Contexto y Fin de la Restauración
Cuando Alfonso XIII accede al trono en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la Guerra de Marruecos, la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo, y las consecuencias derivadas de la I Guerra Mundial (1914-1918) y de la Revolución Rusa (1917), explican la quiebra total del sistema de la Restauración.
Siguiendo el ejemplo italiano, se intentó solucionar el problema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera, que, apoyada por el monarca, debería hacer frente a las consecuencias de la crisis económica internacional de 1929. Finalmente, el fracaso de la dictadura y la imposibilidad de restablecer el sistema político parlamentario provocarán el fin de la monarquía y la proclamación de la II República en 1931.
El Golpe de Estado de Primo de Rivera (1923)
Hacia el año 1923, la situación política parecía haber llegado a un callejón sin salida: crisis política, económica, social… El 13 de septiembre de 1923, el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella, dio un golpe de Estado y lanzó un manifiesto titulado “Al país y al ejército”, proclamando el estado de guerra y el advenimiento de una dictadura militar como solución transitoria para poner fin a la crisis política y a la conflictividad social del país.
Apoyos y Justificación
El golpe fue apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos le dieron un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Por su carácter transitorio recibió también el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.
Incluso muchos críticos concluyeron que era la hora del “cirujano de hierro” del que hablara Joaquín Costa en su obra. (Lejos de la imagen del dictador fascista, representaba al hombre populista capaz de recrear la nación sobre la base del conocimiento profundo de su pueblo, e impregnado de un sentimiento infinito ante su desgracia).
Causas del Golpe Militar
Entre los factores que justifican el triunfo de Primo de Rivera podemos destacar:
- La inestabilidad y el desprestigio del sistema político parlamentario.
- El miedo a la revolución social ante el auge de la conflictividad obrera y campesina.
- El auge del republicanismo y de los nacionalismos periféricos (Cataluña y País Vasco).
- El descontento del Ejército tras el desastre de Annual.
- En el contexto internacional, tras la I Guerra Mundial, el estado liberal democrático se ve atacado por dos frentes contrapuestos: el comunismo (triunfo bolchevique en Rusia en 1917) y el fascismo (acceso al poder de Mussolini en Italia en 1922).
Alfonso XIII apoyó abiertamente al general sublevado, a quien confió la tarea de formar gobierno. En tres días, España dejó de ser una monarquía parlamentaria y se convirtió en un régimen autoritario. El régimen de Cánovas había desaparecido.
La Dictadura: Reorganización del Estado (1923-1930)
La dictadura, de siete años de duración, atravesó dos fases sucesivas. Hasta 1925 gobernó el Directorio Militar, cuyos miembros eran militares, pero a partir de este año, el gobierno incluyó entre sus ministros a personalidades civiles, como José Calvo Sotelo y Eduardo Aunós. Se pasó entonces al Directorio Civil, aunque el peso de los militares continuó siendo importante y el carácter del régimen no abandonó su estilo autoritario.
El Directorio Militar (Septiembre 1923 – Diciembre 1925)
Primo de Rivera encabezó un Directorio Militar que concentró todos los poderes del Estado, excluyendo a los políticos del período anterior. Las primeras medidas mostraron su carácter dictatorial:
- El Congreso y el Senado fueron cerrados.
- La Constitución de 1876 fue declarada en suspenso y el estado de guerra se mantuvo hasta 1925.
- Los gobernadores civiles fueron sustituidos por militares.
- Los ayuntamientos y diputaciones fueron disueltos. Los ayuntamientos fueron sustituidos por Juntas de Vocales integradas por los mayores contribuyentes de la localidad.
- Se detuvo el proceso de búsqueda de responsabilidades en Marruecos abierto con el “expediente Picasso”.
- Se restableció la paz social y el orden público con la militarización de la vida pública y la persecución de anarquistas y comunistas.
- Se suprimió la Mancomunidad catalana (1925), primer intento de autogobierno regional.
- La única bandera permitida era la española y el castellano el idioma oficial.
- La regeneración prometida quedó en una gran farsa, ya que se suspendieron todos los mecanismos electorales y la renovación política se limitó a sustituir unos caciques por otros.
- Además, para acabar con los partidos políticos se formó la Unión Patriótica, un partido único a semejanza del modelo italiano.
El Éxito en Marruecos: Desembarco de Alhucemas
Lo más importante de todo fue el desembarco de Alhucemas y el final del conflicto marroquí en septiembre de 1925. Primo de Rivera se había manifestado en un principio partidario de abandonar el protectorado, pero los generales africanistas (Franco y Sanjurjo) lograron disuadirle. En cooperación con el ejército francés (Abd el-Krim, después del desastre de Annual (1921), había atacado la zona francesa) pusieron solución al problema de Marruecos y obtuvieron un gran éxito. El desembarco en la bahía de Alhucemas está considerado en la historia de la estrategia militar como la primera operación conjunta conocida que reunió fuerzas de tierra, mar y aire. El gran éxito conseguido por Primo de Rivera le reconcilió con los ciudadanos cansados de guerras, con todo el Ejército, porque había salvado su honor, y con los empresarios inversores en Marruecos. Todo ello animó a Primo de Rivera a institucionalizar su dictadura de forma duradera y perpetuar el régimen.
El Directorio Civil (1925-1930)
En diciembre de 1925, un Directorio Civil, presidido por el propio Primo de Rivera, sustituyó al Directorio Militar. Sus bases habrían de ser un partido único, una nueva Asamblea y una nueva Constitución.
Institucionalización del Régimen
La Unión Patriótica (UP) fue el nuevo partido. Primo de Rivera prefería calificarlo como “ni de izquierdas ni de derechas”. Carecía de programa ideológico y sus principios giraban en torno a la defensa de la unidad de España, de la religión y del corporativismo en lo socioeconómico. Llegó a reunir hasta 2 millones de afiliados, procedentes del maurismo, carlismo y catolicismo. Como órgano auxiliar del Partido se creaba el Somatén, una milicia cívica que tenía su origen en la Cataluña medieval.
La Asamblea Nacional Consultiva y el Intento Constitucional
Se convocó una Asamblea Nacional Consultiva de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución de 1876 y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y tenían un carácter meramente consultivo. En 1929, el dictador reconoció su inutilidad y fue anulada. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en 1929, pero que no llegó a entrar en vigor.