La Unificación Alemana: De la Revolución de 1848 al Segundo Reich
El proceso de unificación alemana, que culminó con la creación del Segundo Reich en 1871, fue un periodo complejo y convulso, marcado por revoluciones, guerras y la astucia política de figuras como Otto von Bismarck. Este recorrido histórico se puede dividir en varias etapas clave:
1. La Revolución Alemana de 1848 y sus Consecuencias
En 1848, en un contexto de crisis política, económica y social, se convocó el Parlamento de Frankfurt con el objetivo de crear un Estado federal alemán. Sin embargo, la caída de Metternich en Austria y los disturbios en Berlín debilitaron la posición del rey Federico Guillermo IV de Prusia. El Parlamento se dividió entre los partidarios de una «Gran Alemania» (que incluiría a Austria) y una «Pequeña Alemania» (liderada por Prusia). Finalmente, Federico Guillermo IV rechazó la corona imperial ofrecida por el Parlamento, lo que llevó al fracaso de este primer intento de unificación.
Tras la revolución, Austria y Prusia, las dos potencias alemanas dominantes, restablecieron su autoridad y reprimieron los últimos focos revolucionarios.
2. La Rivalidad Austro-Prusiana y la «Neue Ära»
La década de 1850 estuvo marcada por la rivalidad entre Austria y Prusia por la hegemonía en el espacio alemán. El ministro austríaco Félix de Schwarzenberg intentó, sin éxito, integrar a Austria en la unión aduanera alemana (Zollverein), dominada por Prusia. La Guerra de Crimea (1853-1856) permitió a Prusia, bajo la guía de Bismarck, distanciarse de Austria y fortalecer su posición internacional.
En 1858, el príncipe Guillermo asumió el poder en Prusia, inaugurando la llamada «Nueva Era» (neue Ära). La Guerra de Italia de 1859 puso a prueba la nueva política prusiana, generando debates internos sobre la conveniencia de apoyar a Austria a cambio de concesiones territoriales. La indecisión prusiana en este conflicto fue duramente criticada.
3. Bismarck y la Creación de la Confederación de Alemania del Norte
3.1. Crisis Constitucional y Ascenso de Bismarck
La reforma militar propuesta en Prusia, que buscaba aumentar el poderío del ejército, generó una crisis constitucional al enfrentarse a la oposición de los liberales en el Parlamento. El rey Guillermo I, ante la crisis, nombró a Otto von Bismarck como ministro-presidente en 1862. Bismarck, un político conservador y pragmático, se convertiría en la figura clave de la unificación alemana.
3.2. La Crisis de los Ducados Daneses
La cuestión de los ducados de Schleswig y Holstein, administrados por Dinamarca pero con población alemana, reavivó el sentimiento nacionalista alemán. Bismarck, en alianza con Austria, declaró la guerra a Dinamarca en 1864. Tras la victoria, el Tratado de Gastein (1865) otorgó la administración de Schleswig a Prusia y la de Holstein a Austria, una solución temporal que preparó el terreno para el siguiente conflicto.
3.3. La Guerra Austro-Prusiana y la Expulsión de Austria
Bismarck, tras asegurarse la neutralidad de otras potencias europeas, provocó a Austria hasta que ésta declaró la guerra en 1866. La decisiva victoria prusiana en la Batalla de Königgrätz (o Sadowa) puso fin a la guerra en pocas semanas. Esta victoria significó la exclusión definitiva de Austria de los asuntos alemanes y la consolidación del liderazgo prusiano.
3.4. La Formación de la Confederación de Alemania del Norte
Tras la guerra, Bismarck creó la Confederación de Alemania del Norte (1867), una federación de estados alemanes bajo el liderazgo de Prusia. La Constitución de la Confederación otorgaba al rey de Prusia, como presidente, amplios poderes, incluyendo el control del ejército y la política exterior. Bismarck se aseguró de que los estados del sur de Alemania pudieran unirse a la Confederación en el futuro.
4. La Fundación del Imperio Alemán
Bismarck necesitaba superar la resistencia de los estados del sur de Alemania, donde el particularismo aún era fuerte. La Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) le proporcionaría la oportunidad perfecta.
4.1. La Guerra Franco-Prusiana y la Proclamación del Imperio
La candidatura de un príncipe Hohenzollern al trono español, manipulada por Bismarck, provocó la ira de Francia, que declaró la guerra a Prusia. La rápida y contundente victoria prusiana, culminada con la Batalla de Sedán (1870) y la captura de Napoleón III, selló el destino de Francia y allanó el camino para la unificación alemana.
El 18 de enero de 1871, en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, Guillermo I fue proclamado emperador alemán, naciendo así el Segundo Reich. La unificación alemana se había completado, consolidando a Prusia como la potencia dominante en el nuevo imperio y alterando el equilibrio de poder en Europa.