La Transición Española a la Democracia: Etapas y Protagonistas

El 20 de noviembre de 1975, con la muerte de Franco, comenzaba el retorno de la monarquía en España, encarnada por el rey Juan Carlos I de Borbón, a quien el dictador había nombrado sucesor en 1969. La transición a la democracia estuvo plagada de dificultades y problemas, agravados en los primeros años por una crisis económica. Sin embargo, la voluntad democrática de la gran mayoría de los ciudadanos y la actitud moderada y conciliadora de los dirigentes políticos la hicieron posible. El resultado de estos esfuerzos fue la Constitución de 1978, cuyo texto fue consensuado entre casi todos los grupos políticos. Los historiadores consideran que la Transición abarca desde la muerte del dictador hasta la llegada al poder del PSOE en octubre de 1982.

Etapas de la Transición Española

Gobiernos de Arias Navarro y Adolfo Suárez (1975-1977)

Con Arias Navarro como jefe de gobierno, el futuro político del país se presentaba muy incierto. Se planteaban tres alternativas:

  • El mantenimiento de las estructuras franquistas, pero sin Franco (sector inmovilista, llamado «búnker»). Eran minoritarios.
  • La ruptura democrática, propugnada por toda la oposición. Solicitaban la formación de un gobierno provisional que legalizara a todos los partidos y sindicatos, concediera una amnistía para los presos políticos y convocara elecciones generales libres.
  • La reforma política, defendida por el sector más moderado del régimen franquista, cuyo mejor representante fue Adolfo Suárez. Según éste, para evitar el riesgo de una nueva guerra civil, había que pasar de la dictadura a la democracia paulatinamente, mediante reformas alentadas desde el poder y respetando la legalidad franquista que seguía vigente. Esta última alternativa fue la que prosperó.

Arias Navarro diseñó un programa de gobierno muy poco reformista, pese a los deseos del Rey, sin aceptar en absoluto la idea de avanzar hacia una auténtica democracia. La actividad terrorista de ETA se intensificaba, sumado al riesgo de que un sector del ejército realizara un golpe de estado para acabar con el desorden y la inestabilidad. Este peligro influyó en la moderación de la oposición.

El fracaso del gobierno de Arias demostraba la imposibilidad de prolongar el Franquismo sin Franco. En 1976, el Rey forzó la dimisión de Arias y nombró como presidente a un personaje poco conocido hasta entonces: Adolfo Suárez. Éste prometió que antes de un año habría elecciones libres y democráticas, así como la legalización de los partidos políticos y sindicatos. Suárez quería evitar que el Ejército se opusiera y acabara con la transición democrática mediante un golpe de estado. Para ello, adoptó dos medidas:

  1. Nombrar como ministro de Defensa al general Gutiérrez Mellado para controlar a los posibles militares golpistas.
  2. Prometer que la transición a la democracia se realizaría respetando la legalidad vigente, es decir, sin apartarse de las leyes del Franquismo.

Una labor fundamental fue la aprobación de la Ley para la Reforma Política (diciembre de 1976), que permitió articular la Transición española desde un régimen autoritario franquista a un sistema constitucional democrático. Gracias a las presiones de Suárez, del presidente de las Cortes (Fernández Miranda) y del propio rey, los procuradores acabaron aceptando esta ley que implicaba su propia desaparición. El 15 de diciembre de 1976, la Ley fue sometida a referéndum, obteniendo una mayoría de votos favorables. La Ley para la Reforma era un texto breve, pero en él se afirmaba la democracia y el principio de soberanía popular; se entregaba a las Cortes el poder legislativo; y se establecía su elección por sufragio y su división en Congreso y Senado.

La violencia callejera alcanzó sus mayores cotas, tanto por parte de ETA y el GRAPO (grupos de extrema izquierda) como de la extrema derecha (asesinato de cinco abogados laboralistas de CC.OO. en la calle de Atocha de Madrid, 1977). La conflictividad en las universidades y en las empresas no cesó en ningún momento, contribuyendo a crear una sensación de provisionalidad e inseguridad. Los rumores sobre la inminencia de un golpe de estado militar fueron permanentes.

Suárez fue legalizando poco a poco a los partidos políticos y a los sindicatos. Fue especialmente conflictiva la legalización del PCE, que tuvo lugar el Sábado Santo de 1977, aprovechando que muchos militares estaban de vacaciones de Semana Santa. Las primeras elecciones de la transición a la democracia se celebraron con normalidad el 15 de junio de 1977. El partido vencedor fue Unión de Centro Democrático (UCD), un partido de centro-derecha recién creado por el presidente Suárez, seguido por el PSOE. El PCE y Alianza Popular quedaron lejos. De los grupos nacionalistas, sólo el PNV y los catalanes de Pujol obtuvieron representación parlamentaria.

Gobiernos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo (1977-1982)

La crisis del petróleo de 1973 había golpeado duramente a España, y el paro y la inflación crecían de forma alarmante. Para estabilizar la situación económica, las principales fuerzas políticas firmaron en octubre de 1977 los Pactos de la Moncloa, una serie de medidas consensuadas para hacer frente a las graves dificultades económicas. Entre las medidas acordadas se encontraban la extensión de la Seguridad Social, el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *