Clasificación
El Manifiesto de Sandhurst fue publicado el 1 de diciembre de 1874 por Alfonso de Borbón. El texto es de carácter político y público, anunciando a Alfonso como el sucesor al trono de Isabel II.
Análisis
Se expone que Alfonso XII es el posible próximo monarca de España, que se encuentra sin rey. Además, el monarca considera que la monarquía constitucional permite que los problemas sean resueltos mediante votaciones. El monarca reinará con la ayuda de las Cortes y estará en contacto con Europa por el bien de España, aunque esto no implica que no sea un buen español y católico.
Comentario
La proclamación de la Primera República fue la única salida ante la renuncia de Amadeo I de Saboya, pero a fin de cuentas, solo fue una estrategia para el retorno de los Borbones. Además, la República tuvo varios caminos indefinidos al principio, pasando a federal y finalizando en forma de Cortes. Los más desfavorecidos la recibieron con mucho entusiasmo, esperando tierras y mejores condiciones laborales. Sin embargo, en esta época se tuvo que hacer frente a problemas internos del partido republicano, a la reaparición del conflicto carlista y a la guerra de Cuba. Todo ello provocó la generación de Cortes independientes, por lo que Pi y Margall dimite ante la disyuntiva de someter por las armas y fue sustituido por Salmerón.
Entonces, la República se derechiza y Salmerón dimite al no querer firmar. A partir de septiembre de 1873, la República se derechiza aún más y Castelar es derrotado en una moción de confianza. Ante la llegada inminente de la izquierda, el general Pavía toma el hemiciclo disolviendo la asamblea. Esto hace referencia a la segunda idea del texto, en la que se dice que el estado se queda sometido al poder militar, debido al golpe de estado del general Pavía y que se encuentra con dos situaciones límite: la guerra de la independencia francesa y la guerra carlista.
Con un nuevo pronunciamiento, el del general Martínez Campos en Sagunto, a finales de año, se produjo la proclamación de Alfonso XII con gran apoyo de los militares y los círculos del poder económico y político como nuevo rey. Comenzó así el período de Restauración Dinástica y de los principios del liberalismo moderado anterior a la Revolución de 1868. Durante este período estuvo en vigor la Constitución de 1876, salvo durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929), y se caracterizó fundamentalmente por la consolidación en España del liberalismo y sus instituciones, bajo la hegemonía de la burguesía conservadora.
Las líneas generales del sistema político se contienen en la Constitución de 1876, de carácter moderado, fiel reflejo del pensamiento de Antonio Cánovas del Castillo. Los principios políticos de Cánovas se resumían en lo que denominaba la constitución interna del país, es decir, las instituciones tradicionales que debían quedar a salvo de discusión: La Corona y las Cortes. Por otra parte, Cánovas pretendía establecer un sistema bipartidista en el que dos partidos «de notables» se turnasen en el ejercicio del poder, mediante elecciones restringidas a los propietarios y contribuyentes. Este bipartidismo estaba representado por el partido conservador de Cánovas y el partido liberal de Sagasta. Mediante la fórmula de la dimisión se producía la alternancia política. Tras este sistema político se escondía una red de caciques, que controlaban las zonas rurales, y una gran corrupción electoral (conocida como pucherazo). No reconocía la soberanía nacional de modo suficiente y reconocía los derechos tradicionales de la Iglesia. La Constitución establecía el centralismo político-administrativo como fórmula de organización del Estado, aboliendo los fueros de las provincias vascas por una ley de julio de 1876, que revalidaba la igualdad fiscal y de prestación del servicio militar de todos los ciudadanos españoles. En resumen, la Constitución canovista estableció un modelo moderado, censitario, lleno de limitaciones a los derechos políticos de los ciudadanos, conforme a los intereses de la oligarquía conservadora y basado en el turnismo entre dos grandes partidos de notables.
Valoración Crítica
Podemos decir que se trata de un texto auténtico anunciando a Alfonso XII como sucesor legítimo de Isabel II. Además, no tiene ningún tipo de censura, ya que se pretende que el mensaje sea claro, directo y conciso. Es un texto relativamente corto expresado en un único párrafo, pero que dentro de él contiene varias ideas. También podemos decir que el documento es en todo momento correcto, sin ningún tipo de error, y está redactado adecuadamente debido a la importancia del tema y finalidad. De este modo, podemos concluir diciendo que el texto es subjetivo para convencer de que Alfonso XII quiere satisfacer a todos por igual.