Estrategias Diplomáticas y Políticas Matrimoniales de los Reyes Católicos

La Proyección Exterior de la Unión Dinástica: Castilla y Aragón

La unión dinástica entre Castilla y Aragón tuvo una decisiva proyección exterior, pues, en adelante, España tuvo una sola voz y una sola voluntad en el escenario de las relaciones internacionales. En este terreno, el rey de Aragón impuso sus planteamientos. Francia, enemiga tradicional de la Corona de Aragón, había aprovechado las dificultades de ésta para ocupar, en 1463, los condados pirenaicos del Rosellón y la Cerdaña, discutidos entre los dos países desde hacía mucho tiempo. Desde 1475, Fernando comenzó a buscar aliados en lugares clave en torno a Francia –Inglaterra, Países Bajos y Alemania–, iniciando un sistema de embajadores residentes, desconocido hasta entonces fuera de Italia.

Alianzas Matrimoniales como Herramienta Diplomática

Pero, sobre todo, los RR.CC. utilizaron las alianzas matrimoniales en su política exterior. Los conciertos de bodas de infantes e infantas eran parte esencial de la actividad diplomática y de las relaciones entre los Estados del Renacimiento; pero los RR.CC. utilizaron esta política matrimonial de modo sistemático, para aproximarse política y dinásticamente a Portugal, Inglaterra y Borgoña.

Aproximación a Portugal

La aproximación a Portugal se inició en noviembre de 1490 con la boda de la infanta Isabel, hija de los Reyes Católicos, con el príncipe Alfonso, hijo primogénito de Juan II de Portugal. La muerte, en 1491, del príncipe Alfonso, dejó al rey Juan II sin descendencia directa, por lo que a la muerte de éste, la Corona recayó en su primo Manuel el Afortunado, de la casa de Braganza. En 1497, Manuel casó con Isabel, la viuda de Alfonso; pero en poco tiempo murieron sucesivamente la reina y su hijo, por lo que se estableció una nueva unión, en 1500, entre el rey portugués Manuel y la infanta María, hija de los RR.CC.

Alianza con Inglaterra

La aproximación a Inglaterra rompió la tradicional afinidad castellana con Francia. Por el Tratado de Medina del Campo, de 27 de marzo de 1489, Enrique VII y los RR.CC. se comprometieron a una alianza defensiva, por la cual se garantizaba que, caso de romperse las hostilidades con Francia, no se firmaría paz o tregua sin que este último país retornase la Guyena a Inglaterra y el Rosellón a Aragón. Además, se otorgaban privilegios muy ventajosos a los comerciantes españoles radicados en Londres, y se concertaba el matrimonio del Príncipe de Gales, Arturo, y la infanta española, Catalina; la pronta muerte de Arturo llevó a la boda, en 1503, entre Catalina y el príncipe Enrique, el futuro Enrique VIII.

Vínculos con Flandes

Los estrechos vínculos económicos y políticos que unían los reinos hispánicos con Flandes, también quedaron rubricados por un doble concierto matrimonial: Felipe y Margarita, hijos de María de Borgoña y de Maximiliano de Austria, emperador del Sacro Imperio Germánico, se unieron a la infanta Juana y al príncipe heredero, Juan, hijos de los RR.CC. Bodas que quedaron consumadas en octubre de 1496, la de Felipe y Juana, y en marzo de 1497, la de Juan y Margarita. La muerte del príncipe Juan, tan solo seis meses después de la boda, hizo recaer los derechos sucesorios en su hermana Juana.

Objetivos de la Política Matrimonial

Esta intensa y perseverante política matrimonial estuvo encaminada a tres grandes objetivos:

  • El primero sería el engrandecimiento patrimonial de la dinastía.
  • El segundo, constituir una alianza política entre Alemania, Inglaterra y España para frenar las pretensiones hegemónicas de Francia en Europa y, a la vez, conservar la preponderancia hispana en el Mediterráneo Occidental.
  • Finalmente, la aproximación a Inglaterra y a los señores de Borgoña y Flandes, aseguraba los intereses económicos de los mercaderes españoles en estos países.

Las Guerras de Italia

La división política de la península italiana era terreno abonado para las apetencias de sus vecinos: Francia, España, el Imperio y los turcos. Sicilia y Cerdeña formaban parte de la Corona de Aragón, mientras que el reino de Nápoles se había desgajado a favor de una rama bastarda de la Casa Real de Aragón; no obstante, el poder de la dinastía aragonesa era disputado por los barones feudales, muchos de los cuales aún sostenían los derechos de los angevinos franceses.

Conflictos Iniciales con Francia

En los comienzos de las guerras de Italia, la iniciativa correspondió a Francia. Los proyectos de Carlos VIII de dominar Italia le llevaron a buscar la neutralidad española devolviendo los condados de Rosellón y Cerdaña (Tratado de Barcelona, 1493). Sin embargo, Carlos VIII penetró con sus ejércitos en Italia, en 1494, para reclamar el reino de Nápoles. Fernando reforzó su representación diplomática con Roma y Venecia y reaccionó ante la iniciativa francesa concertando una alianza con Venecia, el papa Alejandro VI, el duque de Milán y el emperador Maximiliano (la Liga Santa o Liga de Venecia). El monarca francés tuvo que emprender la retirada abriéndose paso por las armas en Fornovo (1495), mientras que el ejército español, al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, penetraba en Mesina, Calabria y Apulia, rindiendo Tarento, la última plaza napolitana bajo dominio francés, en febrero de 1497. Las alianzas fundamentales de la Liga fueron ratificadas con los enlaces matrimoniales arriba mencionados, con Inglaterra y el Imperio.

Dominio Español en Nápoles

El sucesor de Carlos VIII, Luis XII, volvió a plantear el problema italiano, adueñándose del ducado de Milán, tras la batalla de Novara (1500). Para salvaguardar la isla de Sicilia, los RR.CC. concertaron con el rey francés el reparto del reino de Nápoles (pacto secreto de Granada, 1500). Pero pronto surgieron desavenencias sobre la delimitación de las respectivas zonas, y el ejército español, al mando del Gran Capitán, se impuso al francés en las batallas de Seminara, Ceriñola, Gaeta y Garellano, que le dieron el dominio total del reino de Nápoles. Fernando ratificó el triunfo en el campo diplomático: Francia reconoció el señorío de España en Nápoles por el armisticio de Lyon y el subsiguiente Tratado de Blois (12 de octubre de 1505), suscrito con motivo del enlace del Rey Católico –viudo de Isabel– con Germana de Foix, sobrina de Luis XII.

El Final de una Era

La conquista de Nápoles coincidió con el fin del reinado conjunto de Fernando e Isabel, pues la reina murió el 26 de noviembre de 1504, en Medina del Campo. Desde finales del siglo XV, la cuestión sucesoria en Castilla se adivinaba problemática.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *