El Imperio Napoleónico (1799-1815)
Este periodo se caracteriza por la lucha entre Francia e Inglaterra por la hegemonía en Europa. Inglaterra se consolidaría como la gran potencia naval, mientras que Francia dominaría el continente. Fue una época de abolición de privilegios y grandes transformaciones políticas y sociales.
El Consulado (1799-1804)
Francia se mantuvo como República hasta que Napoleón se proclamó emperador. En diciembre de 1799, la Constitución del Año VIII estableció un poder ejecutivo encabezado por tres cónsules, siendo Napoleón Bonaparte el Primer Cónsul. El poder legislativo se dividió en cuatro asambleas: Consejo de Estado, Senado, Cuerpo Legislativo y Tribunado. Napoleón, buscando consolidar su poder, intentó eliminar el Tribunado y controlar el poder judicial.
Implementó una nueva administración y restableció las relaciones entre la Iglesia y el Estado mediante la firma de un Concordato. Aunque la nobleza perdió sus privilegios legales, mantuvo su prestigio social. La burguesía adinerada se distanció de la mediana burguesía, las clases populares y la clase obrera, volviéndose más conservadora. Napoleón modificó el sistema para proteger los intereses de esta burguesía.
Pacificación Exterior Inicial
Entre 1800 y 1802, Napoleón obtuvo victorias sobre Austria e Inglaterra, consolidándose como Cónsul Vitalicio. Sin embargo, en 1803, la paz con Inglaterra se rompió debido a intereses continentales y coloniales. En 1804, Napoleón fue nombrado Cónsul Vitalicio y se estableció la dignidad imperial. El capitalismo se consolidó en Europa Occidental y la Revolución Industrial se expandió. Francia implementó un bloqueo comercial para debilitar a Inglaterra. En 1804, se elaboró y aprobó el Código Napoleónico, un código con vocación universal que contribuyó al establecimiento del imperio.
El Imperio (1804-1812)
Francia estaba dividida en departamentos, liderados por prefectos. La enseñanza media y superior se impartía en el Liceo y la Universidad, sistema que aún pervive en Francia. Gracias al Concordato con la Iglesia, se mantuvieron buenas relaciones. La Iglesia aceptó la venta de los bienes nacionalizados y Napoleón apoyó el mantenimiento del culto en Francia, viéndola como un servicio público.
El ejército francés se caracterizó por su superioridad numérica, concentración de esfuerzos, simultaneidad en la ejecución, secreto de la estrategia y acción. Napoleón fue un estratega excepcional que aportó nuevas tácticas y sistemas.
Este periodo se caracterizó por un crecimiento y desarrollo desigual, con un comercio marítimo y colonial en auge, industrialización y prosperidad desigualmente repartida. Entre 1805 y 1807, Inglaterra dominó el mar y promovió la Tercera Coalición (Inglaterra, Austria y Rusia) y la Cuarta Coalición (Inglaterra, Rusia y Prusia). La paz con Austria aumentó el control francés sobre Italia y llevó a la creación de la Confederación del Rin en territorio alemán.
La Europa Napoleónica
La máxima expansión del Imperio se produjo entre 1809 y 1812. El núcleo del Imperio francés comprendía 130 departamentos, incluyendo territorios franceses, Bélgica, Holanda, Renania, el norte de Alemania, Piamonte, Toscana y Roma. Existían estados vasallos y protegidos como el Reino de Italia, las Provincias Ilirias, la Confederación del Rin, la Confederación Helvética y el Gran Ducado de Varsovia. También había estados familiares como Holanda, Nápoles, Westfalia y España. Los estados aliados eran Dinamarca, Austria y Prusia.
El Código Napoleónico se extendió por Francia y los territorios bajo su control, introduciendo novedades como la libertad individual, la libertad de trabajo, el matrimonio civil y el divorcio. Este código se complementó con un código penal. La presencia de las tropas y el gobierno francés provocó el surgimiento de movimientos nacionalistas como resistencia a la uniformidad impuesta por Napoleón. Desde 1807, Francia impulsó el bloqueo continental al comercio inglés.
Final del Imperio (1812-1815)
El Tratado de Tilsit entre Francia y Rusia marcó un punto de inflexión. El zar Alejandro I obtuvo Finlandia y buscó controlar parte de Polonia, la mitad oriental, e incluso extenderse por los Balcanes y Constantinopla. Esto llevó a una relajación de su alianza con Francia y un acercamiento a Gran Bretaña.
La campaña contra Rusia en 1812 fue un desastre para Napoleón, con la pérdida de la mayoría de sus 600,000 hombres debido al hambre y el frío. Esto reanimó el nacionalismo y estimuló la Sexta Coalición (Inglaterra y Rusia) y la Séptima Coalición (Inglaterra, Rusia, Prusia, Austria y Suecia), cuyas tropas obtuvieron la victoria en Leipzig. El Tratado de Valençay en 1813 reconoció la salida de los franceses de España y el regreso de Fernando VII.
En 1814, Francia fue invadida, Napoleón abdicó y se restauraron los Borbones con Luis XVIII. Napoleón intentó recuperar el poder desembarcando en Cannes, lo que dio inicio al Imperio de los Cien Días. Tras escapar de la Isla de Elba el 1 de marzo de 1815, los aliados se enfrentaron a Napoleón en Bélgica, donde fue derrotado por Wellington en la Batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. Napoleón fue deportado a Santa Elena, donde murió el 5 de mayo de 1821. El Tratado de París del 20 de noviembre de 1815 supuso la pérdida de territorios para Francia y el pago de una indemnización.