. La Guerra Larga (1868-1878), saldada con la Paz de Zanjón, había sido un primer aviso de las aspiraciones independentistas cubanas. José Rizal en Filipinas y José Martí en Cuba fueron figuras claves del nacionalismo independentista filipino y cubano. En 1895 estallaron de nuevo insurrecciones independentistas en Filipinas y Cuba. Una dura y cruel guerra volvió a provocar que decenas de miles de soldados de las clases más humildes fueran embarcados. En la guerra de Cuba podemos distinguir hasta cuatro fases:

  1. La primera con el alzamiento en febrero de 1895 y destaca la muerte de José Martí en mayo.
  2. La segunda coincidiría con el mayor avance de los insurrectos y la incapacidad de Martínez Campos para detenerlos.
  3. La tercera fase comprendería la sustitución de Martínez Campos por Weyler hasta diciembre del 97.
  4. La cuarta fase comprendería desde diciembre de 1897 hasta la intervención de USA.

La gran novedad va a ser la ayuda estadounidense a los rebeldes cubanos por los intereses económicos mineros y agrícolas y los intereses geoestratégicos. Buscaba el dominio del Caribe y Centroamérica. En realidad, el enfrentamiento que se aproximaba en Cuba mostraba la lucha entre un imperialismo moribundo y uno que estaba naciendo, el norteamericano. La explosión en el navío norteamericano Maine, explosión que costó la vida de 260 marinos estadounidenses, propició una campaña periodística en contra de España. El gobierno norteamericano del presidente McKinley, declaró la guerra a España tras un nuevo rechazo de compra por parte de Madrid. En Filipinas la inferioridad táctica y técnica española quedó de manifiesto en Cavite, donde fue aniquilada. El conflicto por tanto fue un paseo militar para Estados Unidos que conquistó Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

España firmó la Paz de París en diciembre de 1898. Por este acuerdo, España cedió a EE.UU. la isla de Puerto Rico, Filipinas y la Isla de Guam. Cuba alcanzaba la independencia bajo la “protección” estadounidense. Después se vendió el resto del imperio colonial a Alemania. USA tuvo que hacer frente a una guerra en Filipinas (1898-1902) y en Cuba el sentimiento antinorteamericano se extendió por amplias capas sociales. Desde la perspectiva española, la pérdida de las colonias se llamó el “Desastre del 98” y tuvo una importante influencia en la conciencia nacional. La guerra costó la vida de decenas de miles de españoles. Aunque desde una perspectiva económica, no se puede hablar de desastre: El fin de la guerra permitió a Fernández Villaverde abordar reformas necesarias en el sistema de impuestos y en la deuda, lo que supuso un saneamiento de la situación de la Hacienda. La pérdida de las colonias supuso una importante repatriación de capitales que fueron invertidos en la economía peninsular. España no perdió la escasa presencia que ya se tenía en los mercados latinoamericanos. Sin embargo, la derrota ante EE.UU. y la pérdida de combatientes provocó una intensa conmoción en la sociedad española. A consecuencia del desastre aparecieron reacciones como:

  • Propuestas de reforma y modernización como el Regeneracionismo.
  • Mayor empuje y presencia de los nacionalismos periféricos.

El Regeneracionismo de Joaquín Costa fue la principal expresión de una renovada conciencia que aspiraba a la reforma del país. Con este fin constató el retraso español frente a Europa, buscó las causas que achacó al sistema caciquil que había impedido la implantación de una verdadera democracia basada en las clases medias y la modernización económica y social del país y propuso la solución que solo podía pasar por una intensa labor educativa y la generación de riqueza en el país. Estos acontecimientos provocaron una profunda crisis en la conciencia nacional que marcó la obra de los diversos autores de la llamada generación del 98.

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