Evolución Política y Social de España: Romanización, Al-Ándalus y Reinos Cristianos

La Romanización de Hispania: Integración y Transformación (Siglo III a.C.)

La romanización de Hispania, iniciada en el siglo III a.C. durante la expansión de Roma, supuso la adaptación de los pueblos hispanos a las estructuras políticas, sociales, económicas, culturales y religiosas romanas. El dominio romano se basó, en un principio, en el saqueo de las tierras, integrando a Hispania en el sistema productivo esclavista.

Factores Clave de la Romanización

  • División territorial: Inicialmente, Hispania se dividió en dos provincias, Citerior y Ulterior. Posteriormente, bajo Augusto, la Citerior se convirtió en Tarraconensis, y la Ulterior se dividió en Lusitania y Bética. Finalmente, de la Tarraconensis surgieron la Gallaecia y la Cartaginense, incluyendo la Balearica. Estas provincias se subdividían en conventos jurídicos para facilitar la administración.
  • Municipios: Base de la civilización urbana y comercial romana. Existían dos tipos principales de ciudades (civitatis): libres (autónomas) y estipendiarias (pagaban impuestos). Las colonias cumplían funciones administrativas, políticas, económicas, religiosas, culturales y militares. Caracalla extendió el derecho romano, convirtiendo todos los núcleos urbanos en municipios con leyes y gobierno propios (curia y decuriones).
  • Estructura económica: Roma explotó los recursos del ager publicus. Destacó la minería (oro, plomo, plata, cobre) y la agricultura (latifundios con técnicas de regadío y abonos). Hispania se convirtió en el «granero de Roma». También se desarrolló la ganadería ovina y la transformación de productos alimenticios. Surgieron manufacturas como las armas de Calatayud, y los artesanos se agruparon en collegia. El comercio, muy activo, se apoyó en una red de calzadas y en el denario de plata como moneda.
  • Estructura social: Se impuso el modelo romano, con hombres libres (orden senatorial, ecuestre y decurional, además de la plebe y los peregrinos) y esclavos. Se adoptó el modelo de familia patriarcal.
  • Cultura: El latín se convirtió en la lengua oficial. La cultura hispanorromana alcanzó su apogeo en el siglo I a.C. Roma desarrolló un arte utilitario y práctico, visible en sus obras públicas. En escultura, destacó el realismo de los retratos. Se produjo un sincretismo religioso, que posteriormente dio paso al cristianismo.

Al-Ándalus: Conquista, Emiratos y Califato (Siglo VIII)

En el siglo VIII, se produce el enfrentamiento entre los partidarios del rey Rodrigo y los hijos de Witiza. Estos últimos solicitaron ayuda a tropas musulmanas norteafricanas, que vencieron a los visigodos en la batalla de Guadalete. El avance musulmán fue rápido debido a la debilidad visigoda, el sistema de conquista musulmán, la persistencia no oficial del arrianismo, un reparto de tierras más equitativo y un sistema fiscal menos duro.

Fases de Al-Ándalus

  1. Emirato Dependiente

    Al-Ándalus se convirtió en una provincia del imperio islámico, gobernada por un wali. Los musulmanes fueron detenidos en su avance hacia Europa por Carlos Martel en Poitiers. En el reparto de tierras, la minoría árabe (yemeníes en el valle del Ebro y del Guadalquivir, y qaysíes en Andalucía Oriental) se quedó con las mejores tierras, mientras que la mayoría bereber recibió las más pobres.

  2. Emirato Independiente

    Tras la ejecución de la familia Omeya por los Abasíes, Abderramán I proclamó el emirato independiente de Bagdad, autónomo en política, economía y milicia. Potenció y reformó el ejército, aumentó la presión fiscal e intensificó la actividad constructiva. Hubo conflictos militares: sublevaciones de las marcas y motines en Toledo (debido a los impuestos que pagaban los mozárabes). Esto permitió el avance cristiano hacia el Duero en la segunda mitad del siglo IX. Abderramán II mejoró la administración y realizó la primera ampliación de la mezquita de Córdoba.

  3. Califato de Córdoba

    Abderramán III se proclamó emir, manteniendo la dependencia religiosa con Bagdad. Al-Ándalus se convirtió en un centro cultural y económico hasta el siglo XI. Gobernó con una organización administrativa estructurada (califa, hachib, visir, coras, wali, cadí, tugur). La recaudación de impuestos se basaba en dos principios del Corán. Creó un ejército de mercenarios con carácter defensivo. Su influencia sobrepasó las fronteras del califato, siendo aceptada su autoridad por los reyes cristianos y controlando las rutas del oro procedente de Sudán. Su sucesor, Al-Hakam II, añadió esplendor cultural y artístico (segunda ampliación de la mezquita). Su sucesor, Hisham II, tuvo como primer ministro a Al-Mansur, quien estableció una dictadura militar.

  4. Periodo de Taifas e Imperios Norteafricanos

    Al-Ándalus se fragmentó en unos 30 pequeños estados independientes. Desde el norte de África llegaron los almorávides y almohades para unificar las taifas. El califa almorávide venció al rey cristiano en Sagrajas, unificando las taifas e integrando el territorio en el Imperio almorávide. Esto terminó en segundas taifas. Los almohades desplazaron a los almorávides, ocuparon el territorio peninsular y trasladaron la capital a Sevilla. Murcia recobró su independencia bajo Ibn Mardanish, aliado de los cristianos y enfrentado a los almohades. Alfonso VIII, tras ser derrotado en Alarcos, coaligó a los reinos cristianos (excepto León) y derrotó a los almohades en las Navas de Tolosa, dando lugar a las terceras taifas.

  5. Reino Nazarí de Granada

    Abarcaba desde Murcia hasta Málaga. Su fundador, Muhammad I, se hizo vasallo de Fernando III. A este reino acudieron los musulmanes de los territorios reconquistados que no querían someterse a Castilla. El último apoyo exterior del reino nazarí fue la llegada de los benimerines, derrotados por Alfonso XI. En la segunda mitad del siglo XIV, el reino alcanzó su esplendor con Muhammad V (zona más decorativa del Palacio de la Alhambra).

La España Cristiana Medieval: Bases Sociales, Económicas y Jurídicas (Siglo XIII)

El siglo XIII es crucial para la España cristiana medieval, ya que se establecen las bases sociales, económicas y jurídicas. En la Corona de Castilla, Alfonso X inició una intensa actividad legislativa para fortalecer el poder real, destacando Las Siete Partidas, un cuerpo normativo para la uniformidad jurídica del Reino.

Fortalecimiento del Poder Real en Castilla

La autoridad de la monarquía se fortaleció en la Baja Edad Media gracias a la difusión de teorías políticas basadas en el Derecho Romano, que defendían la supremacía del rey, cuyo poder se consideraba de origen divino. Se impuso la doctrina del rey como soberano de súbditos, subordinados a su autoridad ilimitada. El rey se convirtió en depositario del poder legislativo en el Ordenamiento de Alcalá (1348) de Alfonso XI, que confirmaba la imposición de un instrumento jurídico común, inspirado en el Derecho Romano, prevaleciendo sobre los fueros municipales. La legislación real se convirtió en la única fuente legislativa.

  • Consejo Real: Creado en 1385 por Juan I, evolucionó de la antigua Curia Regia Ordinaria. Se convirtió en un organismo técnico, integrado por legalistas que asesoraban al rey.
  • Cortes: Tienen su origen en la Curia Real altomedieval. En el siglo XIII, los monarcas convocaron a la Curia también a burgueses, especialmente para asuntos importantes y subsidios extraordinarios. Tras la unión de Castilla y León, sus Cortes se fusionaron. El fortalecimiento del poder real debilitó las Cortes castellanas, que se limitaron a jurar al heredero y votar los servicios solicitados por el monarca.
  • Audiencia: Nació en 1371 como órgano supremo de justicia, integrado por expertos en derecho, solo supeditado al rey.
  • Ejército permanente: Enrique III, en 1401, obligó a las ciudades a mantener un número fijo de ballesteros y lanceros.

El fortalecimiento del poder real supuso el fin de la autonomía municipal conseguida en el siglo XIII.

La Corona de Aragón: Pactismo y Diversidad Institucional

A diferencia de Castilla, la Corona de Aragón era una confederación de territorios con leyes e instituciones propias. Triunfó la doctrina pactista: la relación entre gobernante y gobernados se mantuvo dentro de la concepción feudal de pacto entre señor y vasallos. El monarca ejercía el poder en virtud de un acuerdo entre soberano y súbditos, y debía respetar la diversidad institucional de cada territorio. Estas libertades se extendieron a Cataluña y Valencia.

  • Cortes independientes: Existían Cortes en Aragón, Cataluña y Valencia, que nunca llegaron a unirse, aunque a veces se convocaban como Cortes Generales.
  • Diputación del General (Generalitat): En las Cortes Catalanas de Cervera (1359), la Diputación adquirió carácter permanente, convirtiéndose en el órgano administrativo y político fundamental de Cataluña. La Diputación del Reino de Aragón y Valencia siguieron el modelo catalán.
  • Justicia de Aragón: Alto magistrado que juzgaba las disputas entre los nobles y el rey, e interpretaba el derecho tradicional del reino, defendiendo los fueros de Aragón.

Crisis y Conflictos Sociales (Siglos XIV-XV)

Las malas cosechas de la primera mitad del siglo XIV provocaron crisis de subsistencia. La población, debilitada, se vio afectada en 1348 por la peste negra, que causó una elevada mortalidad. El descontento se manifestó en conflictos para evitar los abusos señoriales. También hubo enfrentamientos entre masas populares urbanas, como en Barcelona, entre la Biga (oligarquía de grandes mercaderes) y la Busca (maestros de oficios, artesanos y pequeños mercaderes). El movimiento antisemita de 1391 se inició en Sevilla y se extendió por Andalucía, Levante, Cataluña y parte de Castilla, con el asalto a las juderías.

En la Corona de Aragón hubo una lenta recuperación a partir del siglo XV, excepto en Cataluña, donde la crisis se agudizó por los conflictos sociales y la guerra civil entre la Generalitat y el intento de Juan II de establecer una monarquía autoritaria. Barcelona salió arruinada de esta guerra. El siglo XV culminó con la instauración de una monarquía autoritaria con los Reyes Católicos y la unión dinástica de Castilla y Aragón.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812: Revolución Liberal

La revolución liberal de las Cortes de Cádiz fue posible gracias a las circunstancias de la guerra, el vacío de poder y los nuevos organismos creados. Cádiz, una ciudad dinámica y liberal gracias al comercio con América, influyó mucho en las Cortes. En las primeras semanas de la guerra contra los franceses, surgieron Juntas provinciales que no reconocían a José I y organizaban la resistencia.

Composición y Facciones de las Cortes

La composición de los diputados era diversa: 14 nobles, 104 miembros del estamento privilegiado, clérigos, abogados, funcionarios, militares, catedráticos y burgueses. Surgieron dos facciones principales:

  • Absolutistas: Defendían la soberanía real y el Antiguo Régimen.
  • Liberales: Defendían la soberanía nacional, la separación de poderes y reformas. Apoyaban a Muñoz Torrero, quien propuso el fin de la Inquisición.

La revolución liberal comenzó en un país no preparado, apolítico, mayoritariamente analfabeto y donde las ideas liberales eran desconocidas.

La Constitución de 1812: Principios y Legado

La Constitución de 1812, aprobada el 19 de marzo de 1812, es la primera constitución española emanada de la soberanía nacional. Es un texto extenso (384 artículos), poco claro, que sirvió de inspiración a las demás constituciones españolas. Su ideología es liberal, estableciendo la independencia de la nación, la soberanía nacional (influenciada por la Revolución Francesa) y el sufragio universal masculino. Todos los ciudadanos debían pagar impuestos en función de su capacidad económica.

La Constitución de 1812 es un hito comparable a la Constitución de 1787 de EE. UU. y a la Constitución francesa de 1791. Fue un texto avanzado para la sociedad española de la época, y tuvo gran influencia posterior, tanto en Hispanoamérica como en las revoluciones burguesas del siglo XIX. Entró de nuevo en vigor en 1820, tras el golpe de Riego.

El Reinado de Fernando VII: Absolutismo, Trienio Liberal y Década Ominosa

Tras el Tratado de Valençay, Fernando VII fue restituido como monarca, con la obligación de jurar la Constitución de 1812. Regresó a España en marzo de 1814, siendo recibido como monarca absoluto. Recibió dos apoyos fundamentales para reimplantar el absolutismo:

  1. Manifiesto de los Persas

    Documento firmado por 69 diputados absolutistas de las Cortes de Madrid, que pedían la anulación de las Cortes de Cádiz y la vuelta al Antiguo Régimen.

  2. Apoyo del Capitán General Elio

    El Capitán General de Valencia puso el ejército a disposición de Fernando VII, protagonizando el primer pronunciamiento militar de la historia de España.

Con estos apoyos, Fernando VII protagonizó el golpe de Estado de mayo de 1814. La situación de España era catastrófica. Se produjeron numerosos pronunciamientos militares, detrás de los cuales había una burguesía liberal, sectores campesinos, oficiales y antiguos miembros del ejército.

Trienio Liberal (1820-1823)

El pronunciamiento de Rafael de Riego en Cabezas de San Juan obligó a Fernando VII a implantar la Constitución de 1812. En el Manifiesto Regio, el rey se mostró comprensivo con las reivindicaciones de los sublevados. Surgieron dos facciones liberales:

  • Moderados (doceañistas): Defendían reformas lentas y el papel del rey.
  • Exaltados (veinteañistas): Sector más radical, defendían reformas rápidas y un papel simbólico de la Corona.

La debilidad del trienio se debió a la pelea entre estas facciones. Se creó la Regencia de Urgell, que argumentaba que el rey no era libre. La caída definitiva del trienio se produjo por la intervención extranjera (Congreso de Verona y la Santa Alianza).

Década Ominosa (1823-1833)

Se inició con una fuerte represión contra los liberales, que marcharon al exilio. Se creó un cuerpo de Voluntarios Realistas y la Policía. En algunas ciudades se restauró la Inquisición (Juntas de Fe). A partir de 1825/26, Fernando VII se mostró más tibio frente a los liberales moderados, debido a los problemas económicos. En 1832, se produjeron los sucesos de la Granja: una conspiración cortesana presionó al rey para abolir la Pragmática Sanción, pero el rey, recuperado, la volvió a implantar, anulando la Ley Sálica. En 1833 murió Fernando VII, iniciándose la Regencia de María Cristina y la primera guerra carlista.

El reinado de Fernando VII fue negativo, sin avances. Los liberales apoyaron la decisión de transmitir el trono a su hija, mientras que los absolutistas apoyaron a Carlos María Isidro, quien se proclamó rey como Carlos V desde el exilio (Manifiesto de Abrantes).

Regencias y Reinado de Isabel II: Guerras Carlistas y Construcción del Estado Liberal

Primera Regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840)

Se produce la primera guerra carlista, un enfrentamiento entre absolutismo y liberalismo. En Madrid se inicia la transición al liberalismo, con el conflicto político entre liberales moderados y progresistas. Las desavenencias con Espartero llevan a María Cristina a abandonar la regencia.

El Carlismo

Se opone a cualquier reforma del absolutismo. Sus principios son «Dios, Patria, Rey y Fueros». Fue apoyado por sectores del bajo clero, pequeños propietarios rurales, campesinos y artesanos. Se extendió por el País Vasco, Navarra, norte de Cataluña, el Maestrazgo y zonas de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla. También fue apoyado por la cúpula militar y sectores de la nobleza. El militar carlista más significativo fue Zumalacárregui. Los carlistas firmaron el Convenio de Vergara en 1839.

Construcción del Estado Liberal

El apoyo de los liberales a Isabel permitió desmantelar el Antiguo Régimen. Las revueltas populares de 1835 obligaron a la Regente a recurrir a Mendizábal. En 1836, el levantamiento de los suboficiales del Palacio de la Granja obligó a la Regente a poner en vigor la Constitución de 1812. Se convocaron elecciones a Cortes constituyentes para reformar la Constitución de 1812, resultando en la Constitución de 1837 (liberal progresista con concesiones al conservadurismo). En 1837, los moderados subieron al poder, provocando un movimiento de oposición que forzó la dimisión de María Cristina y el nombramiento de Espartero como Regente.

Segunda Regencia de Espartero (1840-1843)

Militar progresista, gobernó con autoritarismo. La implantación de medidas librecambistas, que desprotegían la industria española, le hizo perder apoyos. El pronunciamiento de Narváez puso fin a su regencia.

Reinado Efectivo de Isabel II (1843-1868)

Para evitar una nueva regencia, se anticipó la mayoría de edad de Isabel II. Su reinado se caracterizó por el predominio de los moderados. Se fundó la Guardia Civil en 1844. La Década Moderada supuso el predominio de la oligarquía financiera, los grandes terratenientes y la burguesía industrial.

  • Concordato de 1851: Reguló las relaciones entre el Estado y la Santa Sede (devolución de bienes no vendidos, catolicismo en el sistema educativo, mantenimiento de gastos del clero).
  • Segunda Guerra Carlista: El pretendiente fue Carlos VI, y el principal escenario fue el campo catalán.

Bienio Progresista (1854-1856)

Bajo la presidencia de Espartero, se inició con un pronunciamiento militar (O’Donnell) y un levantamiento popular. Se impulsó la economía con la desamortización de Madoz (bienes comunales y de Ayuntamientos), la Ley General de Ferrocarriles y la Ley de Minas (capital extranjero).

Gobiernos Largos de la Unión Liberal (1858-1863)

Partido de centro liderado por O’Donnell. Se embarcó al país en intervenciones militares de escaso interés y pobres resultados.

El régimen estaba en manos de una camarilla de moderados. Progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende para derrocar a la reina. La Unión Liberal se añadió a este bloque, estallando la revolución de 1868 («La Gloriosa»), que provocó la caída de Isabel II. La consolidación del liberalismo se produjo bajo el liberalismo moderado conservador, excepto durante el bienio progresista y la Constitución de 1837. En el Pacto de Ostende (1866), demócratas y progresistas acordaron el derrocamiento borbónico.

Las Desamortizaciones de Mendizábal y Madoz: Objetivos y Consecuencias

Desamortización de Mendizábal (1836)

Liberal radical progresista, Mendizábal desarrolló la desamortización eclesiástica, afectando solo al clero regular. Las propiedades de la Iglesia dejaron de ser «manos muertas». Los bienes de las órdenes disueltas pasaron a manos del Estado, que los dividió en lotes y los sacó a pública subasta. Se defendía la propiedad individual y la libre disposición del propietario. Se nacionalizaron y expropiaron los bienes amortizados por la Iglesia. El Estado se comprometía a compensar a la Iglesia.

Objetivos

  • Obtener dinero para los gastos de la Guerra carlista.
  • Disminuir la deuda del Estado.
  • Crear una base social liberal (nuevos propietarios).
  • Estimular el desarrollo económico y aumentar la producción.

Desamortización de Madoz (1855)

Propuesta por Pascual Madoz, ministro de Hacienda durante el bienio progresista. Fue una desamortización general, afectando a bienes eclesiásticos y civiles. Pretendía concluir la venta de los bienes del clero y autorizar la enajenación de los bienes de los ayuntamientos. Afectó principalmente a bienes civiles o municipales.

Objetivos

  • Obtener recursos para la Hacienda pública (ferrocarril y obras públicas).

Los bienes civiles podían ser propios o comunes. También se vieron afectados bienes de Carlos María Isidro, del clero secular y de órdenes religiosas. Esta desamortización manejó más dinero que la de Mendizábal.

Consecuencias de las Desamortizaciones

En Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha aumentaron los latifundios. Las tierras siguieron en manos de la nobleza o cayeron en manos de la burguesía latifundista. La burguesía que compró las tierras modificó escasamente la producción agraria. La mayoría de campesinos se convirtieron en jornaleros. Los campesinos fueron los más perjudicados, al quedarse sin los bienes comunales. Perdió también la Iglesia, que pasó a depender del Estado.

El Sexenio Democrático (1868-1874): Revolución, Monarquía y República

Se trata de una crisis abierta en varios frentes: crisis financiera, económica, política y social. En agosto de 1866 se firma el Pacto de Ostende, en el que demócratas y progresistas exiliados acuerdan el derrocamiento de la dinastía borbónica. Los demócratas (republicanos) aceptan que un gobierno provisional convoque elecciones a Cortes constituyentes para elaborar una Constitución (1869), que establecerá la monarquía. Los progresistas aceptan el sufragio universal. La Unión Liberal (Serrano) se une al pacto, estallando la Revolución de 1868. Prim y Serrano firman la proclama «Viva España con honra», criticando los vicios del sistema isabelino.

Constitución de 1869

La minoría mayoritaria son los 70 diputados republicanos. A distancia están 18 diputados carlistas y 16 isabelinos (Cánovas del Castillo). Estas Cortes redactan la Constitución de 1869, la más progresista hasta el momento. Se establece el sufragio universal directo (hombres mayores de 25 años), la soberanía nacional (depositada en las Cortes) y la monarquía democrática. Se permite la libertad de culto público o privado.

Mientras se busca un nuevo monarca, Serrano es nombrado regente y Prim jefe de gobierno.

Monarquía Democrática de Amadeo de Saboya (1871-1873)

Buscan un monarca varón, joven, católico, de familia liberal y de un país que no altere el equilibrio europeo. Es elegido Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II de Italia. Su principal valedor, Prim, muere días antes de su llegada. El bloque monárquico se fragmenta (Serrano, Ruiz Zorrilla y Sagasta se enfrentan). El partido progresista se rompe en partido radical y partido constitucionalista, creando inestabilidad (tres elecciones y seis gobiernos en dos años). La oposición republicana rechaza la monarquía. La presión obrera se intensifica (en 1872 se legaliza la Internacional en España). Amadeo de Saboya abdica el 10 de febrero de 1873.

La Primera República (1873-1874)

Se proclamó el 11 de febrero, con el Congreso y el Senado reunidos en Asamblea Nacional. Duró 11 meses, debido a su debilidad. El primer presidente, Figueras, dimite. Pi i Margall plantea una república federal (Constitución de 1873, no aprobada). El sector intransigente del partido federal hace estallar la revolución cantonal. Salmerón manda al ejército a reprimir el movimiento, pero dimite al no querer firmar la pena de muerte. Castelar plantea una república autoritaria, unitaria y centralista. Esto motivó una moción de censura, que precipitó el Golpe de Pavía (3 de enero de 1874).

Tras el golpe de Pavía, se produce la República interina de Serrano. El 1 de diciembre de 1874, se produce el Manifiesto de Sandhurst, en el que Alfonso XII ofrece una monarquía hereditaria, moderada, parlamentaria y constitucional, bajo la dinastía borbónica (Cánovas del Castillo).

La Restauración Borbónica (1875-1902): Cánovas del Castillo y el Sistema Canovista

En esta situación, el futuro Alfonso XII firma el Manifiesto de Sandhurst. El general Martínez Campos se adelanta y lleva a cabo el Pronunciamiento de Sagunto, proclamando rey a Alfonso XII. El monarca llega a España en enero de 1875.

El Sistema Canovista

Ideado por Cánovas del Castillo, se basaba en:

  • Una Constitución moderada.
  • Alternancia en el poder de dos partidos políticos (bipartidismo), con cambios de gobierno pactados y elecciones fraudulentas.

Para Cánovas, la nación era una creación histórica. De la experiencia histórica surge una Constitución interna (soberanía histórica), superior a la Soberanía Nacional. La Constitución interna está compuesta por verdades básicas inmodificables. La historia había convertido al rey y a las Cortes en las dos instituciones fundamentales, debiendo ejercer la soberanía conjuntamente (liberalismo conservador). Cánovas plantea la existencia de cuestiones accesorias, sobre las que sí cabe discusión.

Cánovas era moderado, pragmático y conservador, con visión de Estado. Adoptó una actitud transigente y ecléctica. El resultado fue una mayoría moderada y conservadora. El proyecto discutido en la Asamblea de notables se convirtió en la Constitución de 1876, moderada y conservadora, inspirada en la de 1845, pero con concesiones a la de 1869. El objetivo era la estabilidad constitucional. Es una Constitución libre, abierta e interpretable, vigente durante 47 años (suspendida con la Dictadura de Primo de Rivera, y restaurada entre 1930 y 1931).

  • Sistema bicameral: Cámara alta (Senado) y Cámara baja (Congreso). El número de senadores elegidos era de 180, al igual que el de los no elegidos.
  • Derechos, libertades y garantías individuales: Similares a los de la Constitución de 1869, pero se limitaban a reconocerlos, dejando su regulación a leyes ordinarias.

Bipartidismo y Funcionamiento del Sistema

Alternancia pacífica de dos grandes partidos en el poder (partidos de notables, con poder económico y político):

  • Partido Conservador: Liderado por Cánovas del Castillo.
  • Partido Liberal: Liderado por Sagasta.

Funcionamiento:

  1. El rey disuelve las Cortes.
  2. El nuevo gobierno convoca elecciones y las «fabrica» a su medida (falseamiento electoral y caciquismo).

El falseamiento electoral se basaba en el pucherazo, la modificación del censo, la manipulación de actas, la compra de votos, etc. Gran parte de la población se sentía apartada del sistema político.

Etapas de la Restauración hasta Finales del Siglo XIX

  • Reinado de Alfonso XII (1875-1885): Predominó el partido conservador. Se afianzó el sistema debido a la búsqueda de la estabilidad, la favorable coyuntura económica, la pacificación y la popularidad del monarca. Se produce el Pacto del Pardo (cesión del gobierno a Sagasta para consolidar la monarquía).
  • Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902): Continúa el turnismo. Se produce la crisis de 1898 (pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas).

Esta separación lleva, después de 1898, al regeneracionismo. El fracaso de los intentos regeneracionistas marcará el inicio del siglo XX en España.

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