Oposición a la Dictadura Franquista: Grupos, Evolución y Crisis (1939-1975)
El 1 de abril de 1939, Franco firmó el último parte de guerra, dando inicio a una dictadura de 36 años. El régimen franquista, liderado por el Caudillo, contó inicialmente con el apoyo del ejército, la Falange, la Iglesia Católica y los monárquicos. Hasta 1957, España experimentó la posguerra, la autarquía y el aislamiento internacional. Los años 60, tras el Plan de Estabilización, marcaron el inicio del desarrollismo, que trajo consigo una nueva situación económica y social, con una mayor apertura, aunque siempre bajo control gubernamental. Los últimos años del franquismo, especialmente desde 1973, evidenciaron una crisis profunda, conocida como la «agonía del Franquismo».
La Oposición al Régimen
Durante los primeros años de la dictadura, la oposición fue limitada debido a la desunión entre los grupos opositores y a la fuerte represión ejercida por el régimen, que se apoyaba en un aparato legal represivo: la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), la Ley para la Supresión de la Masonería y el Comunismo (1940) y la Ley para la Seguridad del Estado (1941).
Primeras Formas de Oposición (Décadas de 1940 y 1950)
- Republicanos en el exilio: Mantuvieron las instituciones republicanas, pero no lograron unificar sus intereses para aprovechar la coyuntura internacional tras la Segunda Guerra Mundial.
- Maquis: Guerrilleros, principalmente en zonas montañosas, que realizaron acciones hasta 1952.
- Don Juan de Borbón: Tras una inicial aproximación a los sublevados, desde 1945 reivindicó la restauración monárquica y denunció la dictadura franquista (Manifiesto de Lausana, 1945).
- Movimientos vecinales: Canalizaron la protesta política a través de reivindicaciones de infraestructuras urbanas.
Consolidación de la Oposición (Década de 1960)
En la década de 1960, impulsada por los cambios económicos y sociales, la oposición se diversificó y fortaleció:
- Protestas estudiantiles: Los jóvenes, influenciados por los cambios sociales, protagonizaron protestas, apoyados por algunos profesores críticos con el régimen (Tierno Galván, García Calvo, etc.), que fueron expulsados de sus cátedras.
- Iglesia: Aunque la jerarquía eclesiástica mantuvo su apoyo al régimen, las bases cristianas comenzaron a movilizarse a través de organizaciones obreras. En la década de 1970, se hicieron evidentes las divergencias dentro de la Iglesia, como las protestas de los obispos vascos contra las condenas a miembros de ETA y la declaración de la Conferencia Episcopal pidiendo perdón por el papel de la Iglesia durante la Guerra Civil. Destacó la actitud crítica del cardenal de Madrid, Vicente Tarancón.
El Movimiento Obrero y el Terrorismo (Décadas de 1960 y 1970)
- Movimiento obrero: Se consolidó gracias a la Ley de Convenios Colectivos de 1958, que permitió la negociación de las condiciones laborales. Surgieron las Comisiones Obreras (CCOO), inicialmente disueltas tras cada negociación, pero que se estabilizaron a partir de 1964, impulsadas por el PCE. En 1967, fueron declaradas ilegales, y sus líderes fueron detenidos en 1972. El «Proceso 1001» contra ellos se convirtió en una demostración de fuerza para el régimen. El 20 de diciembre de 1973, ETA asesinó a Carrero Blanco. Las huelgas se hicieron habituales en las grandes ciudades, especialmente en Guipúzcoa, Vizcaya y Asturias.
- Terrorismo: ETA, nacida en 1959 de la fusión del colectivo cultural Ekin y un sector de las juventudes del PNV, descontentos con la pasividad de este ante el régimen, cometió su primer atentado en 1968. El Proceso de Burgos (1970), en el que 16 terroristas fueron condenados a muerte (penas conmutadas tras presiones internacionales), evidenció la brutalidad del régimen. ETA continuó su escalada terrorista, llegando a asesinar al presidente Carrero Blanco en 1973. Otros grupos terroristas de extrema izquierda, como el FRAP y los GRAPO, también surgieron. El régimen respondió con represión, a través del Tribunal de Orden Público, destacando el fusilamiento de Julián Grimau, la ejecución de Salvador Puig Antich y las cinco ejecuciones de acusados de terrorismo en septiembre de 1975.
La Oposición Política
La oposición política actuó tanto en la clandestinidad como en el exterior. El PCE, liderado por Santiago Carrillo, fue la principal fuerza, vinculado a los movimientos estudiantiles, vecinales y sindicales. Su estrategia se basó en la colaboración entre todas las fuerzas antifranquistas y en el «eurocomunismo», que se oponía a las directrices soviéticas.
El PSOE, por su parte, experimentó crisis internas debido a la falta de coordinación. En la década de 1960, surgió la figura de Tierno Galván, fundador del Partido Socialista Popular (PSP). Tras tensiones entre la dirección en el exilio y los militantes del interior, en 1970 una nueva plataforma liderada por Felipe González, Alfonso Guerra y Luis Yáñez impulsó la renovación ideológica y la formación de una dirección con predominio del interior. La renovación definitiva se produjo en el Congreso de Suresnes (1974), que llevó a Felipe González a la dirección del partido.
Junto a estos grupos, surgió una oposición moderada, formada por personalidades políticas e intelectuales que habían evolucionado desde el apoyo al franquismo hacia posiciones liberales, democristianas o socialdemócratas. Destacó la labor de Gil Robles, artífice del «Contubernio de Múnich».
La Crisis del Franquismo (1973-1975)
Desde 1973, la crisis del franquismo se hizo evidente. El 20 de diciembre de 1973, ETA asesinó a Carrero Blanco. Carlos Arias Navarro, representante de la línea dura del franquismo, lo sustituyó. El nuevo gobierno, aunque incorporó a aperturistas como Pío Cabanillas o Fraga Iribarne, presentó un programa de medidas liberalizadoras (elección de alcaldes, reforma sindical, estatuto de asociaciones políticas) que se interpretaron como una transición hacia la monarquía. Sin embargo, sectores ultras temían el cambio, especialmente tras la «Revolución de los Claveles» en Portugal. La presión de los ultras, tras un atentado de ETA en Madrid, llevó a la destitución de Pío Cabanillas. El régimen estaba en sus últimos momentos. El 1 de octubre de 1975, Franco reunió a sus seguidores en la Plaza de Oriente en un intento de contrarrestar la campaña internacional en su contra.
Organización de la Oposición en la Fase Final
- Junta Democrática de España: Fundada en París en julio de 1974, agrupaba al PCE, personalidades liberales y monárquicas, y al PSP. Su manifiesto recogía los principios democráticos para la transición.
- Plataforma de Convergencia Democrática: Creada en octubre de 1975 por el PSOE (renovado tras el Congreso de Suresnes), junto con nacionalistas del PNV y organizaciones comunistas.
Ambas organizaciones unieron finalmente sus fuerzas en la «Platajunta».
El aislamiento internacional del régimen se acentuó con el fin de las dictaduras en Portugal y Grecia (1974). El 20 de noviembre de 1975, Franco murió, instaurándose un Consejo de Regencia. Juan Carlos I fue proclamado rey, heredando un estado en crisis.