La Revolución en el Río de la Plata
En 1810, al igual que en el resto de Hispanoamérica, llegaron al Río de la Plata noticias de la creación del Consejo de Regencia en España. Esto motivó, o fue excusa, para el inicio de cambios políticos: la sustitución del Virrey por una junta de gobierno.
Pero para entender por qué se producen estos cambios, debemos ver qué estaba pasando en la región a comienzos del siglo XIX.
Antecedentes
Las Invasiones Inglesas
En dos ocasiones, 1806 y 1807, Buenos Aires asistió al desembarco de tropas inglesas en sus costas. Los mismos representan un hecho concreto dentro del marco de la guerra que se venía librando contra España desde 1804 y del bloqueo continental, pero, al mismo tiempo, son consecuencia de la pérdida de las trece colonias que formaron los EEUU a partir de 1776.
Movimiento Juntista 1808
Después de las Invasiones Inglesas, las relaciones de las dos ciudades más importantes del Plata, no habían hecho más que deteriorarse.
Tanto es así, que a consecuencia de los acontecimientos en Europa, los enfrentamientos entre el nuevo Virrey del Río de la Plata, Santiago de Liniers, y el gobernador de Montevideo, Francisco de Elío, empeoraron, reflejando las posiciones de ambas ciudades.
En 1808, España sufría la invasión napoleónica, por lo que la población forma la Junta Central Gubernativa de Sevilla, y le pide a sus colonias americanas que hagan lo mismo, para defender a su rey depuesto por Napoleón, Fernando VII.
La Revolución Oriental
La Revolución Oriental se enmarca dentro de los movimientos revolucionarios latinoamericanos del siglo XIX. Resulta fundamental destacar este hecho puesto que no es posible realizar el estudio del proceso revolucionario oriental en forma aislada del resto de los movimientos independentistas americanos.
Los acontecimientos de la región tampoco pueden ser vistos por separado, dado que existió un proyecto global que implicaba una forma de integración para el área rioplatense. Sin embargo, se dieron rasgos específicos de La Revolución Oriental, tales como el **policlasismo** de quienes participaron en ella y su carácter rural. El proceso de emancipación se originó en momentos de profundas trasformaciones ideológicas en el mundo occidental. América, al hacerse eco de la crisis europea, pudo también asimilar el pensamiento del Viejo Mundo.
Las obras de los escritores, se leían en cuanto eran publicadas; entre ellas se encontraban textos sobre la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa; se difundieron con rapidez, también, la Declaración de la Independencia de Estados Unidos de América, y otros textos constitucionales estadounidenses.
Al comenzar el siglo XIX y en el transcurso de pocos años, Montevideo había alcanzado un gran impulso comercial, lo que la enfrentaba a Buenos Aires. Por su parte, la campaña oriental vivía en esta época la llamada **Edad del Cuero**.
Fue en la campaña que se originó la Revolución que tuvo como escenario la Banda Oriental. Contó con un caudillo conductor – **José Artigas** – y con la casi totalidad de un pueblo como protagonista. La Revolución Oriental se manifestó a través de dos vías: la guerra y el proceso de revolución institucional. En los dos aspectos intervino activamente José G. Artigas y su accionar tuvo también alcance americano.
La Revolución en la Banda Oriental
Poblamiento de la Banda Oriental
Las causas del poblamiento fueron:
- Sus praderas de excelente forraje y ganado abundante. La Banda Oriental poseía en aquel tiempo el mayor número de cabezas de vacunos y equinos por habitante, del mundo.
- Su condición de territorio fronterizo, objeto de disputas entre España y Portugal. Montevideo fue una ciudad fortificada y amurallada, con su ciudadela, cuya puerta puede verse hoy en la Plaza Independencia.
- Las ventajas de puerto natural de Montevideo, único en el Río de la Plata con tan excelentes características.
Instrucciones del año XIII
Son las pautas de mandato que llevaron los diputados de la Provincia Oriental a la Asamblea Nacional General Constituyente de 1813 de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1813 la junta de Buenos Aires decidió convocar a todos los pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata para que enviaran representantes a una asamblea, para definir el tipo de gobierno ante la nueva situación política dada por las luchas de independencia.
«Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España, es y debe ser totalmente disuelta.
Art. 2 – No admitirá otro sistema que el de Confederación para el pacto recíproco con las provincias que formen nuestro Estado.
Art. 3 – Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.
Art. 4 – Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y de los Pueblos, cada Provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.
Art. 5 – Así este como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.
Art. 6 – Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí y serán independientes en sus facultades.
Art. 7 – El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al gobierno de cada Provincia.
Art. 8 – El territorio que ocupan estos Pueblos de la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa, forma una sola Provincia, dominante: la Provincia Oriental.
Concepto de Revolución
¿Qué es una revolución?
Es un cambio rápido y profundo que afecta a las estructuras de una sociedad. Implica, por otra parte, una aceleración del ritmo de las transformaciones históricas.
La Revolución Industrial
Supuso el tránsito de una economía agraria y artesanal a otra marcada por la industria y la producción mecanizada. El cambio se inició en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Durante el XIX se fue generalizando a distinto ritmo por diversos países de Europa, USA y Japón.
En la actualidad muchos países en el mundo todavía presentan estructuras de carácter preindustrial, es decir, no se han industrializado o lo han hecho parcialmente. Hablamos entonces de países en vías de desarrollo. Ello indica que el proceso de industrialización no ha sido ni es uniforme ni sincrónico, no todos los países se industrializaron cuando lo hizo Inglaterra, ni lo hicieron al mismo ritmo ni en las mismas circunstancias.
La 1ª Revolución Industrial
Lo que conocemos como 1ª R. Industrial se inició en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII. Fue posible gracias a una serie de transformaciones en las estructuras económicas y demográficas:
Agrarias
Fueron esenciales. Precedieron y facilitaron las de la industria. Por su ritmo acelerado y su trascendencia han sido consideradas una auténtica Revolución agrícola.
Paisaje agrario
Demográficas
Durante el siglo XVIII la población de Gran Bretaña aumentó aceleradamente pasando de unos 6 millones de habitantes en 1750 a 28 en 1850, lo que constituyó una innegable Revolución Demográfica.
James Watt Técnicas. Una vez aplicadas al sistema productivo condujeron a un excepcional incremento de los bienes materiales.
Comerciales. Gracias al desarrollo de las comunicaciones y la revolución en los transportes se multiplicaron las relaciones comerciales.
Movimiento Obrero
Condiciones de Vida y Trabajo de la Clase Obrera
La revolución industrial y la introducción del maquinismo provocaron transformaciones profundas en la estructura productiva. El obrero asalariado desplazó al artesano y al trabajador a domicilio, y el maquinismo aumentó enormemente la división del trabajo. El obrero participa solo en una pequeña etapa del proceso productivo y no necesita ni de fuerza física singular, ni de especialización alguna. Se convirtió a su vez en la fuerza de trabajo indispensable para mover las máquinas, manipular productos, y se compraba en el mercado a muy bajo precio. Así, durante casi todo el siglo XIX, el aumento del costo de vida fue superior al de los salarios, empobreciendo a los obreros cada día más.
La necesidad de conseguir una gran acumulación de capital por parte de los empresarios, tuvo como consecuencia el mantenimiento de unos salarios muy bajos y de unas pésimas condiciones de trabajo. Las jornadas laborales eran largas y agotadoras y, en muchos casos, superior a las quince horas diarias. Además, el trabajo se hacía en lugares insalubres, ya que muchas fábricas eran oscuras y malsanas y, en el caso de la industria textil, muy húmedas.
En cuanto a los salarios, éstos eran tan bajos que solo permitían la estricta subsistencia. En el año 1825 un médico francés describió esta situación diciendo: “para los obreros vivir es no morir”.
Era un hecho corriente que niños y mujeres trabajasen, tanto en las fábricas como en las minas. Sus sueldos eran necesarios para completar la economía familiar, pero eran inferiores a los de los hombres. En Inglaterra, el sueldo de los niños equivalía a un 10% del masculino, y el de las mujeres entre un 30 y un 40%. También era normal cobrar por jornada trabajada o por trabajo a destajo. Finalmente, la disciplina laboral era muy rígida, los obreros podían ser despedidos en el momento que el empresario lo quisiera, y los castigos y penalizaciones eran también frecuentes.
No existía ningún tipo de legislación laboral, que regulase el trabajo o que garantizase alguna protección en caso de enfermedad o accidente. El Estado no daba ninguna cobertura al obrero y tan sólo intervenía cuando el orden público se hallaba amenazado, es decir, en caso de huelgas o conflictos.
Las primeras leyes reguladoras del trabajo se hicieron en Gran Bretaña en 1833, año en que se promulgó la Factory Bill, que regulaba la inspección de las condiciones de trabajo en la industria textil.
Imperialismo
Causas demográficas
En el período comprendido entre 1850 y 1900 la población europea pasó de 300 a 450 millones de almas. Las penosas condiciones de vida de la clase trabajadora en los países industrializados animó a muchos a buscar mejores perspectivas de vida en los territorios que iban ocupándose.
La Población Europea (Crecimiento)
Año Habitantes Crecimiento %
1850 266.000.000 26,2
1870 310.000.000 25,6
1900 400.000.000 26
Este incremento demográfico también afectó a potencias asiáticas como Japón y continuó en ascenso hasta 1914. Parte de esa población fue absorbida por los territorios coloniales a través de una persistente inmigración que en ocasiones llegó a alterar de manera sustancial la composición étnica de extensas áreas.
Los avances médicos, como el uso de la quinina, contribuyeron en gran medida a estas migraciones, ya que permitieron combatir con éxito enfermedades endémicas como el cólera, tifus o el paludismo que hasta entonces habían hecho inhabitables para el hombre blanco extensos territorios.
Causas económicas
Fueron fruto de la expansión del capitalismo industrial y se fundamentaron en:
- La búsqueda de nuevos territorios donde invertir el exceso de capitales acumulados. Éstos encontraron una productiva salida en forma de créditos otorgados a las minorías indígenas colaboradoras con la metrópoli, pero fundamentalmente en la financiación de infraestructuras tales como ferrocarriles, puertos o grandes obras de ingeniería (canal de Suez, Canal de Panamá, etc.).
Acción del Canal de Panamá
Ferrocarril en la India
- La exploración y conquista de zonas donde conseguir materias primas y energéticas abundantes y baratas. A las colonias se les asignó el papel de abastecer a las industrias metropolitanas.
- El control de espacios donde establecer mercados que asegurasen en régimen de monopolio la colocación de los productos industriales.
- La utilización de una mano de obra no cualificada pero barata y dócil (en ocasiones esclava), que redujo los costes de extracción de las materias primas y contribuyó al éxito de la agricultura de plantación.
Causas políticas
En el último tercio del siglo XIX el nacionalismo que en sus inicios había estado ligado al liberalismo y el romanticismo se transformó en un movimiento conservador y significado componente del imperialismo.
Los estados adoptaron una política de prestigio en un intento de atraerse a las masas populares y desarrollaron una acción diplomática dirigida por fuertes personalidades (Bismarck, Chamberlain, Jules Ferry, Leopoldo de Bélgica, Cecil Rhodes, etc.) quienes, apoyadas en gran medida por la prensa y otros medios, propugnaron desde una postura chovinista la formación y consolidación de extensos dominios coloniales.
Causas científicas y técnicas
A lo largo del siglo XIX se irá completando el proceso de exploración del planeta iniciado en el siglo XV. Muestra de ello fue el fomento de estudios geográficos, geofísicos y geológicos. Desde mediados de siglo una serie de autores (Julio Verne, Kipling, Jack London, etc.) alentaron la curiosidad y la aventura a través de obras que evocaban ambientes envueltos en un halo de misterio, difundidas a través de publicaciones periodísticas o literarias repletas de atractivas ilustraciones.
Jack London
Julio Verne
London News Las sociedades geográficas alcanzaron una enorme importancia y contribuyeron a propagar esa afición mediante conferencias y congresos. También organizaron expediciones de carácter antropológico y biológico que, en todo caso, sirvieron para crear nuevas rutas de índole militar o económica.
Causas ideológicas
Desde posiciones nacionalistas y chovinistas se desarrollaron teorías racistas que justificaban e impulsaban la expansión territorial, con o sin el consentimiento de los pueblos autóctonos.
Tintín. Artículo
Misioneros belgas en el Congo En sus formas más moderadas el racismo se disfrazó en ocasiones de un paternalismo que sostenía la necesidad del hombre blanco de “rescatar del atraso” a las poblaciones autóctonas mediante la instrucción y la educación.
En esa labor destacó la actividad misionera de las iglesias cristianas anglicana, católica y protestante, que causó gran impacto en las poblaciones indígenas que poseían una mentalidad totalmente ajena a la occidental.
En todas esas posiciones subyacía una ideología de carácter etnocentrista que ensalzaba la cultura europea y occidental y descalificaba al resto, considerado bárbaro, salvaje y primitivo.
La Guerra Grande
Con el nombre de “La Guerra Grande“ se conoce históricamente el extenso conflicto ocurrido en los países del Río de la Plata entre 1839 y 1851.
Fue esencialmente una guerra civil, interna, en el cual estuvieron involucrados bandos políticos opuestos de la Argentina y el Uruguay, pero también intervinieron Francia, Inglaterra, el Imperio del Brasil y especialmente las fuerzas italianas comandadas por José Garibaldi.
Los bandos fueron, por un lado, el partido de los federales que encabezaba el Gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas, del cual fue aliado el Presidente uruguayo Manuel Oribe encabezando el “partido blanco”; al mismo tiempo que sus rivales argentinos, el partido de los unitarios encabezado por el Gral. Juan Lavalle, tuvieron como aliados a los “colorados” del Uruguay.
Los motivos de la guerra fueron varios. Había en la Argentina un gran enfrentamiento entre la concepción de los unitarios y aquella de los federales, que ya venía del tiempo de la Junta de Mayo de 1810; y en el que en gran medida Artigas quedó inscripto en la corriente federalista, habiendo llegado a ser líder de ella, al menos en cierta época. Pero el federalismo de la época de Rosas era un concepto muy distinto del de la época de Artigas.
La evolución histórica argentina, había originado un enfrentamiento político en el cual por una parte aparecía al frente del partido “federal” Juan Manuel de Rosas, que gobernaba desde Buenos Aires con mano férrea y métodos violentos. En el partido “unitario”, entre sus más destacados hombres, figuraba Domingo Faustino Sarmiento; que promovió la contraposición entre la concepción de que el partido unitario representaba la civilización, mientras el federalismo era una expresión de barbarie.
En el Uruguay, a consecuencia de las alianzas basadas en las circunstancias militares y de otros factores, el conflicto argentino entre federales y unitarios, vino a resultar en una guerra entre “blancos” y “colorados”; que, en definitiva, representó una expresión de la rivalidad originaria entre Rivera y Lavalleja, en esta época convertida en confrontación entre Rivera y Oribe. Los blancos tuvieron por aliados a los federales y a Rosas; en tanto que los colorados fueron apoyados por los unitarios, primero liderados por el Gral. Juan Lavalle y finalmente por el Gral. Justo José de Urquiza que durante casi todo el conflicto fuera aliado de Rosas, pero finalmente se volvió en su contra.
La guerra grande mostró asimismo al Imperio del Brasil siguiendo una política que implicaba renunciar a sus pretensiones del dominio total sobre el territorio del Uruguay, a cambio de consolidar sus fronteras del sur ocupando definitivamente las Misiones orientales; al mismo tiempo que impedir una influencia argentina sobre el territorio de la Banda Oriental.