España 1921-1933: Crisis, República y Dictadura

El Desastre de Annual y sus Repercusiones

a) ¿A qué hecho se refiere el texto?

El texto se refiere al Desastre de Annual, una grave derrota militar española durante la Guerra del Rif. Ocurrió entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921 cerca de la localidad de Annual, en el Protectorado español de Marruecos, y supuso una importante victoria para las tropas rifeñas lideradas por Abd-el-Krim frente al ejército español.

b) Resumen de las ideas principales:

  • 1. Contexto histórico: En 1906, la Conferencia de Algeciras estableció el protectorado franco-español en Marruecos, lo que generó conflictos con la población local desde 1909.
  • 2. Avance español y errores estratégicos: Tras la Primera Guerra Mundial, España aceleró la ocupación de su zona asignada para evitar que Francia la reclamara. El general Manuel Fernández Silvestre avanzó de manera imprudente sin consolidar adecuadamente su retaguardia ni asegurar las líneas de suministro, quedando sus tropas en una posición vulnerable.
  • 3. El desastre: Las tropas españolas sufrieron una catastrófica derrota en Annual en julio de 1921, seguida de una caótica retirada que culminó en la pérdida de numerosas posiciones. Se estima que murieron o desaparecieron alrededor de 13.000 soldados españoles.
  • 4. Consecuencias:
    • Militares: Se evidenció la necesidad de una profunda reorganización y modernización del Ejército de África, que fue reforzado posteriormente.
    • Políticas: Se abrió el Expediente Picasso para investigar las responsabilidades militares y políticas del desastre. Sin embargo, el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923 impidió que se depuraran responsabilidades y se aplicaran sanciones significativas.
    • Sociales: El desastre provocó una profunda conmoción y desmoralización en la sociedad española, avivando el debate sobre la presencia española en Marruecos. A pesar del impacto negativo, también hubo un aumento del reclutamiento para vengar la derrota.
  • 5. Fin del conflicto: La Guerra del Rif continuó hasta 1927. Un punto de inflexión clave fue el desembarco de Alhucemas en 1925, una operación conjunta hispano-francesa que debilitó decisivamente a las fuerzas de Abd-el-Krim, quien finalmente se rindió. Marruecos permaneció bajo dominio español hasta su independencia en 1956.

c) Importancia y consecuencias:

El Desastre de Annual tuvo un impacto profundo y duradero en España:

  • Militarmente: Puso de manifiesto las graves carencias estructurales, de equipamiento y de mando del Ejército español, impulsando su posterior modernización y profesionalización, especialmente en las unidades africanas.
  • Políticamente: Agudizó la crisis del sistema de la Restauración, debilitó la monarquía de Alfonso XIII (a quien se señaló por su presunta implicación en las decisiones militares) y creó un clima de inestabilidad que facilitó el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.
  • Socialmente: Incrementó el descontento popular con la costosa e impopular guerra de Marruecos, especialmente entre las clases populares, que sufrían las consecuencias del sistema de reclutamiento (soldados de cuota).

La Segunda República Española: Constitución de 1931 y Bienio Reformista

1.3. La Constitución de 1931

a) ¿A qué hecho se refiere el texto?

El texto hace referencia a la Constitución de la República Española de 1931, aprobada por las Cortes Constituyentes el 9 de diciembre de ese año, tras la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril. Este documento estableció las bases jurídicas y políticas del nuevo régimen republicano, marcando una ruptura fundamental con la monarquía alfonsina y la reciente dictadura de Primo de Rivera.

b) Resumen de las ideas principales:

  1. Contexto político: Tras la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio, en las que obtuvo la victoria una coalición republicano-socialista. Una Comisión Constitucional nombrada por estas Cortes fue la encargada de elaborar la nueva Constitución.
  2. Principios fundamentales de la Constitución de 1931:
    • Definición del Estado: España se define en su artículo primero como una “República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia”. Se afirma que «la República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones», buscando superar los conceptos tradicionales de Estado unitario y federal.
    • Soberanía popular y Democracia: La soberanía reside en el pueblo y se expresa mediante el sufragio universal (masculino y femenino), formas de democracia directa e instituciones representativas (Cortes unicamerales).
    • Derechos y Libertades: Incluye una amplia declaración de derechos, no solo civiles y políticos, sino también sociales y económicos (influencia del constitucionalismo social de entreguerras, como Weimar). Se establece un Tribunal de Garantías Constitucionales para proteger estos derechos.
    • Laicismo: Se establece la aconfesionalidad del Estado («El Estado español no tiene religión oficial»), la libertad de conciencia y culto, la supresión del apoyo económico estatal a la Iglesia Católica y la consideración de las órdenes religiosas como asociaciones sometidas a una ley especial, prohibiéndoseles el ejercicio de la enseñanza (Artículo 26).
    • Organización de Poderes: Se establece un sistema parlamentario con un poder ejecutivo dualista (Presidente de la República y Jefe de Gobierno). Se fortalecen las Cortes (unicamerales) frente al Ejecutivo. El Presidente de la República, elegido por las Cortes y compromisarios, tenía atribuciones relevantes (nombrar jefe de gobierno, disolver Cortes).
    • Voto Femenino: Se reconoció por primera vez el voto femenino en igualdad de condiciones con el masculino, gracias al impulso de diputadas como Clara Campoamor, a pesar de la oposición de otras como Victoria Kent.
  3. Influencias y Carácter: La Constitución se inspira en el constitucionalismo europeo de entreguerras (Weimar, Austria) y en la Constitución mexicana en lo referente a derechos sociales. Fue un texto de carácter democrático y progresista.
  4. Controversia y Vigencia: Fue una de las constituciones más polémicas de la historia española, elogiada por su modernidad por unos y criticada por otros por no ajustarse, supuestamente, a la realidad social del país. Estuvo formalmente en vigor hasta el final de la Guerra Civil en 1939, siendo reemplazada por las Leyes Fundamentales del régimen franquista. La siguiente constitución democrática no llegaría hasta 1978.

c) Importancia y consecuencias:

La Constitución de 1931 representó un hito modernizador en la historia constitucional española. Estableció un régimen democrático avanzado para su época, con un amplio reconocimiento de derechos individuales, políticos y, de forma pionera, sociales y económicos. Introdujo el sufragio universal pleno, la aconfesionalidad del Estado y la posibilidad de autonomía regional.

Sin embargo, su marcado carácter laicista (especialmente el artículo 26), la reforma agraria implícita y su intento de transformar profundamente estructuras sociales y económicas tradicionales encontraron una fuerte oposición en sectores conservadores, católicos, militares y económicos. Esta polarización política y social fue un factor clave que contribuyó a la inestabilidad de la República y, finalmente, al estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939). Su abolición en 1939 dio paso a la larga dictadura franquista.

El Bienio Reformista (diciembre 1931 – noviembre 1933)

Aprobada la Constitución, se decidió la continuidad de las Cortes Constituyentes como Cortes ordinarias. Se eligió a Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República y a Manuel Azaña como presidente del Gobierno. El nuevo Gobierno, formado por republicanos de izquierda y socialistas, planteó un ambicioso programa de reformas para modernizar el país:

  • La cuestión religiosa: En aplicación de la Constitución, se estableció la no confesionalidad del Estado, se garantizó la libertad de cultos y se suprimió el presupuesto de culto y clero. Se aprobó la Ley de Divorcio, se permitió el matrimonio civil y se secularizaron los cementerios. La Ley de Congregaciones Religiosas (1933) limitó sus actividades económicas y prohibió que las órdenes religiosas se dedicasen a la enseñanza.
  • La modernización del Ejército: Se buscó reducir el excesivo número de oficiales y asegurar la lealtad del ejército a la República. La Ley de Retiro de la Oficialidad (Ley Azaña) permitió la retirada voluntaria con sueldo íntegro a los oficiales que no quisieran prestar juramento de fidelidad a la República. Casi la mitad de la oficialidad aceptó la oferta. Se cerró la Academia Militar de Zaragoza (dirigida por Franco y considerada un foco de antirrepublicanismo) y se creó la Guardia de Asalto, una fuerza policial de orden público leal al régimen.
  • La reforma agraria: Buscaba modernizar la estructura de propiedad agraria, acabar con el latifundismo (especialmente en el sur de España) y mejorar las condiciones de vida y laborales de los campesinos. Una serie de decretos iniciales establecieron salarios mínimos y la jornada de 8 horas en el campo. La Ley de Bases de la Reforma Agraria (1932) permitió la expropiación, sin indemnización, de las tierras de una parte de la nobleza (los “Grandes de España”) y, con indemnización, las tierras insuficientemente explotadas, para asentaren ellas a campesinos. Su aplicación fue lenta y compleja, generando frustración entre los campesinos (que esperaban más) y una fuerte oposición de los grandes propietarios. Esto aumentó la tensión social en el campo, con ocupaciones de fincas y enfrentamientos.
  • La reforma del Estado centralista: Se abordó la cuestión de las autonomías regionales para dar respuesta a las demandas nacionalistas.
    • En Cataluña: Tras la proclamación de la República Catalana por Francesc Macià (ERC) el 14 de abril, se negoció con el Gobierno Provisional la restauración de la Generalitat. Se elaboró un Estatuto de Autonomía (Estatuto de Nuria), que fue aprobado por las Cortes en septiembre de 1932 tras intensos debates. Cataluña obtuvo un Gobierno propio (Generalitat), un Parlamento y competencias en diversas materias (económica, social, educativa, cultural), además del reconocimiento de la cooficialidad del catalán.
    • En el País Vasco: El proyecto de Estatuto (Estatuto de Estella), impulsado principalmente por el PNV y carlistas, encontró dificultades por su carácter confesional y su concepción de las relaciones con el Estado, siendo considerado incompatible con la Constitución laica de 1931. Su aprobación se retrasó hasta octubre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil. José Antonio Aguirre (PNV) fue elegido primer lehendakari.
    • En Galicia: El proceso fue más lento debido a la menor fuerza del nacionalismo y divisiones internas. En junio de 1936 se aprobó en referéndum un proyecto de estatuto, pero el estallido de la Guerra Civil impidió su debate y aprobación por las Cortes españolas.
  • La obra educativa y cultural: El Gobierno republicano impulsó decididamente la educación pública, liberal y laica, considerándola fundamental para la formación de ciudadanos. Se centró especialmente en la enseñanza primaria, con un ambicioso plan de creación de escuelas (se proyectaron 27.000, aunque se crearon unas 10.000) y plazas para maestros (unas 7.000), aumentando significativamente el presupuesto educativo (un 50%). Se adoptó un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita. Para difundir la cultura, especialmente en las zonas rurales, se impulsaron las Misiones Pedagógicas, que llevaban bibliotecas ambulantes, proyecciones de cine, audiciones musicales, exposiciones de arte y representaciones teatrales (como el grupo La Barraca, dirigido por Federico García Lorca).
  • Reformas laborales: Impulsadas por el ministro de Trabajo, el socialista Francisco Largo Caballero, se aprobaron leyes para mejorar las condiciones laborales y fortalecer la posición de los trabajadores: Ley de Contratos de Trabajo, Ley de Jurados Mixtos (para arbitrar conflictos laborales), Ley de Asociaciones Obreras y la jornada laboral de 40 horas semanales en algunos sectores. Estas medidas generaron una fuerte oposición entre los empresarios y contribuyeron a la conflictividad laboral.

Los efectos de la crisis económica mundial (Crack del 29) comenzaron a sentirse con más fuerza en España a partir de 1932, provocando una caída de las exportaciones, la contracción de la inversión extranjera, la paralización de la emigración y un aumento del desempleo, lo que agravó el malestar social.

El conjunto de reformas y la creciente conflictividad social generaron una fuerte oposición por parte de los sectores afectados: la Iglesia Católica, los terratenientes, los grandes empresarios y financieros, y los sectores más conservadores del Ejército y la sociedad. Estos grupos se reorganizaron políticamente (creación de la CEDA, Renovación Española). En agosto de 1932, el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado (la»Sanjurjad»), que fracasó, pero evidenció el descontento militar con las reformas republicanas.

Al mismo tiempo, el Gobierno republicano-socialista tuvo que hacer frente a la conflictividad social promovida desde la izquierda revolucionaria, especialmente por el anarcosindicalismo (CNT-FAI), que consideraba las reformas insuficientes y aspiraba a la revolución social. Se produjeron numerosas huelgas, insurrecciones y levantamientos, como los del Alto Llobregat en enero de 1932 o los trágicos sucesos de Casas Viejas (Cádiz) en enero de 1933, donde la represión de una insurrección anarquista por las fuerzas de orden público (Guardia Civil y Guardia de Asalto) acabó con la muerte de varios campesinos y guardias. Estos sucesos provocaron un enorme escándalo político y una campaña de desgaste contra el Gobierno de Azaña, contribuyendo a la pérdida de apoyo parlamentario y social. Finalmente, Alcalá Zamora retiró la confianza a Azaña y convocó nuevas elecciones para noviembre de 1933.


La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Evolución y desarrollo de la dictadura

En un contexto de profunda crisis política, social y militar (derivada del Desastre de Annual y la inestabilidad parlamentaria), el 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja dio un golpe de Estado en Barcelona. Contó con la rápida aceptación y colaboración del rey Alfonso XIII, quien le encargó formar gobierno. Primo de Rivera, marqués de Estella, tenía experiencia militar en las campañas de Cuba, Filipinas y Marruecos, había sido senador por el Partido Conservador y en el momento del golpe era capitán general de Cataluña.

Se estableció así un régimen autoritario que puso fin al sistema parlamentario de la Restauración. Se suspendió la Constitución de 1876, se disolvieron las Cortes y se ilegalizaron algunos partidos y sindicatos. La dictadura contó inicialmente con el apoyo o la pasividad de diversos sectores: el Ejército, la Iglesia Católica, las clases altas (terratenientes, burguesía industrial y financiera), el propio rey, e incluso sectores de las clases medias cansados de la inestabilidad anterior. Los líderes de los partidos dinásticos y gran parte de la prensa le concedieron inicialmente un margen de confianza, esperando que fuera una solución temporal.

Pese a las críticas iniciales por su política anticatalanista, la dictadura fue relativamente bien recibida por la burguesía catalana (que valoraba el restablecimiento del orden público), e incluso contó con la colaboración inicial de los socialistas (PSOE-UGT) y la indiferencia de algunos republicanos como Lerroux, que vieron en ella una oportunidad para acabar con el viejo sistema caciquil. Dentro de la evolución de la dictadura se distinguen dos fases principales: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).

Directorio Militar (1923-1925)

En esta primera fase, se formó un gobierno exclusivamente militar, compuesto por ocho generales (uno por cada región militar) y un contralmirante, bajo la presidencia de Miguel Primo de Rivera, quien acumulaba todo el poder ejecutivo y actuaba como ministro único. El Gobierno, de claro carácter autoritario, se inspiró en parte en el fascismo italiano de Mussolini (Primo de Rivera y Alfonso XIII visitaron Italia en noviembre de 1923).

Las principales medidas del Directorio Militar fueron:

  • Desmantelamiento del sistema parlamentario y caciquil: Suspensión de la Constitución, disolución de Cortes, ayuntamientos y diputaciones provinciales. Los ayuntamientos fueron sustituidos por juntas de vocales asociados (mayores contribuyentes) y las diputaciones por personal afín al régimen. Se intentó combatir el caciquismo con la elaboración de estatutos municipal y provincial.
  • Restablecimiento del orden público y represión: Se declaró el estado de guerra, se impuso la censura de prensa y se reprimió duramente a la oposición, especialmente al anarcosindicalismo (la CNT fue ilegalizada y perseguida, lo que llevó a su radicalización y a la fundación clandestina de la FAI, Federación Anarquista Ibérica, en 1927) y al comunismo. También se sancionó a intelectuales críticos como Miguel de Unamuno (confinado en Fuerteventura), Luis Jiménez de Asúa y Fernando de los Ríos.
  • Política centralista y anticatalanista: A pesar de haber iniciado el golpe en Barcelona, el régimen adoptó una política fuertemente centralista. Se persiguió el uso público del catalán y otros símbolos nacionalistas. La Mancomunidad de Cataluña fue intervenida y finalmente suprimida en 1925, lo que alejó definitivamente al catalanismo del régimen.
  • Creación del Somatén: Se extendió a toda España el Somatén, un cuerpo parapolicial de voluntarios armados de origen catalán, como instrumento de apoyo al régimen y de mantenimiento del orden.
  • Colaboración del PSOE-UGT: Sorprendentemente, el sector socialista liderado por Francisco Largo Caballero optó por una colaboración táctica con la dictadura, participando en algunos organismos estatales (como el Consejo de Estado) a cambio de mantener cierta legalidad y espacio de actuación sindical.
  • Creación de la Unión Patriótica: En abril de 1924 se fundó la Unión Patriótica (UP), un intento de crear un partido único o movimiento cívico de apoyo a la dictadura, siguiendo el modelo de los regímenes fascistas. Su objetivo era proporcionar una base social y política al régimen y facilitar su institucionalización, aunque careció de una ideología definida más allá del apoyo al dictador y al rey.
  • Solución al problema de Marruecos: El principal éxito del Directorio Militar fue la resolución del conflicto en Marruecos. Tras un cambio estratégico (abandono de posiciones interiores y concentración en la costa), se organizó, en colaboración con Francia (también amenazada por Abd el Krim), el desembarco de Alhucemas (septiembre de 1925). Esta operación militar fue un éxito rotundo y condujo a la derrota definitiva de la resistencia rifeña de Abd el Krim en 1926 y la pacificación del Protectorado en 1927.

Directorio Civil (1925-1930)

Tras el éxito en Marruecos, que eliminaba una de las principales justificaciones del régimen militar excepcional, Primo de Rivera intentó institucionalizar la dictadura y darle una apariencia de normalidad, sustituyendo el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Aunque él seguía siendo el jefe de Gobierno, incorporó a civiles en el gabinete, destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda.

Las principales características de esta fase fueron:

  • Intento de institucionalización: Se buscó crear una estructura política estable que perpetuara el régimen más allá de la figura del dictador. En 1927 se convocó una Asamblea Nacional Consultiva, designada por el Gobierno y no electa, con la misión de elaborar una nueva Constitución. El anteproyecto presentado en 1929, de carácter corporativo y autoritario, fue ampliamente rechazado por la vieja clase política, la oposición e incluso por sectores afines al régimen, y nunca llegó a aprobarse.
  • Política económica intervencionista: Aprovechando la coyuntura económica favorable de los»felices años veint», se llevó a cabo una política económica caracterizada por el intervencionismo estatal, el proteccionismo arancelario y un ambicioso programa de obras públicas (carreteras, ferrocarriles, obras hidráulicas). Se crearon grandes monopolios estatales en sectores estratégicos, como CAMPSA (petróleo) y Telefónica. Aunque hubo un crecimiento económico y una modernización de infraestructuras, esta política generó un considerable aumento del gasto público y de la deuda. Los grandes gastos asociados a la Exposición Universal de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929 agravaron la situación financiera justo antes del impacto del Crack del 29.
  • Política social corporativista: Se mantuvo la colaboración con el sector socialista moderado (UGT). Se creó la Organización Corporativa Nacional (OCN), basada en Comités Paritarios (con representación de patronos y obreros) para regular las condiciones laborales y resolver conflictos, siguiendo el principio fascista de colaboración de clases y buscando neutralizar la lucha de clases.
  • Crecimiento de la oposición: El intento de perpetuar el régimen y su creciente autoritarismo provocaron el aumento y la unificación de la oposición. Los partidos dinásticos (liberales y conservadores), inicialmente pasivos, se distanciaron progresivamente. Los republicanos se reorganizaron y fortalecieron, creando la Alianza Republicana en 1926 (liderada por Alejandro Lerroux y Manuel Azaña). El nacionalismo catalán se volvió hostil tras la supresión de la Mancomunidad. Hubo protestas estudiantiles (cierre de universidades) e intelectuales. Se produjeron varios intentos de golpe de Estado militares (como la»Sanjuanad» de 1926 por los generales Weyler y Aguilera, o el levantamiento de Sánchez Guerra en Valencia en 1929) y conspiraciones (como la del regimiento de Artillería en Ciudad Real en 1929). La conflictividad obrera, aunque controlada, persistió, con algunas insurrecciones (Alcoy).
  • Pérdida de apoyos y caída: A finales de la década, la dictadura había perdido gran parte de sus apoyos iniciales. La crisis económica de 1929 agravó la situación. El rey Alfonso XIII, preocupado por el desprestigio de la monarquía por su vinculación a la dictadura y por la creciente oposición, comenzó a retirarle su confianza. Figuras clave como Calvo Sotelo dimitieron. Ante la falta de apoyos, especialmente del Ejército (consultó a los capitanes generales y no obtuvo un respaldo claro) y del rey, y aquejado de problemas de salud, Miguel Primo de Rivera presentó su dimisión el 28 de enero de 1930 y se exilió en París, donde murió poco después. Alfonso XIII encargó al general Dámaso Berenguer formar un nuevo gobierno con el objetivo de retornar gradualmente a la normalidad constitucional (periodo conocido como la»Dictabland»), pero la caída de la dictadura abrió el camino hacia la proclamación de la Segunda República en abril de 1931.

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