La Política y el Fin de la Dictadura de Primo de Rivera

Política Económica y Social Durante la Dictadura

Durante los años veinte, la dictadura se benefició de una coyuntura económica internacional muy favorable. El Estado implementó una política económica de carácter paternalista, una «revolución desde arriba», que impulsó ambiciosos proyectos de obras públicas, como la construcción de pantanos, ferrocarriles y carreteras. Esta política, aunque benefició en gran medida a algunas regiones, provocó un fuerte déficit presupuestario y el endeudamiento del Estado.

Política Social

Para evitar los conflictos sociales, se creó la Organización Corporativa Nacional, organizada por profesiones, con comités integrados por el mismo número de patronos y obreros. Estos comités reglamentaban los salarios y las condiciones laborales, actuando como árbitros en caso de conflicto. La UGT prestó su apoyo a estos comités, mientras que la CNT fue prohibida. Asimismo, se puso en marcha una importante política de construcción de casas baratas para mejorar las condiciones de vida de las clases más humildes.

Primo de Rivera había conseguido acabar con el aparato de la Restauración, pero no pudo levantar otro nuevo.

La Oposición a la Dictadura

Pasados los primeros años de dictadura, la oposición se organizó e intensificó en torno a los siguientes grupos:

  • Los republicanos, organizados en torno a la Alianza Republicana.
  • Los anarquistas, integrados en la CNT, se dividieron: por una parte, estaban los que defendían el diálogo y, por otra, los que eran partidarios de la insurrección popular violenta. Estos últimos fundaron en 1927 la Federación Anarquista Ibérica (FAI).
  • Los comunistas.
  • Algunos sectores del ejército.
  • La práctica totalidad de los intelectuales, entre los que destacan figuras como Unamuno, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez y Menéndez Pidal.
  • Los socialistas: el PSOE rechazó el régimen en 1929 y se declaró a favor de la República.

El Fin de la Dictadura: Causas y Consecuencias

El régimen fue perdiendo todos sus apoyos. Alfonso XIII, temeroso de que la caída de la dictadura le afectase negativamente, ya que él había sido su principal valedor, decidió retirar su apoyo a Primo de Rivera, quien dimitió en enero de 1930. Las razones de esta caída son múltiples:

  • Creciente número de opositores: conservadores, liberales, republicanos, anarquistas, socialistas, comunistas y nacionalistas catalanes.
  • Oposición de los intelectuales que apoyaron las revueltas universitarias.
  • Oposición de las clases obreras que volvieron a la actividad: huelgas, manifestaciones de protestas…
  • Dificultades financieras y presupuestarias del Estado, junto a la devaluación de la peseta.
  • Deterioro de las relaciones con el rey y, especialmente, la pérdida de apoyos en los sectores conservadores y entre los militares.

El rey nombró jefe de Gobierno al general Berenguer con la intención de que éste organizase la vuelta al régimen constitucional. El cambio se fue desarrollando de una manera demasiado lenta. La prensa calificó al nuevo gobierno como la «Dictablanda». Al mismo tiempo, los republicanos, catalanistas de izquierda y el PSOE firmaban el Pacto de San Sebastián (agosto de 1930), a través del cual acordaron constituir un Comité Revolucionario encabezado por Alcalá Zamora que se encargaría de contactar con los militares republicanos y con los representantes de los obreros para organizar un levantamiento armado que hiciera caer el régimen.

El Conflicto de Marruecos

El problema de Marruecos fue otro de los temas que había que solucionar. En lo referente a las responsabilidades, se celebró un juicio contra los encausados que acabó en amnistía. La segunda parte era continuar o no en Marruecos; se adoptó la posición de mantener el Protectorado (por la presión de los militares). Primo de Rivera se nombró Alto Comisionado de Marruecos, en 1924, y potenció las acciones militares. Se llevó a cabo el desembarco de Alhucemas (1925), y Abd-el-Krim se entregó a los franceses, acabando la guerra en 1927. Esto aumentó el prestigio del ejército y del Dictador.

El Pacto de San Sebastián y la Proclamación de la II República

En agosto de 1930, republicanos, catalanistas de izquierda y PSOE firmaron el Pacto de San Sebastián por el que se comprometían a darle una alternativa a la Monarquía, constituyendo un comité revolucionario que se convertiría en gobierno provisional de la futura República. También acordaron: derrocar la monarquía y establecer la república, convocar elecciones, reconocer autonomías, garantizar libertad política y religiosa, etc. Se sucedieron los intentos de proclamar la República sin éxito (12 de diciembre de 1930 en Jaca, los capitanes Fermín Galán y García Hernández detenidos y fusilados). En febrero de 1931, el almirante Juan Bautista Aznar sustituyó a Berenguer. Convocó primero elecciones municipales (esperando no tener un resultado muy desfavorable para la monarquía) para el 12 de abril de 1931. Estas elecciones se convirtieron en un plebiscito a favor o en contra de la Monarquía. Los resultados se conocieron el 14, obteniendo las candidaturas republicanas la victoria en las grandes ciudades (las monárquicas en el medio rural) y proclamándose la II República. Alfonso XIII abandonó España.

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