Hitos de la Historia Española: Revolución Liberal, Reyes Católicos y Al-Andalus

La Revolución Liberal y las Cortes de Cádiz

La Revolución Liberal representa un cambio político brusco orientado hacia los valores liberales, como la instauración de una monarquía parlamentaria, la separación de poderes y la libertad económica. Este proceso cristalizó en las Cortes de Cádiz.

La Junta Suprema Central, ante el avance francés, se trasladó a Cádiz, ciudad libre de la ocupación. Allí convocó a Cortes y se disolvió en 1810, transfiriendo el poder a un Consejo de Regencia. Este consejo convocó elecciones a Cortes, cuyos diputados fueron elegidos por sufragio universal (masculino indirecto). Las Cortes optaron por la vía revolucionaria al proclamar la soberanía nacional, afirmando que el poder residía en la nación representada en las Cortes.

Composición y Tendencias de las Cortes

Las Cortes estaban compuestas mayoritariamente por miembros del clero, junto a abogados y juristas, altos funcionarios, militares y catedráticos. La presencia de nobles era escasa. Pronto se definieron dos tendencias principales:

  • Liberales: Partidarios de reformas revolucionarias y de limitar el poder del rey.
  • Absolutistas: Defensores de la monarquía absoluta y del Antiguo Régimen.

La Constitución de 1812 («La Pepa»)

Promulgada el 19 de marzo de 1812, estableció los principios fundamentales del liberalismo español:

  • Soberanía nacional: El poder político reside fundamentalmente en la Nación.
  • División de poderes: El poder ejecutivo recaía en el Rey, el legislativo en las Cortes (compartido con el Rey) y el judicial en los tribunales de justicia.
  • Monarquía constitucional: Se limitaba el poder del Rey, aunque se le otorgaba derecho a veto suspensivo sobre las leyes por dos años.
  • Cortes unicamerales: Elegidas por sufragio universal masculino indirecto (para varones mayores de 25 años con cierta renta).
  • Igualdad ante la ley: Supresión de los privilegios estamentales, estableciendo la igualdad jurídica de todos los ciudadanos.
  • Reconocimiento de derechos individuales: Se reconocían derechos como la libertad de imprenta, la propiedad, la inviolabilidad del domicilio, etc., con la notable excepción de la libertad religiosa. Se estableció la religión católica como la única oficial y permitida del Estado.

Labor Legislativa y Reformas

Además de la Constitución, las Cortes de Cádiz llevaron a cabo una importante labor legislativa para abolir los fundamentos del Antiguo Régimen:

  • Libertad de imprenta (1810): Supresión de la censura previa para escritos políticos, aunque se mantenía para los religiosos.
  • Abolición de los señoríos jurisdiccionales (1811): Se eliminó la capacidad de los señores para impartir justicia y administrar en sus territorios, aunque se mantuvieron los señoríos territoriales (propiedad de la tierra).
  • Abolición de la Inquisición (1813): Considerada un obstáculo para la libertad de pensamiento y contraria a la Constitución.
  • Libertad económica (1813): Se decretó la libertad de comercio, industria y trabajo, dando paso al capitalismo. Se derogaron los privilegios de la Mesta (asociación de ganaderos trashumantes) y se suprimió el mayorazgo (vinculación de bienes a la nobleza).

El Reinado de los Reyes Católicos

Unión Dinástica y Guerra Civil Castellana

El matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 sentó las bases de la unión dinástica de las dos coronas más importantes de la Península Ibérica. Sin embargo, cada corona mantuvo sus propias instituciones, leyes, sistema monetario y particularidades.

Tras la muerte del rey Enrique IV de Castilla, se desató una guerra civil por la sucesión al trono. Enrique IV había nombrado heredera a su hija Juana, apodada «la Beltraneja», pero previamente había reconocido a su hermanastra Isabel como heredera. El matrimonio secreto de Isabel con Fernando de Aragón llevó a Enrique IV a revocar su decisión y nombrar nuevamente a Juana. A la muerte del rey, se enfrentaron dos bandos:

  • Partidarios de Isabel: Apoyada por un sector importante de la nobleza castellana, las ciudades y la Corona de Aragón.
  • Partidarios de Juana «la Beltraneja»: Apoyada por parte de la nobleza y, fundamentalmente, por Portugal.

La guerra concluyó con la victoria isabelina. La paz con Portugal se firmó en el Tratado de Alcaçovas (1479), que reconocía a Isabel como reina de Castilla a cambio de que Castilla no interviniese en la expansión portuguesa por la costa atlántica africana, con la excepción de las Islas Canarias.

Consolidación del Poder y Expansión Territorial

  • Creación de la Santa Hermandad (1476): Organismo policial y judicial para restaurar el orden y la seguridad en Castilla.
  • Guerra de Granada (1482-1492): Se reanudó la guerra contra el último reducto musulmán en la península, el Reino Nazarí de Granada. Fue una guerra larga y costosa. Se conquistó Málaga y se negoció la rendición final con el rey Boabdil. En 1492 se conquistó Granada, poniendo fin a la Reconquista. Inicialmente, se permitió a los musulmanes conservar su religión y propiedades.
  • Unificación religiosa: La tolerancia inicial duró poco. En 1492, se decretó la expulsión de los judíos que no se convirtieran al cristianismo. A los musulmanes (mudéjares) se les forzó a la conversión o expulsión posteriormente (especialmente tras la sublevación de las Alpujarras). En 1478 se había implantado la Inquisición en Castilla (luego extendida a Aragón) para perseguir la herejía, especialmente a los conversos judaizantes.
  • Política con Portugal: Se intentó la unión mediante enlaces matrimoniales, aunque esta no se materializó en este periodo.
  • Anexión de Navarra: Tras la muerte de Isabel en 1504, Fernando, actuando como regente de Castilla, conquistó militarmente el Reino de Navarra en 1512. En 1515, declaró la unión de Navarra al reino de Castilla, aunque manteniendo sus fueros e instituciones propias.

La Expansión Atlántica: El Descubrimiento de América

Cristóbal Colón planteó un proyecto para llegar a las Indias (Asia) navegando hacia el oeste, una ruta alternativa a la portuguesa que bordeaba África. Tras ser rechazado por Portugal, ofreció su proyecto a los Reyes Católicos, quienes finalmente lo financiaron mediante las Capitulaciones de Santa Fe.

Colón descubrió América el 12 de octubre de 1492, aunque él creyó haber llegado a las Indias. Este hecho tuvo enormes consecuencias:

  • Para Europa: Llegaron nuevos productos como el maíz, el tabaco, el tomate o la patata. La llegada masiva de metales preciosos (oro y plata) aumentó la cantidad de dinero en circulación, lo que conllevó una importante subida de los precios (Revolución de los Precios).
  • Para América: Supuso la conquista, colonización y la imposición de la cultura y estructuras europeas, con un grave impacto demográfico para las poblaciones indígenas.
  • Para España: Se convirtió en un vasto imperio y la llegada de metales preciosos financió su política hegemónica en Europa, pero también estimuló la demanda de productos manufacturados que la economía castellana no siempre pudo satisfacer.

La pugna entre la Monarquía Hispánica y Portugal por el control de las nuevas rutas y territorios se solucionó en 1494 con la firma del Tratado de Tordesillas, que dividía el Atlántico y las tierras por descubrir mediante un meridiano.

Política Exterior

Política Italiana

Los conflictos se iniciaron por las aspiraciones del rey de Francia, Carlos VIII, a dominar Nápoles. Para asegurar la neutralidad de sus posibles rivales, devolvió a los Reyes Católicos el Rosellón y la Cerdaña en 1493. Tras la invasión francesa de Nápoles, los estados italianos, apoyados por los Reyes Católicos, se coaligaron contra Francia. En 1500, Fernando II y el nuevo rey de Francia (Luis XII) llegaron a un acuerdo para repartirse Nápoles, pero pronto estalló el conflicto entre ambos. A pesar de la inicial superioridad militar francesa, las tropas españolas dirigidas por Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán) derrotaron a los franceses. De esta forma, la dinastía Trastámara (aragonesa) recuperó el Reino de Nápoles. Fernando buscó mantener un equilibrio en Italia: Francia controlando el norte (Milán) y Aragón dominando el sur (Nápoles, Sicilia y Cerdeña).

Política Norteafricana

Entre 1497 y 1510, los castellanos realizaron expediciones militares en el norte de África (Melilla, Orán, Bugía, Trípoli). Los objetivos eran:

  • Garantizar la seguridad política y comercial en el Mediterráneo occidental frente a los piratas berberiscos y la expansión del Imperio turco otomano.
  • Continuar el espíritu de cruzada contra el islam tras la conquista de Granada.

Al-Andalus: La España Musulmana (711-1492)

La Conquista Musulmana (711)

Aprovechando las disputas internas por el trono visigodo, facciones nobles pidieron ayuda a los musulmanes establecidos en el norte de África. Un ejército dirigido por Tariq ibn Ziyad, dependiente del gobernador Musa ibn Nusayr (subordinado al Califato Omeya de Damasco), cruzó el estrecho en el 711. Derrotaron al rey visigodo Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete. La conquista de la península fue relativamente rápida debido a la debilidad del reino visigodo y a los pactos de rendición con la nobleza hispanovisigoda. El territorio conquistado se denominó Al-Andalus.

Inicialmente, se caracterizó por un relativo autogobierno de las élites locales que pactaron, la posesión de tierras por parte de estas y una cierta tolerancia religiosa hacia cristianos (mozárabes) y judíos (considerados «Gentes del Libro»).

El Emirato Dependiente de Damasco (711-756)

Durante este periodo, Al-Andalus fue una provincia (emirato) gobernada por un Emir que dependía política y religiosamente del Califato Omeya de Damasco. La capital se estableció en Córdoba. Esta etapa estuvo marcada por tensiones y guerras civiles entre los conquistadores árabes (la élite) y los bereberes (más numerosos y que se sentían discriminados en el reparto del botín y las tierras).

El Emirato Independiente de Córdoba (756-929)

En el año 750, la familia Omeya fue masacrada en Damasco por la dinastía Abasí, que trasladó la capital del califato a Bagdad. Un príncipe Omeya superviviente, Abderramán I, logró huir y llegar a Al-Andalus. Con el apoyo de sus partidarios, se hizo con el poder en 756 y se proclamó Emir independiente, rompiendo la subordinación política (pero no religiosa) respecto al Califato Abasí de Bagdad.

Abderramán I y sus sucesores consolidaron un estado andalusí fuerte. Hisam I estableció un sistema sucesorio. Sin embargo, el emirato sufrió crisis periódicas debido a:

  • Revueltas internas de carácter independentista o social (por ejemplo, de los muladíes -hispanovisigodos convertidos al islam- que reclamaban igualdad).
  • Conflictos con los mozárabes (cristianos en territorio musulmán), muchos de los cuales emigraron a los reinos cristianos del norte.
  • Enfrentamientos con los reinos cristianos del norte y con el Imperio Carolingio de Carlomagno en la Marca Hispánica (zona fronteriza pirenaica).

Abderramán III accedió al poder en un momento de grave crisis y logró pacificar el territorio, reforzar el ejército (reclutando mercenarios bereberes y esclavos eslavos) y fortalecer la autoridad del Estado.

El Califato de Córdoba (929-1031)

En el año 929, sintiéndose fuerte y para aumentar su prestigio frente a otros poderes islámicos (el Califato Abasí de Bagdad y el Califato Fatimí de Egipto), Abderramán III se proclamó Califa de Córdoba. Esto significaba la independencia política y religiosa total. Se convirtió en líder político y religioso (sucesor del Profeta Mahoma) de Al-Andalus.

Esta época representa el mayor esplendor político, económico y cultural del dominio musulmán en la península. Córdoba se convirtió en una de las ciudades más grandes y cultas del mundo. El Califato logró imponer su hegemonía militar sobre los reinos cristianos del norte, obligándolos a pagar tributos (parias). Se conquistaron plazas estratégicas en el norte de África como Ceuta, Melilla y Tánger.

A finales del siglo X, el poder efectivo pasó a manos de los validos (primeros ministros todopoderosos). El más destacado fue Almanzor (Al-Mansur), quien controló la administración y el ejército, reorganizándolo y lanzando numerosas campañas victoriosas (aceifas) contra los reinos cristianos. Se apoyó en una guardia personal y se presentó como fiel defensor de la ortodoxia religiosa.

A la muerte de Almanzor (1002), las luchas internas por el poder entre sus sucesores y distintas facciones debilitaron el Califato. Se produjeron revueltas en Córdoba y el poder central se desintegró. En 1031, se abolió oficialmente el Califato, y Al-Andalus se fragmentó en numerosos pequeños estados independientes: los primeros Reinos de Taifas.

Los Reinos de Taifas e Invasiones Norteafricanas (1031-1212)

  • Primeros Reinos de Taifas (1031-c. 1090): Periodo de fragmentación política pero de cierto esplendor cultural en algunas taifas (Zaragoza, Sevilla, Toledo). Su debilidad militar los hizo vulnerables al avance de la Reconquista cristiana (toma de Toledo en 1085 por Alfonso VI de León y Castilla) y al pago de parias.
  • Imperio Almorávide (c. 1090-c. 1145): Ante el avance cristiano, la taifa de Sevilla pidió ayuda a los Almorávides, un imperio bereber muy rigorista desde el punto de vista religioso, que había surgido en el norte de África. Cruzaron el estrecho, derrotaron a los cristianos y unificaron Al-Andalus bajo su dominio, imponiendo una interpretación más estricta del islam.
  • Segundos Reinos de Taifas (c. 1145-c. 1172): La caída del poder almorávide llevó a una nueva fragmentación.
  • Imperio Almohade (c. 1172-1212): Otro imperio bereber norteafricano, los Almohades, que había derrotado a los almorávides, invadió la península y reunificó Al-Andalus, estableciendo su capital en Sevilla. Inicialmente obtuvieron victorias importantes (Alarcos, 1195), pero fueron decisivamente derrotados por una coalición de reinos cristianos en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Esta derrota marcó el inicio del fin de la presencia musulmana a gran escala en la península.

El Final de Al-Andalus (1212-1492)

  • Terceros Reinos de Taifas (post-1212): Tras Las Navas de Tolosa, el poder almohade se desmoronó rápidamente, surgiendo nuevos y efímeros reinos de taifas. La mayoría fueron conquistados por los reinos cristianos en las décadas siguientes: Fernando III de Castilla conquistó el valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) y Murcia (incorporada como protectorado en 1243); Jaime I de Aragón conquistó Valencia (1238) y las Baleares.
  • El Reino Nazarí de Granada (1238-1492): Fue el último dominio musulmán en la península. Fundado por la dinastía Nazarí, sobrevivió durante más de dos siglos y medio, a menudo como vasallo de Castilla. Fue un reino relativamente rico (agricultura, seda, comercio) con un gran esplendor artístico (la Alhambra). Finalmente, los Reyes Católicos emprendieron la guerra final (1482-1492), que culminó con la rendición de Granada y la entrega de las llaves de la ciudad por parte del último rey, Boabdil, a Castilla.

Organización Política y Administrativa de Al-Andalus

El territorio se dividió administrativamente en provincias o Coras, dirigidas por un gobernador o Valí. El poder absoluto residía en el Emir y, posteriormente, en el Califa, quien era el jefe político y religioso, considerado representante o sucesor de Mahoma en la tierra.

Por debajo del máximo gobernante, se encontraba el Hayib (o Hachib), una especie de primer ministro o chambelán con amplios poderes. La administración central se organizaba en Divanes (ministerios o departamentos), al frente de los cuales solía haber un Visir. La justicia era impartida por los Cadíes (jueces), que aplicaban la ley islámica (Sharia).

Sociedad y Cultura en Al-Andalus

La sociedad andalusí era compleja y diversa:

  • Árabes: La élite conquistadora original, minoritaria pero poseedora de las mejores tierras y los altos cargos.
  • Bereberes: El grupo más numeroso entre los conquistadores, a menudo asentados en zonas más pobres y protagonistas de revueltas.
  • Muladíes: La mayoría de la población hispanovisigoda que se convirtió al islam.
  • Mozárabes: Cristianos que vivían en territorio musulmán, manteniendo su religión y cierta autonomía a cambio del pago de impuestos.
  • Judíos: Minoría activa en el comercio, la artesanía, las finanzas y la cultura.

Existía una tolerancia religiosa relativa hacia mozárabes y judíos (considerados dhimmíes o «protegidos»), aunque estaban sometidos a un estatus legal inferior y al pago de impuestos específicos. El árabe se impuso como lengua oficial, administrativa y de cultura, aunque el latín vulgar (romance andalusí) siguió siendo hablado por parte de la población, especialmente los mozárabes.

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