Desamortización en España: Contexto, Fases y Consecuencias (Siglo XIX)
Contexto y causas de la desamortización:
A finales del Antiguo Régimen, la economía española estaba dominada por un sistema feudal, con muchas tierras de propiedad eclesiástica que no se podían vender ni transferir. Esto limitaba el desarrollo de un sistema económico capitalista y dificultaba la obtención de recursos para el Estado, que necesitaba fondos para pagar la deuda pública y realizar reformas. La desamortización buscaba liquidar esas tierras para reducir la deuda, crear nuevos propietarios que apoyaran el sistema liberal y debilitar el poder económico de la Iglesia.
Fases principales de la Desamortización
- Desamortización de Mendizábal (1835-1836): Enfocada en las propiedades de los monasterios, buscaba financiar la guerra carlista y reducir la deuda pública. La Iglesia perdió gran parte de sus propiedades, beneficiándose principalmente la burguesía urbana y terratenientes.
- Desamortización de Espartero (1841): Continuó la desamortización de Mendizábal, afectando las propiedades del clero secular, lo que ahondó en la crisis económica de la Iglesia y benefició a las clases altas.
- Desamortización General de Madoz (1855): La más amplia, que afectó tanto bienes eclesiásticos como civiles. Buscaba financiar infraestructuras como el ferrocarril y movilizó aproximadamente el 20% del territorio español.
Consecuencias de la Desamortización
- Políticas: La desamortización deterioró las relaciones del Estado con el Vaticano y consolidó el sistema capitalista y el liberalismo, creando una nueva clase de propietarios.
- Económicas: No mejoró significativamente la productividad agraria, ni se modernizó el campo. La mayoría de las tierras fueron adquiridas por grandes terratenientes, y el capital obtenido fue principalmente para reducir la deuda pública y financiar infraestructuras.
- Sociales: No se alcanzaron grandes beneficios para los campesinos, ya que las tierras fueron compradas por los más ricos. Esto llevó a la proletarización de los jornaleros y aumentó las desigualdades sociales, especialmente en el sur de España.
- Culturales: La desamortización también implicó la pérdida de patrimonio histórico y artístico, pues muchos monasterios y conventos fueron abandonados o destruidos.
Desarrollo Industrial en España en el Siglo XIX
La industrialización en España fue lenta y con impacto limitado en la economía, caracterizándose por un fuerte desequilibrio territorial. A pesar de algunos focos de industrialización en Cataluña y el País Vasco, el atraso tecnológico, la falta de materias primas y la escasa integración del mercado interno atrasaron el proceso, dejando a la industria española muy por detrás de otros países europeos.
Zonas Industriales Destacadas
- Cataluña: Fue pionera en la industrialización europea, especialmente en el sector textil, gracias a la mecanización y a la importación de algodón. La protección del mercado interno a través de políticas proteccionistas favoreció el crecimiento de esta industria, y también se diversificó en sectores como la metalurgia, la química y la transformación de productos agrarios.
- País Vasco: Desarrolló la industria siderúrgica, centrada en el hierro de alta calidad. Empresas como Altos Hornos de Vizcaya lideraron la producción de acero. Asturias también tuvo presencia en siderurgia, pero las minas de carbón eran poco rendibles y de alto costo.
La Construcción del Ferrocarril
La construcción del ferrocarril fue clave para mejorar las comunicaciones e integrar el mercado interno. La primera línea se inauguró en 1848 entre Barcelona y Mataró, pero el desarrollo significativo ocurrió gracias a la Ley de Ferrocarriles de 1855, que permitió capitales extranjeros. Con más de 4500 kilómetros de vías construidas entre 1856 y 1866, el ferrocarril conectó las ciudades y facilitó el transporte de materias primas y productos manufacturados. Sin embargo, la falta de rentabilidad de las líneas y el ancho de vía español dificultaron la conexión con Europa, limitando su impacto positivo.
Conclusión sobre la Industrialización
La industrialización en España fue un proceso incompleto, condicionado por problemas estructurales, tecnológicos y financieros. A pesar de ciertos avances en Cataluña y el País Vasco, el resto del país siguió siendo agrario, y la industria española quedó a merced de capitales y tecnología extranjeros. El ferrocarril contribuyó a la integración del mercado, pero no fue suficiente para impulsar la industria nacional de forma decidida.
El Movimiento Obrero en España en el Siglo XIX
El movimiento obrero en España surgió en el contexto de la industrialización tardía, buscando mejorar las condiciones laborales y conseguir derechos políticos y sociales. A pesar de que inicialmente el movimiento fue débil, ganó fuerza en el Sexenio Democrático (1868-1874) y se consolidó durante la Restauración.
Primeras Manifestaciones (1820-1830)
En los primeros años, los trabajadores se resistieron a las máquinas (ludismo), que consideraban responsables de la pérdida de puestos de trabajo. Destacan el incendio de la fábrica Bonaplata (1835) y las revueltas en la Fábrica de Tabacos (1857).
Sexenio Democrático (1868-1874)
Durante este período, la Constitución de 1869 reconoció los derechos de reunión y asociación. Ideas como el anarquismo y el marxismo llegaron a España, y se creó la Federación Regional Española de la AIT en 1870, con fuerte influencia anarquista. También se fundó el movimiento socialista alrededor de Pablo Iglesias.
Represión (1874)
Tras la caída de la Primera República y la Restauración borbónica, el movimiento fue reprimido, y la AIT fue ilegalizada.
División: Anarquismo vs Socialismo
Durante la Restauración, el movimiento obrero se dividió:
- Anarquismo: Predominante en Cataluña, Andalucía y Galicia, promovía el comunismo libertario y la acción directa, incluyendo el uso del terrorismo (ejemplo: Mano Negra en Andalucía).
- Socialismo: Centrado en Madrid y otras regiones, defendía la lucha de clases y la expropiación de los medios de producción. Se fundó el PSOE en 1879 y la UXT en 1888.
Consolidación en el Siglo XX
A pesar de la represión, el movimiento obrero logró consolidar organizaciones como la CNT en 1910 (anarquista) y el PSOE, que se moderó y participó en la política, luchando por mejoras para los trabajadores.